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Miedo vs confianza



Deuteronomio 31:7-8

Recuerdo un día, estando sentada en la sala de mi casa abrí una carta enviada por el Pastor encargado de Misiones a nivel nacional de la denominación a la cual pertenecía por muchos años, en ella me invitaba a ser la líder de Misiones para todo un distrito, ¿quién? ¿Yo? Si tan solo soy una chica soltera, que recién está estudiando en un instituto bíblico, no soy una chica con credenciales de nada para hacer esa labor, si claro tengo un llamado, pero ¿yo?

Te soy honesta sentí que la invitación me quedaba grande, era un desafío mayor para mí, sentí miedo, mucha responsabilidad, dudé mucho antes de tomar la decisión.

¿Has sido alguna vez desafiada a tomar un liderazgo o una decisión importante en tu vida o un desafío por hacer?

¿Te dan miedos los desafíos? Al ponerme en los zapatos de Josué digo: ¡gracias a Dios que no era yo! Con solo de pensarlo me aterra el hecho de tener que conducir a todo un pueblo a una tierra desconocida y más encima pelear con pueblos hostiles para conquistarla.

Al igual que Josué el desafío de llevar al pueblo de Israel a la conquista de la tierra prometida era grande, además, tenía una vara muy alta, la de su antecesor, Moisés fue un gran líder, sin embargo Josué tomó en serio su llamado y compromiso para llevar a cabo esta misión, porque no estaba solo, tenía el respaldo de Dios y su Palabra.  Dios le dijo importantes palabras:

Esfuérzate y anímate - Tú serás quien los guíes - Yo iré delante de ti - Estaré contigo - No te dejaré, ni te desampararé - No temas, ni te intimides. Deuteronomio 31:7-8

¿No crees tú que Dios sabía muy bien por qué le decía estas palabras tan animantes, tan confortantes? Porque sin duda el desafío era grande y quizás Josué se iba a enfrentar al miedo, a la soledad, a la duda, al cansancio, al desanimo, al abandono y debía animarlo a confiar en Él, en su presencia, en su Palabra, en depender cien por ciento de Dios mismo, es que los desafíos no se enfrentan solos, no se hacen a medias, no se dejan de lado, y si lo hacemos es porque no involucramos al Señor en ellos.

Dios nos promete estar con nosotras, contigo, así como estuvo con Josué y lo sostuvo hasta el final, hasta que cumplió con su misión, no fue fácil, nadie ha dicho que la vida es fácil, pero es mejor si decidimos enfrentarla con Dios mismo, lo estará contigo si aceptas ese desafío, llámese liderazgo, servicio, decisión, etc. No estarás sola, no temerás porque es Dios mismo quien nos equipa, nos capacita y nos guía.  El temor o miedo es humano, pero la Fe en Cristo es divina, su Palabra es fiel y ella nos sostienen, la vida de Cristo fluyendo por nuestro corazón a fin de servirle y cumplir sus propósitos.

Si el Señor te está llamado, ora, búscale y medita en su Palabra, estoy segura que la respuesta será sí, él te dará la valentía para enfrentar esos desafíos, como lo hizo con Josué.

 Finalmente fui obediente al llamado y yo dije ¡sí!.

No sabía cómo, pero Dios me encaminó, me ayudó a visitar a pastores e iglesias para sembrar la visión misionera, organizamos la primera conferencia misionera para jóvenes, nos organizamos de tal manera que tuvimos invitados a varios misioneros que estaban trabajando en el campo y, fue un lindo trabajo que hasta hoy recuerdo con mucho cariño.  Dios usa nuestras vasijas rotas para hacer grandes cosas a fin de traer Gloria a su nombre.



ACERCA DEL AUTOR


Elba Castañeda
Esposa y madre de tres jóvenes energéticos, sirve al Señor junto a su esposo como pastores desde hace 16 años. Egresada del Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios en Valparaíso-Chile. Divide su tiempo entre las actividades de casa y la iglesia. Se destaca como una mujer con un espíritu joven. Puedes encontrar más de sus escritos en El Gozo de ser Mujer

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