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Alguien te necesita



Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro se incorporó”.
 Hechos 9:40

En el texto bíblico que tomamos como referencia, hay una historia interesante.

En la ciudad de Jope se encontraba una mujer llamada Tabita o traducido Dorcas, ella había estado enferma al punto de morir; Pedro el apóstol, que se encontraba cerca de aquella ciudad, recibió la triste noticia y acudió al lugar por el llamado de otros discípulos. Cuando llegó se encontró con un cuadro triste, una mujer muerta y muchos llorando alrededor del cuerpo frio.

Ya no había nada que la pudiera salvar, no se disponía de recursos humanos para devolver la vida a Tabita, excepto una cosa: Orar.
  • Pedro había pasado tres años con Jesús, observó de cerca todos los milagros del Maestro.
  • Pedro tenía una relación profunda con Jesús, lo escuchó orar, e inclusive le pidió a Jesús que le enseñara a orar.
  • Pedro ya conocía, que la oración en el nombre de Jesús tenía el poder para convertir lo imposible en algo posible.
Ya sabía lo que tenía que hacer, por eso, sin dudarlo, en ese mismo instante mandó sacar a la gente, se arrodilló y oró.

Sin que te des cuenta, hay Tabitas a tu alrededor. Y no me refiero a gente muerta chorreando sangre literalmente.

Lo que trato de decir es que hay personas a tu alrededor que están muriendo lentamente, atrapados en tristezas, enfermedades, problemas familiares, crisis económicas, etc. Hay muchos amigos en tu escuela, que detrás de una sonrisa esconden una tristeza grande, miedos que no se cuentan, situaciones que a simple vista no puedes ver.

Pedro no estaba en Jope para cuando ocurrió la muerte de Tabita, estaba en otra ciudad, pero escuchó las voces que le pedían ayuda, y cuando se acercó más y más, vio la realidad acompañada por el llanto desesperado de las otras personas.

¿Puedes ver el dolor, en el rostro de la gente que te rodea?, ¿Realmente escuchas lo que hay en su interior?

La familia que tienes, los profesores que te instruyen, los amigos con los que compartes, son voces que gritan con desesperación por auxilio, pero no los puedes escuchar, porque ocurre, y a mí también, que estamos más interesadas las redes sociales y las fotos que publicamos; estamos tan entretenidas haciendo cualquier otra cosa, que olvidamos por completo las necesidades de los demás.

Pero eso puede cambiar. Aquella amiga de la escuela que luce tímida, la vecina que ves siempre preocupada, o tus mismos padres, te necesitan, tú puedes ayudar. Tal vez no cuentes con los recursos materiales y en ocasiones realmente no puedas hacer nada, pero puedes hacer lo mejor.
Pedro hizo lo mejor que sabía hacer:

Orar

Tú también puedes orar.

Tu oración es muy importante. Así cómo Dios le dio vida a Dorcas, él desea devolver la paz y la alegría a esos corazones que están sufriendo, pero es necesario que como Pedro, estés dispuesta a hablar con Dios.

¿Ya tienes a alguien en mente? Ora en este mismo momento.

¡Ora por ellos, ellos te necesitan!




Te compartimos estas preguntas de reflexión :


1. ¿Por qué razón no podemos orar llenas de enojo?
2. Si Jesús era el hijo de Dios, ¿Por qué necesitaba orar? Identifica las razones
3. Piensa por un momento en las personas que te rodean, ¿alguna necesita ayuda?, ¿Podrías dedicar una oración especial por esa persona?
4. ¿De qué manera la oración nos da fortaleza?
5. Sin Dios no podemos hacer nada. ¿lo crees?, ¿De qué manera el ejercicio de la oración refleja esa verdad?

ACERCA DEL AUTOR

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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