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¿Cuál es tu nombre?


“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su Nombre Emanuel”.
Isaías 7:14

Algo me pasó cuando era niña, la mayoría de chicos en la escuela utilizaban mi nombre como objeto de burlas y risas (A quién no le ha pasado), en esa época me sentí muy mal, y deseé cambiar mi nombre por Ester, quería que todos me llamaran así para hacer alusión a “La reina Ester”. Mi maestra de Escuela Dominical me hizo ver que Dios utilizaba a nuestros padres para colocarnos un nombre especial, con un propósito especial, me tomó mucho tiempo amar mi nombre, pero a medida que reflexionaba sobre ello pude comprender la relación mi nombre y el plan de Dios para mi vida.

En la antigüedad, no se colocaban nombres tan superficialmente cómo lo hacemos hoy, los padres tomaban mucho tiempo para pensar en qué nombre recibirían sus hijos, inclusive muchos pedían la dirección a Dios para tomar esa decisión.

Ahora, es maravilloso que Dios haya diseñado un plan completamente perfecto para la llegada de Su hijo al mundo, que hasta se ocupó del nombre que llevaría el Salvador, pues Su nombre sería el claro reflejo de la obra que Su hijo realizaría en la tierra.  

Entre todos los nombres que recibió Jesús, se destaca uno muy tierno: Emanuel y su significado es: Dios con nosotros.

¡Cuán profundo es este nombre!  Deja ver  en cada una de sus letras todo el majestuoso diseño y planeación, todo un exorbitante proyecto que incluyó a la humanidad entera, generación tras generación, millones y millones de personas, cada ser humano en el planeta incluido en un solo nombre, revelando así  el corazón de Dios.

“EMANUEL revela el apasionante deseo de Dios por estar con nosotros”

Cristo Jesús fue marcado por ese dictado, cada paso que dio sobre este planeta lo afirmó como un verdadero Emanuel, su vida terrenal  fue un perfecto calco de que Dios estaba entre la humanidad, cumplió la voluntad de Dios el Padre al ser llamado Emanuel.

Ahora, puede que tú y yo no tengamos un nombre al cual amemos demasiado, es más ni siquiera pensamos que nuestro nombre concuerde con la obra de Dios para nuestras vidas, quizás hasta no nos guste el nombre que nuestros padres eligieron, y otras hemos pensado en cambiarlo.

Pero a diferencia del nombre que llevamos en carnet de identidad, hay un nombre que Dios nos ha dado, uno especial con el que Él nos ha llamado. Su amor ha sido tanto que no solo ha venido para estar con nosotras, ¡más que eso!, ha venido para llamarnos sus hijas:

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamadas hijas de Dios” 
1 Juan 3:1

Ser nombrada como hija de Dios no es cualquier cosa, revela el carácter que posees  y la misión que te ha sido encomendada para realizar sobre esta tierra.

Afirma tus pasos como una verdadera hija de Dios, vive por el resto de tu vida siendo leal a ese nombre, que cada palabra, acción, pensamiento, y cada faceta de ti revele que eres una verdadera hija de Dios.

Tienes el nombre más alto del que cualquiera podría tener, así que actúa como tal, coloca tu  frente en alto, los pies bien derechitos, hombros atrás y una sonrisa en los labios.

- ¿Cuál es tu nombre?

-“Hija de Dios”.



ACERCA DEL AUTOR

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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