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No te equivoques


“el que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Más el que escucha la corrección tiene entendimiento.”
Proverbios 15: 32

Cuando tenía 22 años cometí un muy grande pecado y quedé embarazada, fueron tiempos muy difíciles en mi vida, momentos que no quisiera volver a recordar.

Cuando confesé mi pecado ante mis padres y mi pastor, me sentí aliviada porque una cosa sabía, que yo quería la disciplina que viene de Dios y aunque fue un tiempo (al comienzo) muy duro para mí en lo personal, me costaba aceptarme, perdonarme y amarme porque en cuanto a Dios Él me perdonó, me aceptó y me amó desde que confesé y pedí perdón y recibí la restauración de los hermanos en la iglesia, el amor del cuerpo de Cristo y todo fue mucho más fácil.

 Como estaba pasando por un periodo en el que estaba mal espiritualmente y me estaba sanando, mis líderes espirituales tomaron las decisiones por mí, decisiones como cuándo casarme, cómo casarme, el tiempo que estuve sin ver a mi ahora esposo y eso fue hermoso, el dolor trajo una cura inimaginable.

Quise no equivocarme más, decidí que, aunque muchos criticaran el hecho de que otros tomaran decisiones por mí, o que me decían que ser madre soltera o quedar embarazada fuera del matrimonio no era algo terrible o de que preocuparme, decidí ser sabia, decidí tener entendimiento y no menospreciar mi alma, sino, aceptar la disciplina y escuchar la corrección.

Muchas veces aprendemos con dolor y esto es algo que Dios quiere evitar en nuestras vidas, pero a nosotras nos cuesta mucho entender que lo que deseamos nos hará daño.

Darle valor al cuerpo antes que al alma es cosa de necio nos dice la Palabra de Dios, debemos valorar lo eterno y nuestra alma lo es. Tener la mirada en cosas eternales es lo correcto.
Como jovencitas muchas veces nos duele ser la rechazada o la diferente del grupo, nos apena decir que no vamos a participar, el rechazo duele. Pero si lo ponemos en perspectiva el rechazo de nuestros pares, de las personas, no nos afecta tanto como el rechazo de Dios, y en esto debemos de pensar a la hora de enfrentar la toma de decisiones.

Esta semana comenzamos este hermoso estudio y hemos podido leer cual es la fuente de la sabiduría y pudimos comprender que ser sabias no es algo que esté relacionado con leer mucho, viajar, o ser súper intelectual, más bien hemos entendido que la sabiduría viene de Jehová, Él la da y nace en nosotras a media que vamos teniendo respeto reverente (temor) de Dios y eso lo hermoso, que nace en nuestro corazón y transforma nuestro entendimiento.

Entonces ahora que enfrentemos la toma de decisiones debemos pensar ¿lo que voy a hacer refleja que soy una joven temerosa de Dios? Y así será mucho más fácil comenzar a ser una joven sabia, también para saber con claridad que es lo que le agrada a Dios debemos leer Su Palabra, y durante estas semanas podremos dejar conceptos claros para el resto del año en relación a nuestras decisiones, nuestras acciones y nuestra vida diaria.   

“El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría;
Y la honra precede la humildad.”
Proverbios 15:33

Ser hija de Dios hoy en día están difícil porque el mundo está completamente distorsionado, han comenzado a llegar el tiempo en que los hombres llaman a lo bueno malo y a lo malo bueno (Isaías 5:20), pero debemos estar firmes, recordar que no estamos solas, que para ser honradas primero debemos tener humildad, y reconocer que estamos mal (si lo estamos) y buscar la sabiduría que viene de Dios y dejarnos enseñar por ella. Anímate hacer una diferencia en tu generación, anímate a ser sabia.





ACERCA DEL AUTOR


Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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