Ir al contenido principal

arrepentirse es avanzar




Pedro…. ¡cuántas no hemos sido como él!

En el caminar cristiano, y en la juventud se tienen muchas dudas, somos impulsivas y nos sentimos en un vaivén permanente de emociones. A veces tenemos la capacidad de dar todo por Jesús y otras, simplemente no queremos saber nada de quien nos salvó por amor. 

Pedro negó a quien había sido su amigo, su compañero, el que le había enseñado cosas que jamás había visto ni oído, Pedro había confesado con su boca que Jesús era el Hijo de Dios y dice la Biblia que Dios mismo le dio esta revelación a Pedro (Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Matero 16:16).

Pedro uso palabras duras de oír y que muchas veces son “palabras mentirosas” y puede que tú las hayas usado con quienes amas o tal vez con el propio Jesús, quizás se te hacen familiares frases como “jamás seré como tú”, “nunca quiero volver a esa iglesia”, “yo nunca soy considerada”, “siempre me obligan a hacer algo que no quiero” y puedo seguir escribiendo frases que llevan esas palabras duras que lastiman a otros y de las que después tanto nos arrepentimos.

Algo como lo que tú estás viviendo le paso al apóstol Pedro, negó a quien tanto amó y aunque Jesús le había dicho que así sería no le creyó (una vez más). Seguramente esas palabras quedaron dando vueltas y más vueltas en la cabeza de Pedro, pero ¿Cómo él iba a negar a Jesús? ¡ni loco! ¿Qué podía ser tan terrible para que eso sucediera? No lo sabía.   

Lo que debemos rescatar cada vez que tú y yo hacemos cosas que hieren a quienes amamos o incluso con nos hemos visto negando nuestra fe y pareciera que nuestra boca va más rápido que nuestros pensamientos, es que Dios nos da una nueva oportunidad. Pedro la tuvo y tú y yo también.

Primero se arrepintió, lloró amargamente (Mateo 26:75) y luego, cuando Jesús ya había ascendido al cielo a la diestra del Padre, Pedro pudo ser testigo de Jesús y no volvió a negarle, había aprendido la lección y el dolor que se siente el negar a quien dio todo por él.

Lo vemos tiempo después predicando, sanando y escribiendo lo que había aprendido del Hijo de Dios, comprendió que eran muy pocos los que habían tenido el privilegio de haber compartido tanto con Jesús, incluso el pan! Y que muchos desearían tener, aunque sea dos segundos a su lado al Maestro.

Amiga tal vez estés pasando por esa etapa en la que estas luchando por dentro, donde no sabes que decidir, porque este mundo te llama a negar a Jesús por un placer momentáneo y por otro lado tienes a Aquel que ha dado todo por ti, quien te consuela y te socorre cuando nadie más está a tu lado y quien te da placeres eternos, recompensas que perduraran incluso después de esta vida.

O quizás estas luchando con alguna relación de amistad o familiar donde heriste a quien te ama por usar palabras duras y mentirosas y es tu orgullo el que no te deja pedir perdón y arrepentirte.

No pierdas más tiempo Dios está ahí a tu lado esperando con dulzura que vuelvas a Él. Que te arrepientas para poder perdonarte y así desarrollar el plan perfecto y maravilloso que tiene para ti.

Y si tienes una relación en mal estado con alguien cercano, no esperes más y pide perdón, reconcíliate no hay tiempo que perder.


Dios quiere trasformar tu vida y mostrarte las cosas grandes que tiene guardadas para ti. Aprende de Pedro quien llegó a ser un hombre que todos conocían porque amaba a su Salvador y que su Salvador pudo transformar para Su gloria.  





