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Comprometidas con Jesucristo


Esta semana pudimos estudiar la vida de dos apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, dos hombres que a simple vista no tenían nada o muy poco de parecido. pero te puedo contar el día de hoy que ellos eran parte de dos grandes influencia para el cristianismo actual, Mateo trabaja como cobrador de impuestos para el imperio romano, esto lo convertía en un hombre conocido y respetado, quizás hasta temido por algunos, y Simón era de una división del pueblo Judío que eran los Zelotes, gente que se caracterizaba, en la época de Jesús, por luchar por liberarse de la esclavitud o el yugo que tenían como Judíos con otros pueblos, luchaban por volver a ser independientes.

Ahora que entendemos esto podemos ver que Dios nos llama a nosotras también a ser mujeres que luchemos por tener un evangelio libre, que en cierto modo seamos como estos hombres y podamos volcar nuestros pensamientos, ideales o trabajos a Su gloria, a nuestra más grande creencia y certeza que es la esperanza viva que tenemos en Jesucristo.

Hoy leemos versículos interesantes en el libro de Tito
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

Como hijas de Dios tenemos la misión de llevar el evangelio a quienes aún no tienen la dicha de salvar su alma de una eternidad de lamento, Dios nos repite una y otra y otra vez que Su deseo es que TODOS los hombres lleguen al arrepentimiento. Y ser jóvenes celosas de lo que creemos y profesamos nos debe impulsar a predicar a los perdidos acerca de esta salvación tan grande que nosotras tenemos la privilegio de tener, pero que como bien dice la Escritura no es exclusiva, por eso es tu deber y el mío hablarles a otros, porque ¿Cómo oirán si no hay quien les predique? (Romanos 10:4). Quiero que hoy tengamos claro que ser celosas de lo que creemos no es solo guardar al pie de la letra lo que dice la Palabra de Dios, sino también compartir con otros lo que nos hace diferentes, lo que ha transformado nuestras vidas y cambiado nuestra eternidad, Jesucristo el Señor.  

Seguramente Mateo y Simón tuvieron luchas en esta área, cambiar todo su estilo de vida, Mateo su trabajo y Simón su ideología política por Jesucristo, por la Verdad, la Vida, por Aquel que sostiene el mundo que por El, en El y para El son todas las cosas, imagínate por un momento todo lo que esto conllevaba para ellos, pero no tuvieron temor, sabían que estaban ante el mismo Hijo de Dios y que todo valía la pena, que ser ahora hombres celos de un Dios vivo, de una promesa cumplida era mucho más importante que cualquier otra cosas que podrían conseguir en este mundo, que sus huellas no iban a ser tan relevantes en este mundo, pero completamente significantes en la eternidad.


Seamos señoritas celosas de buenas obras, viviendo en este presente siglo malo de una manera sabría y justa, siendo piadosas con el prójimo para que nuestro trabajo en el Señor no sea en vano y así a través de nuestras vidas que revelan A Cristo otros puedan llegar a salvación, este mundo necesita de Dios, necesita de jóvenes que muestren a Dios, chicas que sean celosas de las buenas obras y piadosas con los que las rodean. Anímate a ser una digna embajadora de Dios y presentarles con tu vida a este mundo sin esperanza, una esperanza viva, Jesucristo el Salvador.




ACERCA DEL AUTOR


Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"



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