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¿Dónde se fue el encanto del amor?


¡El oro ha perdido su lustre! ¡Se ha empañado el oro fino! ¡Regadas por las esquinas de las calles se han quedado las joyas sagradas!  
Lamentaciones 4:1 (NVI)

Jeremías en sus lamentaciones narra un panorama siniestro que él mismo vive en carne viva. Elegí una de sus frases para describir lo agudo del dolor por la pérdida de un amante.

El amor entre dos personas es como el oro, brilla cuanto más puro es; pero así como el oro, el amor también puede perder su exquisitez, ennegrecerse hasta tornarse desagradable por ser sombrío. El amor es una perla de gran precio, joya sagrada que si no se atesora puede rodar desde el corazón hasta parar en una esquina de la calle, sin valor. 

Terminar una relación es una de las experiencias más tristes del ser humano, sobre todo cuando aquel amor desbordó el corazón de ambos hasta sentir navegar por el infinito cielo, como si no existiera nada más. Es desgarrador poner punto final a momentos intensos y  maravillosos para tener que despertar a la realidad: que él ya no está, y que junto con él se fueron todas las estrellas del cielo.

¿Qué pasó? ¿Por qué el amor se pierde?

Es difícil decirlo, hay infinidad de causas por las que una relación se rompe, pero todo ese infinito de causales deviene en por lo menos dos verdades bíblicas que al revisarlas pueden transformar nuestro entendimiento y definitivamente llevarnos a la cruz de Cristo.

Un diseño diferente: “… varón y hembra los creó” Génesis 1:27

Dos personas semejantes pero diferentes entre sí, hombre y mujer, cada uno diseñados por Dios de manera única y exclusiva, lo que incluye anatomías diferentes (contextura ósea, musculatura, etc.), formas de pensamiento diferentes (racionales e intuitivos), roles y tareas diferentes (sostener y sustentar) dones y habilidades diferentes (fortaleza y delicadeza).

A eso súmale tu propia identidad que te diferencia del resto del mundo y de ese chico: tu historia de vida, personalidad, gustos e intereses, tus sueños y metas. Se trata de tu todo / yo coalicionando con otro todo / yo  completamente diferente a ti.

¡No es de extrañar entonces que se produzcan interferencias en la relación! Y quiero ser gráfica con esto: en una relación habrá siempre diferencias en el medio por trabajar y pulir, cuanto más los dos estén dispuestos a trabajar en tales desacuerdos, más unidos estarán, pero si no, no hay forma de llevar adelante una relación.  

 





 Todos somos pecadores: “…Por cuanto todos pecaron”.  Romanos 5:12

Vivimos en un mundo caído, continuamente tenemos que bucear en  deleites pantanosos que agradan al orgullo no esperemos lo contrario de nuestras relaciones, ellas también están infestadas de pecado. Aquí  se ponen en juego las constantes demandas del yo, el recibir antes de dar, cada uno demanda del otro, más afecto, comprensión y tiempo para satisfacción mía antes que el otro. ESO ES PECADO.

Cuando cada uno entra a la relación con demandas impuestas para llenar, créeme,  por más que fuerces al chico y pongas todo de sí, la relación no durará.

A menos que:

Ambos reconozcan que son pecadores y que necesitan acudir a la Cruz de Jesucristo, para reconciliarse con Dios y entender que sólo pueden ser satisfechos en ÉL. Y luego, estar dispuesto a aceptar el diseño de Dios para cada uno y en humildad servir al otro, entonces la relación estará en condiciones de germinar en un maduro amor.

¿Estás lidiando con una ruptura amorosa? Comienza por identificar la raíz del pecado en tu corazón y buscar la reconciliación con Dios. ¡Él te ama como ningún chico en el mundo y Él no te dejará como cualquier chico del mundo! Porque Él es Dios.    




ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez

Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.




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Comentarios

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