ACERCA DEL AUTOR


Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"





Comentarios

También te recomendamos leer:

Haciendo lo correcto

Cuando éramos niñas y surgía un desacuerdo o pelea con nuestros hermanos o compañeros de escuela, tal vez por un juguete o porque “nos miraron mal”, etc., ¿recuerdas cual era tu reacción? y si alguien te empujaba, ¿tú también lo hacías? Yo viví muchas situaciones así; pero recuerdo una en especial; estando en la escuela primaria golpee a uno de mis compañeritos porque él había empujado a mi amiga y yo le hice lo mismo pero con más fuerza y además recuerdo que le di una patada en uno de sus pies, y como resultado de mis acciones recibí una severa llamada de atención en la dirección de la escuela, y mi respuesta fue: “el empujo a mi amiga y por eso lo hice”, lo cual era cierto, pero… sé que no justificaba mis acciones; más eso lo comprendí recién de grande: no debí cobrar el castigo por mi cuenta, y ahora al escribir esta anécdota me da cierta vergüenza y un poco de gracia. A muchos de mis compañeritos de primaria y secundaria no los he vuelto ver, y la verdad es que muchas veces quisie…

Creadas para adorar

“En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.  Efesios 2:22
La mujer Samaritana quiere saber dónde y cómo adorar, es una pregunta interesante la que le hace ella a Jesús, mostrando así su interés de querer tener una relación con Dios. Pero Jesús le contesta que ellos adoran a quien no saben, ahí es dónde nos damos cuenta de que por naturaleza nosotras adoramos (a veces si se sabe bien a que o quien y en ocasiones no).

Nosotras fuimos creadas para adorar porque ese vacío que hay en nuestro corazón Dios lo puso en cada una de nosotras para poder ser llenado sólo por Él.

Buscando el significado de Adorar encontré que “es amar en extremo” y también es rendir nuestra voluntad ante alguien, en este caso es rendirnos ante los pies de nuestro Salvador, Él cual ya ha pagado la cuenta por nosotras y nos anhela cada día para seguir Su obra en cada una. Así como la mujer samaritana, Dios anhela que cada día tengamos un encuentro con Él para que le ador…

LA PIEZA DE UN ROMPECABEZAS

Recuerdan la historia del “patito feo”. Así se sienten muchas personas que se consideran excluidas de un determinado grupo social, sin una razónque lo justifique o ya sea porque haya suficientes motivos que hagan que puedan hacer sentirse así. Algunas veces son situaciones relacionadas con nuestra apariencia, limitaciones físicas, económicas, con nuestras actitudes o la moral.

Sí de algo podemos estar seguras y sin conocer mucho de lo que había en el corazón de la mujer samaritana, es que seguramente se sentía excluida. Los ojos de un pueblo que le juzgaba por su estilo de vida y su conciencia que la hacía auto condenarse.

A todas nos gusta relacionarnos con amigas, buscamos pretextos para estar juntas,horarios que nos conecten físicamente o de manera virtual para estar en comunicación.

La mujer Samaritana de nuestra historia necesitaba hacer diariamente una tarea que era común para las mujeres de su pueblo y de su época. Sin embargo opuesto a las demás ella lo hacía solitaria, sin una a…

MANOS A LA OBRA

Cada vez que alguien debe ponerse a trabajar de manera inmediata o debe comenzar a poner en práctica algo de forma urgente, decimos: ¡Manos a la obra! Con esta expresión se quiere decir que no hay lugar para aplazamientos y que el momento de actuar es ahora.
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres San Juan 24:8
La mujer de Samaria, la protagonista de ésta maravillosa historia tuvo un encuentro inesperado en el pozo donde solía recoger agua, su vida no volvió a ser la misma desde ese encuentro, porque descubrió una gran verdad para su vida.
Había conocido a Jesús, había escuchado de su propia voz lo que él podía ofrecer a su vida. La necesidad de compartir con los demás y el gozo que le provocaba la oportunidad de una nueva vida era como para no quedarse callada, así queenseguida se puso “manos a la obra”.
Llama la atención del porque el evangelista quería dejarnos en el relato el hecho de que dejaba el cántaro, recordemos que el motivo por el cual ella ha…