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Necesitas óleo y rocío para una convivencia armoniosa



“¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!”. Salmos 133:1

A medida que avanzo en el tiempo veo a la gente más distante entre sí, cada cual busca protegerse del otro, como si fuéramos enemigos mortales. Así que comenzaré diciendo que el cristianismo extiende una diferencia radical en todos los ambientes posibles donde exista vida humana. El cristianismo es relaciones.

Como cristianas estamos llamadas a establecer relaciones estrechas del tipo de Jesús con sus discípulos, al pensar en esto en ocasiones me frustro, porque, ¿Cómo es posible que conociendo la gran verdad del amor fraternal recalcada constantemente, seguimos cayendo en el mismo pantano de individualismo?, ¿En serio?

Para vivir un evangelio saludable se necesita una comunidad de personas para convivir, es antibíblico caminar en la fe siendo ermitaño.  Pablo compara el cuerpo de Cristo con la excelente  unanimidad y sincronización que existe en el cuerpo humano, “si un miembro padece, todos con él se duelen, si un miembro recibe honra, todos con él se gozan”   (1 Cor. 12:26).

Sé que es difícil convivir entre creyentes y más cuando se trata de relaciones entre jóvenes cristianas, podemos encontrar motivo de discusión para casi ¡cualquier cosa!, desde quién obtiene el  mejor colchón en las habitaciones del campamento (¡Yo participé en esa guerra!), pasando por codiciar el chico más guapo de la iglesia, y terminando en la discusión por quién será la próxima mejor colaboradora en la escuela dominical. 

Pero a pesar de todos los disgustos que se presenten en el camino, que sí llegarán, ten presente que el mantener la armonía en las relaciones cristianas tiene que ver con dejar en alto el nombre de Cristo, así que no se trata de si tú te llevas mejor con esta o aquella chica, se trata de procurar la armonía siempre, por causa de Cristo.

Esa es la marca de la meta a la que debemos llegar todas como grupo, tu aporte para lograrlo es indispensable.  Convivencia armoniosa. Ese es el estándar, que vivas siendo cuerpo contribuyendo al equilibrio de tu iglesia y mayormente de las jóvenes que te rodean.

El Salmo 133 describe la bendición de la unanimidad mientras experimentas el evangelio  de la mano de tus amigas espirituales, me encanta cómo se transcribe en la NTV:

El óleo:

“Pues la armonía es tan preciosa como el aceite de la unción que se derramó sobre la cabeza de Aarón, que corrió por su barba hasta llegar al borde de su túnica”. Salmos 133:2

En su comentario, Matthew Henry escribió: Lo placentero de esto se compara con el santo óleo de la unción. Este es el fruto del Espíritu, la prueba de nuestra unión con Cristo, y adorna su evangelio.

La prueba de que nosotras estamos unidas a Cristo se refleja indistintamente en la unión que tenemos con nuestros hermanos en la fe.

El rocío:

“La armonía es tan refrescante como el rocío del monte de Hermón que cae sobre las montañas de Sión. Y allí el Señor ha pronunciado su bendición, incluso la vida eterna”. Salmos 133:3

La armonía santa y pura refresca nuestro corazón de ardientes conflictos, así como el rocío enfría el aire y refresca la tierra, disfrutar de tus amigas espirituales trae descanso reparador a tu corazón. 
 
Preocúpate porque el óleo de la unción sea derramado sobre tu grupo de amigas cristianas, ocúpate  por estar en medio de cada gota de rocío que refresca la convivencia en tu círculo de hermandad. El óleo vendrá de su anhelo constante por convivir en el espíritu Santo.  El rocío se vislumbrará con cada alegre encuentro donde existan abrazos genuinos y miradas sinceras.



ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.




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