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Eterna luz


 "Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
Juan 8:12 (LBLA)

Los pesebres de barro están preparados, son adornados con ’luces de navidad’ las cuales también adornan mi ciudad, Asunción la capital de Paraguay, por aquí ya sentimos el ambiente navideño ¿Cómo lo sabemos? Por las luces que llenan las casas, plazas, las lucecitas de todas formas, colores y tamaños.

Pero mayor aún que esas luces que solo adornan dos meses mi ciudad, hoy voy a contarte de la luz eterna, aquella que nunca se apaga ni está por temporadas o meses, sino se quedará y brillará eternamente en el mundo.

‘’Yo soy la luz’’ y ‘’tendrá luz’’ parecen significar lo mismo, pero no, en este pasaje tiene significan dos cosas diferentes pero igualmente importantes y fundamentales.

1.      Yo soy la luz. Jesús es la misma luz de Dios que ha venido al mundo.

Nuestro Dios y Salvador no vino a este mundo a condenar sino primeramente por amor, eso lo ha demostrado al morir y resucitar en aquella Cruz. Es por eso que creemos que El es el enviado del Padre para pagar nuestra deuda, de la misma manera podemos confiar plenamente en que El es la luz, el la creó disipando la oscuridad de la noche.

"Entonces Dios dijo: <<Que haya luz>> y hubo luz." 
Génesis 1.3

Siempre la oscuridad es dominada por la luz, ¿Cómo terminan las largas noches oscuras para dar inicio a la mañana? Con la luz del Sol asomándose desde temprano.

¿Cómo sabemos que la noche ha terminado? Con los rayos del sol.

¿Cómo sabes que Cristo es la luz de tu vida?

 “Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor. Por lo tanto, ¡vivan como gente de luz!”
Efesios 5:8 (NTV)

Acá no está hablando Pablo de una loral de “hacer cosas buenas” sino de verdaderamente VIVIR como hijos de Luz, con pensamientos, acciones, relaciones y decisiones.

¿Realmente amas a Dios y Su verdad? 

"Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas." 
Juan 3:19

Solo dos caminos existen mi amada lectora, la luz o las tinieblas y no existe comunión entre ellas, acá no hay neblinas. O vives en la oscuridad o en la luz de Cristo. Analiza tu vida si realmente amas la luz, donde no hay máscaras sino que tu pecado se ve tal cual como es.

Siempre y dondequiera que Jesús se ha presentado plenamente, siempre y dondequiera que se ha predicado la cruz en toda su grandeza y esplendo, ha habido una respuesta inmediata y arrolladora en los corazones.

2. Tendrá luz Jesús es la luz que da vida al mundo.

"El señor es mi Luz." 
Salmos 27:1

Antes de Jesucristo encontrábamos desorientados, los de su tiempo estaban con la incógnita de que ¿Quién sería el mesías? Llego Cristo y dio luz con respecto a quien era, aunque algunos como leímos más arriba prefirieron su propia sabiduría humana, no lo reconocieron como hijo de Dios, pero para los que estaban esperándole fue una tremenda respuesta.

Nicodemo, pregunta a Jesús si ¿Qué era eso de nacer de nuevo? Si tendría que volver a nacer del vientre de su madre y no, Jesús trajo mayor luz a esto.

También los maestros de la ley le habían preguntado ¿cuál es el mandamiento más importante? Y el respondió:  uno de ellos, maestro  de la ley, para ponerle a prueba le preguntó: "Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:37)

Y estos son solo dos ejemplos prácticos de lo que realmente significa que Jesús es la luz que da vida al mundo.

¿Dónde encontramos esas maravillosas revelaciones? En la palabra de Dios, la cual es viva y eficaz.
En medio de un cuarto oscuro nos desesperamos por no tener el control pero igual intentamos, nos sostenemos de algo para no tropezar, cada paso que damos es con miedo, miedo de lastimarnos o destruir algo.

Pero vuelve la electricidad y ¿que sucede? Tenemos mayor confianza, damos pasos afianzados y tenemos de alguna cosa que aparezca sin que lo hayamos visto.

El verano en mi país es un poco pesado en cuanto al nivel de calor que debemos soportar en medio de las tareas diarias, y por las noches es costumbre que la electricidad se vaya por una sobre carga de aires acondicionados prendidos. Entonces ahí empieza el ritual de buscar alguna vela que este escondida en la casa, tratando de que una pequeña vela de cumpleaños nos ayude a terminar con la tarea, bañarnos o realizar otra actividad. Así mismo estábamos, buscando alguna luz que nos de confianza o seguridad de cada paso que íbamos a dar.

Cristo vino a alumbrar nuestra situación, nos mostró donde nos encontrábamos y donde El con su Gracia nos llevaría. 

Hoy podemos seguir viendo y asombrándonos de esa eterna luz, que da seguridad y confianza de que la decisión que vamos a tomar es Su voluntad, de que la pareja que escogeremos es parte de su maravilloso plan, de que la carrera universitaria que sigamos es para honrarlo con obediencia.

Existen por ahí pequeñas velas de cumpleaños o luces artificiales que pueden apagarse, acabarse. 

Pero la luz de Jesucristo es ETERNA, la única que existió desde el principio y hasta el final.






ACERCA DEL AUTOR


Antonella Azuaga
Tiene 21 años y sirve al Señor a través de Mujer Virtuosa, escribe para llevar las buenas noticias a los quebrantados y afligidos. Es parte la congregación más que vencedores, vive en Paraguay junto con su familia, quienes también apoyan la familia de Ama a Dios Grandemente.

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