Ir al contenido principal

el gozo de servir



La Palabra de Dios hoy nos habla de dos mujeres: Evodia y Síntique que participaron, en otro tiempo, con Pablo en la expansión del evangelio y en ese momento, en el que Pablo escribe la carta de los Filipenses, ellas estaban en desacuerdo por motivos que no se mencionan, pero su disputa hacia que la iglesia en Filipos tuviese división y como mujeres hay veces que decimos cosas y pasamos a llevar los sentimientos de los demás y esto no está bien, lo que tenemos que procurar es la unidad del cuerpo de Cristo, ser de bendición, de apoyo y de ánimo para otros. 

Pese a esto una cosa me queda clara con este relato y es que servir a Dios siempre es un trabajo en equipo, el servir a Dios con más personas es lo que trae gozo y armonía a la iglesia de Dios.
Dice el verso cuatro del capítulo cuatro: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” y el servir trae gozo siempre y más aún cuando estamos en paz con los demás.

Sé que tanto tu como yo queremos tener ese gozo, el regocijo que se siente al servir al Señor, esa hermosa sensación de satisfacción total, las ansias que se siente el esperar que llegue el fin de semana para acudir a la casa de Dios y ver a los hermanos en la fe y compartir con ellos momentos únicos e inolvidables.

¿Cómo te sientes tu hoy trabajando para Dios? ¿estas sirviendo? ¿O te encuentras en un momento de tu vida difícil en cuanto al servicio?

Si hoy tú has perdido el gozo de servir te invito a examinarte y pedirle a Dios que te muestre con claridad el por qué no puedes sentir alegría en el servicio o por qué has perdido por completo las ganas de estar en la casa de Dios.

Y si tu caso es que estas feliz en el servicio a Dios te animo a seguir así, pídele a nuestro alado Padre que quite de ti todo lo que estove en tu servicio, que aleje las tentaciones de este mundo que nos aleja de Dios y su satisfacción completa y solo nos ofrece esa falsa felicidad momentánea.


Hagamos la voluntad de Dios y honrémosle, trabajemos por lo que tiene ganancia eterna y busquemos con pasión a Jesucristo.  




ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

Comentarios

También te recomendamos leer:

Tus palabras importan

“Hay [Jovencitas] cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina”. Proverbios 12:18
Nos encantan las reuniones de chicas, las pijamadas, asistir a las fiestas de 15 años de nuestras amigas y un sin número de reuniones grupales en las que podemos compartir cuchicheos de lo que se nos atraviese por la cabeza para terminar reventadas de risa, o muertas de asombro.
A menudo pensamos que las palabras van y vienen como cualquier hoja en otoño, o como la ropa que nos cambiamos a diario o, como la punta que le sacamos constantemente al lápiz. Las descomponemos en gramática, las combinamos en la clase de lengua y también las utilizamos para rellenar nuestro día con tal de que no sea tan vacío. Pero las palabras no pueden ser tratadas como las hojas de otoño, ni como la ropa que mandas a la lavadora y mucho menos puedes desecharlas sin importancia como la basurita del lápiz. ¿Soñaste alguna vez con tener un súper poder?Pues las palabras son poderosas. Cada vez q…

Hablar o callar

Hace unos días leí una frase que decía: “dile a las personas lo hermoso que ves en ellas. No para que te amen, sino para que se amen”. ¿Crees que es importante escuchar que alguien te recuerde lo bella que eres, que alguien te diga, eres valiente, inteligente, “tu puedes hacerlo”, etc.? A mí me anima mucho escucharlo y decirlo también. Pero aun para hablar de lo hermoso que vemos en los demás, tenemos que ser muy sabias y que nuestras palabras sean realmente sinceras de lo contrario se convertirían en mentiras hipócritas. ¡Querida! La verdad es que no siempre hablamos palabras alentadoras a los demás, muchas veces utilizamos nuestra lengua para ridiculizar, subestimar o difamar a otra persona.
Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Mateo 12:36-37
La palabra que más llamó mi atención en los pasajes leídos fue la palabra “ociosa” así que me puse…

¿Piensas tú y Dios lo mismo acerca de ti?

Las palabras que te dices a ti misma son de mucha importancia, porque esas palabras que se repiten en tu interior crean un concepto que muchas veces no te identifica.
Pensar adecuadamente de ti misma es de suma importancia, porque ayuda a valorarte, amarte y no cree filosofías de este mundo que dicen mentiras sobre la mujer. Pensar correctamente de quien eres, la importancia y el valor que posees es de suma importancia para relacionarte correctamente con quienes te rodean, para crear lazos emocionales sanos y poder avanzar en esta vida sin ser herida o lastimada, sin ser pasada a llevar.
La única manera de tener un concepto correcto de sobre quien eres es buscando a Dios, poniéndolo en el centro de tu vida y creyendo lo que dice la Persona que te creó sobre ti. Porque Dios tiene un concepto hermoso de quien eres y quiere que saques de tu mente todas aquellas palabras negativas que crees de ti.
Las palabras que se repiten en tu cabeza sobre “no poder” "no ser capaz” y “no tener…

Mi Legado

Queremos honrar la vida de nuestra amiga, líder y mentora Edurne Mencia. Por eso hoy compartimos contigo uno de sus inspiradores artículos en su blog  - El viaje de una mujer -   que nos habla directamente a este momento en el que lloramos su partida y nos regocijamos en su llegada al reino de nuestro Padre. Ella nos ha dejado un legado. Así que te pedimos que mientras lo lees, ores por su esposo y sus tres hijos.

💦💛💦💛💦💛
Un legado es todo aquello que pasa de padres a hijos.

 Como mamá, quiero que mis hijos afronten su vida en las mejores condiciones posibles, trabajando para dejarles cosas materiales.

Como mamá a la manera de Dios, es mi deber trabajar igual de duro (o más) para dejarles a mis hijos un legado espiritual.

Mi legado espiritual.

El impacto que mi vida tiene y va a tener no sólo sobre mis hijos, sino sobre las generaciones futuras después de ellos.

Hay cosas que nuestros hijos heredan de nosotras sobre las que no tenemos ningún tipo de control: la estatura, el colo…