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con la mirada en lo alto



"Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra."
Juan 2:10-11

El nacimiento de Jesús fue un evento sin precedentes, en el cielo los ángeles cantaban con sus voces celestiales, estaba la señal puesta por Dios para que todos pudiesen ver el lugar del nacimiento de Su Hijo amado, una estrella. Quien mas que Dios puede poner una estrella única y especial, un lucero que alumbraba de tal manera que desde el oriente la pudieron notar, era tan especial que hasta los profetas sabían que el día del nacimiento del anhelado Mesías estaría ahí, como señal del cumplimiento de una promesa, como fin de un periodo de sacrificios y como señal de amor de Dios.

Esa Estrella marcó un antes y un después en la vida de quienes la vieron y marcó un nuevo comienzo en quienes creyeron.

Jesús hace lo mismo en las vidas de las personas, siempre está ahí, Su luz no deja de brillar, aunque ya hayan pasado mas de dos mil años desde el día que Dios Padre puso por señal una estrella para anunciar el nacimiento de Su Hijo, esa Luz, Su luz es inagotable y duradera, tiene su mismo resplandor desde aquel día.

Los reyes magos seguramente eran judíos que vivían en babilonia desde el cautiverio y eran estudiosos de las estrellas, ellos esperaban ver en el firmamento una señal del Mesías prometido y Dios les respondió dejando por señal la estrella que les guió hasta Jesús en Belén.

Esto me hace reflexionar en algo muy importante, debemos tener la mirada pueda en lo alto, en el cielo, en Dios. De donde vienen las respuestas, nuestra guía y dirección.

Todas tomamos a diario decisiones algunas relevantes y otras cotidianas, pero para todas ellas tenemos que tener la guía de Dios. Debemos dejarnos guiar por Jesús la Estrella Resplandeciente que ilumina nuestro camino para que no nos equivoquemos.

Al igual que aquellos magos siguieron la estrella guiados por el Espíritu Santo del Señor, debemos pedir a Dios que nos guíe, que nos muestre el camino que debemos tomar. Quizás estas decidiendo a qué universidad ir, que profesión estudiar, con quién casarte o cuando hacerlo, ir o no ir al instituto bíblico, amiga hay tantas decisiones en las que necesitamos seguir la estrella guía de Dios y eso implica orar por esa guía y escuchar al Espíritu Santo quien ahora es quien guía nuestras vidas, quien nos orienta a tomar decisiones.


Estas semanas en que volteamos nuestras miradas a celebrar el nacimiento de nuestro Salvador, pidamos a Dios que podamos ser obedientes a seguir la guía del Espíritu Santo, que estudiemos la Palabra de Dios con diligencia para saber qué decisiones tomar y poner nuestra mirada en lo alto. 




ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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