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Alguien te ayuda a orar



“…Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Romanos 8:26


14 de Agosto de 2010
Arrastrando mi vida miserable

Hoy ha sido el peor día de mi vida, no se qué tengo, ni lo que me pasa, me levanté con ganas de vivir al máximo, pero terminé peleando con mis papás, todo por culpa de mis hermanos menores, siempre es lo mismo, siempre la misma pelea con ellos, no soporto a nadie, ¡no me soporto ni a mí misma!
Uyy!!!!! Que rabia!!!!!  Me dan ganas de gritar, de llorar, de tirar todo, ya no puedo más. Quisiera ser otra persona, quisiera que todo fuera diferente, quisiera ser alguien en la vida, lograr mis metas, cumplir mis sueños, crecer en Dios, llegar a un nivel más alto y conocer más a Dios pero ¡ni siquiera eso! Al menos si pudiera orar… siento que mi relación con Dios está por el piso, ya no puedo orar como desearía, no soy ese tipo de persona con la que me imagino,  siempre lo arruino todo, y sólo quiero encerrarme en mi cuarto y no parar de llorar, en estos siento que soy una inútil, que soy un estorbo en este mundo y que no merezco nada, nada!!!
Siento que ya Dios se olvidó de mí, es que soy tan pecadora, es que no puedo hacer lo que él quiere, siempre termino yo dañando todo, siempre que me pongo bien con Dios, no pasa mucho tiempo y vuelvo a caer.
Perdóname Dios, pero ya no te siento como antes, creo que te olvidaste de mí…                                 ay… se me caen las lágrimas….

15 de Agosto de 2010
Suspiros de aire fresco

Anoche me quedé dormida llorando,  igual que en los últimos meses, pero algo diferente pasó esta vez, y no se cómo explicarlo, me siento tan, tan diferente.  Anoche comenzó a llover, me di cuenta porque cuando me desperté estaba toda mi ventana mojada, y aunque estaba nublado, había un rayito de sol iluminándome de frente, estaba con los ojos hinchados de tanto llorar, y todavía nostálgica,  Dios mío, ya no quiero ser igual. Quisiera ser como este día. Una noche oscura y lluviosa, pero la tormenta no dura para siempre, luego, en la mañana sale el sol, y las nubes se despejan, y los pájaros cantan, la mañana me hace recordar que hay esperanza, que algo nuevo puede nacer dentro de mí.
Volví a llorar pidiendo ayuda a Dios, y realmente sentí que Él vino en mi ayuda, busqué mi Biblia entre el desorden del armario, el domingo después de culto la dejé allí, como abandonada.
Comencé a hojearla, y tratar de leer algún Salmo, esos que son más fáciles de leer, y que entiendo mejor, recorrí con mis dedos cada salmo hasta que mi vista se detuvo en el subrayado rosa que decía: “Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas es tu libro?” era el salmo 56:8, oh Dios eso me hizo llorar de vuelta!  Él me conoce tan bien que cuenta las veces que quiero escapar de mi mundo, y no solo eso, toma mis lágrimas en su vasija, es como si las recogiera de mis mejillas y las pusiera en un cofre especial, y aún hace más, las escribe!!! Escribe en su libro por qué estoy llorando! Oh eso me hizo llorar de alegría, gracias por amarme Jesús, gracias por preocuparte por mí, gracias!
Pienso en  mi vida, quiero ser fiel, en verdad quiero ser una mujer  conforme al corazón de Dios, pero me cuesta mucho! Todo en mí dice que no lo lograré, pero me acuerdo de mi amado Espíritu Santo, y pienso en Él como alguien que me ayuda a seguir adelante, y se me ocurre pensar que Él ora por mí ante el Padre, pidiéndole que me alcance con su amor, Espíritu Santo, ¿Tú realmente haces eso por mí?, ¿Tú lloras por mi condición y le ruegas al padre exclusivamente por mí? Oh eso me hace llorar más, se me caen las lágrimas…no puedo escribir, GRACIAS ESPIRITU SANTO POR AYUDARME A SER UNA MEJOR MUJER. ….Gracias por ayudarme mi Dios!!! El amanecer de hoy, me hace recordar que estás conmigo… Sólo gracias.
Bueno, me voy, mi mamá ya se levantó, y la quiero ir a saludar con un beso enorme. Hoy quiero hacer el desayuno yo!
Ánimo, en tu peor tormenta, no te encuentras sola, alguien llora por ti, alguien ruega por ti. Se llama el Espíritu Santo que te ayuda a orar.



Preguntas de reflexión:
¿Cómo podemos nosotros cómo pecadores acercarnos a Dios a pedirle algo?
Santiago 4:3 dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. ¿Qué quiere decir cuando dice “pedís mal”?
Dios no es más tu Juez, es tu Padre. ¿Cómo afecta esto en tu vida de oración?
¿Qué significa que Dios está cerca (Salmo 34:11)?
¿Cuál es el trabajo del Espíritu Santo en cuanto a nuestras oraciones?






ACERCA DEL AUTOR

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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