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vigila lo que dices


“Es cierto que todos cometemos muchos errores. Pues, si pudiéramos dominar la lengua, seríamos perfectos, capaces de controlarnos en todo sentido.”
Santiago 3:2 (NTV)

Totalmente ciertas son las comparaciones que hace Santiago acerca de la lengua en estos versículos, comparar la lengua con el timón de un barco me pareció genial, nunca había pensado en esto y a mi mente vino una imagen, la de un crucero y pensé ¡guau son tan grandes y llevan tanta gente adentro y un solo timón manejan todo eso!

La verdad Dios es tan preciso con Su Palabra y tan claro que si piensas en este ejemplo con detención te darás cuenta que cuando nosotras hablamos llevamos a muchas personas en nuestras palabras, a veces con algunas frases podemos pasar a lastimar a un ser querido, dar un comentario de lo que pensamos, sin antes calcular el alcance que podemos tener o a quien de los que nos están escuchando herimos es muy peligroso, hacer un comentario poco acertado de alguna situación que estamos viviendo puede llevar a los demás a millones de suposiciones equivocadas respecto a nosotras y pasar a llevar nuestro testimonio.

A veces solo una palabra que salga de nuestra boca pasa a llevar años de buen testimonio, y es así, la triste verdad es que cuesta tanto crear una buena reputación y cuesta tan poco destruirla que me llega a dolor de sólo pensarlo.

La biblia habla en varias ocasiones del poder que tienen las palabras y en el libro de Proverbios es nombra veinte veces, podríamos hacer todo un estudio dedicado a la lengua, pero hoy quiero dar un recorrido exprés de este tema.

El primer versículo en el libro de proverbios que habla sobre la lengua, es en el capitulo seis y está dentro de un contexto super especial y con el que tenemos que tener mucho cuidado, ahí en Proverbios, nos habla de las siete cosas que abomina Jehová.

 ¿y sabes cual es una de esas siete cosas que le causan repulsión a nuestro Dios? La lengua mentirosa, tu y yo sabemos que la mentira es un pecado y que cada vez que mentimos y somos pilladas en la mentira volvemos a mentir y cuando menos nos damos cuenta llevamos un cumulo de mentiras en nuestros hombros que ya ni sabemos distinguir entre lo que era cierto y lo falso de nuestras mentiras. Y es que mentir se vuelve un hábito que nos cuenta mucho erradicar de nuestras vidas, de nuestras bocas.

La mentira nos vuelve jóvenes poco creíbles y, por ende, poco confiables ¿Cómo podemos dar testimonio de nuestra fe si nos conocen por mentirosas?

Otra lengua que me llamó la atención es la lengua suelta, la que no controla lo que dice y que por lo general inventa chismes. ¿sabias que un chisme siempre es hablar de una persona en forma negativa? Debemos tener cuidado de no ser chismosas, de cuidar primero nuestro corazón porque de él nacen las cosas que salen de nuestras bocas.

cuidémonos de tener envidias y enojos con quienes nos rodean para que no salgan de nuestras bocas palabras que lastimen a los demás, pero que con el tiempo nos terminan lastimando mas a nosotras porque nos hacemos mujeres poco creíbles y en primer lugar mujeres que Dios no ama.

“El que guarda su boca y su lengua,
Su alma guarda de angustias”.
Proverbios 21:23

Hay una lengua que aparece en proverbios y es la clase de lengua a la que todas deberíamos aspirar a tener y es la lengua sabia y la Palabra de Dios nos da muchas características de como es esta clase de lengua dice que es como medicina para quien esta enfermo, como plata escogida, que de ella destila conocimiento, que es como adorno, es árbol de vida es apacible, da respuestas blandas, la Palabra de Dios sale de ella y que si sabemos utilizarla bien en un futuro daremos buenos frutos de ella.

Así que, como dice Santiago si somos capaces de controlar nuestras palabras seremos capaces de controlarnos en todo sentido, en nuestra vida personal, en nuestra relación con Dios y con los demás.

Que sea un desafío para nosotras esta semana controlar lo que decimos para que podamos comer de sus frutos en el futuro. 





ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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