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Valiente en tu llamado

“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.  2 Pedro 2:9
A veces pareciera que detrás de una pantalla somos valientes apasionadas por Dios, haciendo comentarios y publicaciones cristianas, pero en la vida real la historia es otra, cuesta demostrar la misma pasión.   
El evangelio de Jesucristo es demasiado maravilloso y a la vez demasiado importante como para vivenciarlo en lo oculto, desde el primer día que lo escuchamos hasta ahora y en el futuro seguirá conservando su potencia transformadora en nuestra manera de vivir ¡Tiene que ser así!
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.  Efesios 2:10 
Para anunciar el evangelio no necesitas posicionarte sobre una plataforma física o digital y esperar a alcanzar un público selecto, y si lo piensas más detenidam…
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Pon en práctica tu don

“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.” 1 Corintios12:4RVR1960
¿Te has preguntado alguna vez cuál es tu don? 
La palabra de Dios nos enseña que todos los hijos de Dios tienen dones para edificar el cuerpo de Cristo, para trabajar juntos como lo hace el cuerpo humano. Lo que quiere decir que tú y yo tenemos un don porque formamos parte del cuerpo del Señor.
Es difícil saber cuál es nuestro don, muchas veces pensamos tener uno y luego nos damos cuenta que no era así. Hoy te voy a dar  tips para descubrir tu don o confirmar si tienes el que crees tener. 
💧lo primero que debes hacer es ejercer lo el don que crees tener, lo mejor que puedes hacer es comenzar a involucrarte en los ministerios de tu iglesia local, puedes comenzar dando clase a los niños, ofreciéndote para limpiar el tempo o yendo a visitar a los hermanos. 
Para poder saber si tienes un don lo mejor es ejercerlo, te darás cuenta después de un tiempo de servicio si lo tienes o no. 
💧otro tips es que le…

Valiente para animar

¿Alguna vez has pensado en el proceso de afilar algo hecho de hierro? Con la fricción de dos hierros, el calor entre ambos se incrementa, permitiendo que se cree una chispa que los caliente lo suficiente como para ser moldeables.

Como cuerpo de Cristo, nos olvidamos de que debemos afilar a otros hermanos en la fe para que la llama en su corazón siga ardiendo. Es por eso que necesitamos comunidad. Es por eso que necesitamos a otros. Se nos manda estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras. Se nos dice que no dejemos de congregarnos. Tenemos que animarnos unos a otros.

Y eso requiere valor. Estar con otras personas duele. Vamos a la iglesia, nos involucramos en la vida de alguien más, intentamos ser de ánimo y ¿qué sucede? Salimos heridos. No quiero ser cruel, pero, así es la vida. Necesitamos personas y las personas te necesitan a ti. En la vida real. Esa es la manera en la que Dios ons hizo. Él nos creó para tener comunidad.

Cuando permitimos que el miedo de estar con otras pe…

¿Cuánta fe tienes?

¿Qué es la fe? Cuando iniciamos en la vida cristiana nos enseñan este pasaje de memoria: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1) Otras versiones nos hablan de fe como la confianza completa en Dios. Pero entonces ¿Por qué no avanzamos en fe? ¿Qué nos detiene?

Jesús habla mucho de la fe y de lo que podemos lograr por medio de ella. Recuerda a Jesús en la barca ante la tormenta, o caminando sobre el agua, o sanando a muchos, o reviviendo a Lázaro, entre otras historias... Todas ellas tienen un trasfondo de fe. Hoy, centrémonos en Marcos 9:14-24. Allí está Jesús sanando un muchacho, en presencia de su padre y los discípulos. Analicemos a cada uno detalladamente.

El padre: pide a Jesús que sane a su hijo, pero más adelante podemos verlo pidiendo a Jesús que le ayude a su incredulidad. Esto llama mucho mi atención. ¿Cómo este padre está convencido de ir a Jesús para salvar a su hijo pero después lo vemos confrontado ante un condiciona…

Valiente en medio de la tentación

Tenía yo apenas trece años, y mi mamá me decía: “Anto, aprende a decir que no.”  Crecí, y a los dieciocho años mi mamá seguía diciéndome: “Anto aprende a decir que no.”
Hoy estoy a menos de sesenta días de casarme y ¡cuánto me ayudó cada palabra de mi madre, cada advertencia de decir que no!  

A lo largo de estos pocos años que el Señor me permitió vivir, me di cuenta de lo  difícil que es decir que no a ……………. (puedes agregar la frase que te venga en mente, aquello a lo que siempre dices que sí y cedes) ¡Cuán débiles somos! 

 🔼 Eva, cuando fue tentada a tomar del fruto prohibido, ¿pudo decir que no? 
 🔼 David, cuando vio a Betsabé y la deseó, ¿pudo decir que no?
 🔼 Sansón, ante la insistencia de Dalila, ¿pudo decir que no?

La respuesta es NO. Cedieron a la tentación y cayeron. Pero todos ellos, luego del quebranto y arrepentimiento, fueron restaurados. ¡Cuánto placer, alivio y gratitud llegó después de haber experimentado la gracia del perdón de Su Salvador!

A lo largo de toda la histori…

Valiente en medio de la pérdida

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron."  Apocalipsis 21:4  
Todavía recuerdo con nostalgia las lágrimas que derramaba mientras caminaba hacia mi asiento designado en el autobús, sosteniendo entre mis manos un osito de peluche blanco que me habían regalado como despedida. Ese fue mi último día en aquella ciudad. Había perdido a mis amigos, mi escuela, mi iglesia y todo lo demás. Pero lo que más dolía era la pérdida que se repetía. ¿Otra vez tenemos que mudarnos de ciudad? ¡Pero si aquí estamos bien! 

Mis padres se preparaban porque Dios los llamaba para ser no solo pastores, sino misioneros a tiempo completo. Yo tenía tan solo nueve años y no tenía idea de lo que todo eso implicaba, lo único que podía vislumbrar era que ya no tendría la oportunidad de estar allí donde estaban mis afectos.

Así que a partir de entonces, siendo una niña de apenas nueve años de edad, comencé a viv…