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VENGANZA O MEJILLA


“Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,
Y si tuviere sed, dale de beber agua.” 
Proverbios 25:21

Enemigo es una palabra fuerte y parece ser que solo la relacionamos a la guerra, pero la verdad es que tenemos enemigos, si, aquellos que no simpatizan con nosotras, aquellos o aquellas a quienes no le caemos bien y definitivamente a aquellas mujeres también que a la menor oportunidad se aprovechan para dejarnos mal, inventar mentiras o descalificarnos.

Carla es una de ellas, es mi compañera de trabajo y desde el día en que llegó a mi oficina para ayudarme en mis labores, se dejo ver su antipatía conmigo. Debo decir que ella es muy inteligente, que me enseñó muchas de las cosas que uso como herramientas de trabajo, pero que en aspectos de relaciones las nuestras no han sido las mejores y ella lo reconoce. Desde el saludo por la mañana, que si quiere te saluda cuando quiere lo hace, si no no, hasta nuestras diferencias de trabajo, son esos detalles que la hacen mi enemiga, pero ahora la veo como la persona que Dios está usando para moldear mi carácter y mostrar el amor de Dios.

Ha sido un largo camino, donde he cometido errores como caer en el juego sucio de responderle con la misma moneda, de vengarme en un acto tan simple y sencillo como no darle el saludo del buenos días porque sencillamente me cansé de ser siempre yo la que la saludaba en su cara cuando ella pasaba por mi lado y no lo hacia. Es que las relaciones humanas interpersonales son frágiles y si no entendemos el mover de Dios en nuestra vida, caeremos en el mismo juego de nuestro enemigo mayor que usa a personas para que nosotras no hagamos la voluntad de Dios.

Jesús nos da el mayor ejemplo de amor por nuestros enemigos y de actuar con ellos sabiamente, no respondiendo mal con mal, si no bien con bien, es nuestro deber como hijas de Dios, de vivir sus principios aunque tengamos que nosotros tomar la iniciativa, porque las personas no creyentes nunca lo harán, no tienen al Espíritu Santo para redargüirles pues Él además nos ayuda a cambiar, a transformarnos y hacernos mas como Cristo.

La sabiduría de Dios nos ayuda a conducirnos en nuestras relaciones cercanas o lejanas, a tomar la decisión de poner la mejilla y no devolver mal por mal, es parte de nuestro aprendizaje, es parte de mostrar el amor de Dios al prójimo, es parte de ser más como Jesús, de amar como Él nos amó, de ser luz aunque la oscuridad nos tiente a no serlo.

Quizás cercana a ti tienes una “Carla” y lidias con tu carácter o luchas con tu carne que tiende a no hacer la voluntad de Dios, pero su consejo es que hagamos el bien, aun cuando no lo hagan con nosotras, y ¿sabes? Se siente bien cuando lo haces, cuando con la ayuda del Señor puedes conducirte en tus relaciones como Jesús lo haría, cuando obedeces los principios de Dios y pagas con amor, no con la misma moneda. Mi desafío diario es reflejar a Cristo, ser luz en mis acciones y reacciones, a veces lo hago bien otras no, pero estoy en eso, aprendiendo a amar a Carla, y ser una bendición en su vida.


ACERCA DEL AUTOR

Elba Castañeda
Esposa y madre de tres jóvenes energéticos, sirve al Señor junto a su esposo como pastores desde hace 16 años. Egresada del Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios en Valparaíso-Chile. Divide su tiempo entre las actividades de casa y la iglesia. Se destaca como una mujer con un espíritu joven. Puedes encontrar más de sus escritos en El Gozo de ser Mujer. 

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