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Él te llama a orar



“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.
Hebreos 4:16
¿Eres de la que les gusta recibir invitaciones a eventos especiales? Yo creo que la mayoría de las mujeres nos emocionamos con asistir a una fiesta de 15 años, una boda, o algún evento que requiera una preparación especial, porque es una cita a la que le damos mucha importancia.
¡Qué emoción!, en lo primero que pensamos es: -¡Qué me voy a poner!
Tenemos que preparar el vestido, los zapatos, el peinado, en fin, nos ocupamos pensado en estar lindas aquella noche. Y, ¡Oh no! ¡Tengo que hacer dieta para bajar los kilos de exceso!
En todo esto tratamos de ser lo suficientemente bellas para atraer la mirada de los demás, cautivar sonrisas, sobre todo la de aquel chico lindo… ¡que asistirá a la fiesta!
Necesitamos sentir que somos lindas, para ser aceptadas, y por eso nos preocupamos tanto por ese granito que acabó de salir justo en la parte más visible de la cara. ¡Qué horror!
Algo totalmente diferente pasa en el reino de Dios.

Desde el momento en el que aceptas en tu corazón a Jesucristo, Él te hace una invitación muy especial, mucho más importante que una cena de gala; Jesús te invita a pasar tiempo con él, porque desea iniciar una relación profunda contigo, y quizás pienses: – Oh no, Dios está tan lejos, es tan inalcanzable, además no soy perfecta cómo para acercarme a Dios-.
Y pudieras seguir pensando en las otras chicas de la iglesia, y digas: -ellas si tienen todo lo que se necesita para ser cristiana. ¡Yo no!
Déjame decirte que ni tú ni yo somos lo suficientemente santas como para ser aceptadas por Dios, pues vivimos en un mundo caído y estamos llenas de pecado. Sin embargo Dios es tan misericordioso con nosotras, que inspiró a Pablo a escribir esta excelente frase: “Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia…
Cristo ha abierto un camino para que te acerques en confianza, con tranquilidad; No necesitas ropa de gala, ni ser adinerada, ni siquiera se requiere que seas destacada en tu sitio de estudio, realmente a Dios no le interesa nada que tenga que ver con tus logros materiales.
El desea tener una relación contigo, porque desea conocer los secretos más íntimos de tu corazón, esos que nadie sabe, y de los que muchas veces te avergüenzas; no para acusarte sino para sanar esas heridas. Pablo sigue escribiendo: “…Para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Dios se acerca a nosotras primeramente y luego tú y yo nos acercamos a Dios para ser rescatadas del pecado que nos ha hecho tanto daño hasta el punto de matarnos espiritualmente.
Pero esto no se trata de desempolvar tu Biblia cada domingo, hacer una corta oración en el servicio y escuchar el sermón del pastor. Esto se trata de pasar tiempo a solas con Jehová tu Dios, a través de la oración, no una oración recitada de memoria, sino un diálogo que sale del corazón, en el que tú le cuentas a Él todo sobre ti, y donde Él se revela a ti por medio de Su Palabra. Cristo desea conocerte y darse a conocer.
El tiempo que pasemos con el Rey del universo valdrá más que cualquier cosa que te parezca atractiva, y una vez que experimentes lo que se siente estar en su presencia, no querrás salir de allí. Cristo desea conocerte y darse a conocer.
¿Aceptas la invitación que te hace hoy el Rey de reyes? ¿Estás dispuesta a pasar tiempo con Dios en oración?

ACERCA DEL AUTOR

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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