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La fe que ahuyenta la duda


"Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." 
(Romanos 10:17)
Nuestra hija de 18 años está fuera de casa, en Buenos Aires, haciendo una escuela de Discipulado y Entrenamiento en JUCUM (Juventud con una Misión) ha sido una experiencia tremendamente de bendición de ella, está conociendo al Señor de una manera increíble, como mamá puedo contarle y afirmar esos principios que hemos sembrado en ella, sin embargo no puedo traspasarle mis experiencias con Dios, ella tiene que vivir sus propias experiencias.  Y está desafiada a vivir una vida de fe.
El otro día me envió un mensaje muy lindo acerca de un amigo que tuvo la misma experiencia pero en un país de Europa, intercambiaron experiencias y entre estas, Dan le contaba acerca de la importancia de vivir a Cristo aunque nuestra fe fuese pequeña, como la de un grano de mostaza, porque Dios haría mover esas montañas que parecen tan imposibles llamadas circunstancias, la hizo llorar, porque ella estaba pasando un momento de duda y esa palabra que es la Palabra de Dios hizo algo en Rebeca, la motivó a vivir una vida de fe.
Nuestra vida en Cristo a veces es como la de Tomas, necesitamos cosas tangibles para creerle a Dios, y la verdad es que no las necesitamos porque entonces no sería fe.
“Es pues la fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” 
(Hebreo 13:1)
Una vida de fe en Cristo debe estar sustentada en SU PALABRA, esa palabra que es inamovible, que es certera, firme, sólida y verdadera, ella misma produce fe en nosotras, a fin de creerle a Dios, creer en sus promesas y sostenernos en ella.
La duda mata nuestra fe, derriba toda nuestra confianza en Dios mismo.
Muchas veces me cuestiono mi fe, en el sentido que para algunas cosas tengo mucha fe y para otras no y esto me ha hecho reflexionar en que nuestra vida debe ser una vida de Fe diaria, una fe practica, no una fe solo cuando esté pasando tiempos difíciles, puesto que el justo por su fe vivirá.
Debemos vivir en el terreno de lo sobrenatural, porque nuestra fe es sobrenatural, la fe es cien por ciento divina, el miedo, la duda es totalmente humana, entonces cuando dudamos, estamos viviendo al nivel de nuestra carne la cual no permite que le creamos a Dios.
La base de nuestra fe es Cristo mismo, Tomás compartió durante tres años su vida con Jesús, fue testigo de muchos milagros y tuvo el privilegio de estar con Jesús, de conocerle, y aun así dudó, y la duda se interpone entre nuestro conocimiento y experiencia que tenemos con Dios y nuestra humanidad que nos impide creer en sus promesas.
La fe en Cristo es solo posible a través de la Palabra que él nos ha dejado como legado para que podamos vivir en esta vida y vivir a través de Su Vida, y esa fe, se fortalece, crece y ahuyenta nuestras dudas cuando esa Palabra se torna vida en tu vida y la mía, debe ser nuestro alimento, nuestro nutriente para ayudarnos a crecer, conocer más a Dios,  tener una relación más íntima con Dios,  dar pasos de fe y vivir por Fe.

No hay otra clave en nuestras vidas para lograr tener una vida de fe y para creer en las promesas de Dios, si no hay una relación con la Palabra de Dios, la cual nos permite relacionarnos con Dios mismo.  El Señor nos ayude a cimentar nuestra vida cada día con Su Palabra, porque a través de esta viene la Fe que necesitamos para vivir en un mundo sin Dios. En Su Gracia…





ACERCA DEL AUTOR


Elba Castañeda
Esposa y madre de tres jóvenes energéticos, sirve al Señor junto a su esposo como pastores desde hace 16 años. Egresada del Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios en Valparaíso-Chile. Divide su tiempo entre las actividades de casa y la iglesia. Se destaca como una mujer con un espíritu joven. Puedes encontrar más de sus escritos en El Gozo de ser Mujer

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