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lo quiero para ayer




A nuestra generación la llaman ‘’Generación microondas’’ ¿Por qué? Date cuenta con que rapidez estás leyendo este artículo para que en un momento empezar a hacer otra y entenderás por qué nos llaman así. Todo lo queremos ahora, ya, para ayer o antes de ayer -----inserte el deseo aquí------ lo que sea que fuere, queremos aquello que nos lleve menos tiempo. Las fast foods, los teléfonos e internet más rápido.

En el pasaje de hoy vemos unas 7 veces la palabra paciencia, en diferentes contextos.  De los cuales quiero resaltar dos de ellas:
1.  Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía.

Primero nos dice, esperar con paciencia la venida del Señor. Así como yo anhelo el regreso de mi Salvador aquel día en que por la fe pueda estar en los brazos de mi redentor y vaya a la gloria con El, pero ¿Qué pasa mientras espero? Seguiré lidiando con mi pecado, seguiré enfrentando las dificultades con gozo, seguiré transformando mi mente por medio de la palabra.

El apóstol Pablo menciona en su carta de hechos: dos veces la palabra CARRERA en uno dice con tal de que acabe mi carrera con gozo y en otro pasaje dice corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Paciencia y gozo, dos frutos del Espíritu Santo que estaremos cultivando en esta carrera de resistencia, mientras esperamos a Jesús.

Y pone el ejemplo de un labrador, quién espera el fruto precioso de la Tierra, ¿Qué hace mientras? ¿Espera sentado? ¿Espera significa estar pasivo? No, prepara la tierra, trabaja en ella, planta y el crecimiento de ese fruto lo da el Señor al mandar la lluvia fresca, de la misma manera nosotros debemos ir preparando nuestro corazón ¿Cómo?

-Debemos estar esperando el delicioso y precioso fruto de la espera.

-Sembrando en nuestra mente la palabra de Dios, llenándola de Su palabra.

-Arando nuestro corazón e intenciones.

¿Qué es el arado? El arar la tierra es el trabajo que realizan esos gigantes tractores donde pretenden ahondar más en las profundidades de la tierra para así el fruto pueda crecer más fácil.

Estoy convencida de que el arado se realiza cuando meditamos en nuestros caminos, estando en la presencia de Dios, es ella la que penetra hasta nuestros huesos y conoce nuestras intenciones, cala profundo en nuestros pensamientos. Así los frutos pueden darse más fácilmente, cuando meditamos en nuestro corazón.

-Regando. 

Todos los días alimentar nuestro amor por Cristo, conociéndolo, que piensa acerca de tal o cual tema, hablando con El para conocer sus planes con nuestra vida.

Lo demás lo dejamos a nuestro Señor Soberano ¿Ves? No hay mucho que podamos hacer sin tener en claro que el Señor es quién pone el querer como el hacer, es Quién nos da el crecimiento en nuestra espera, El nos capacita.

Te animo a que analices que es lo que realmente te apura y hace que no estés siendo paciente en ver los frutos de Dios en tu vida.

¿Por qué no estás sembrando, arando o regando tu vida con la palabra de Dios?
Dios nos promete esa refrescante lluvia temprana y tardía, en el tiempo exacto del dueño de nuestros tiempos.

“Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús.”
Filipenses 1:6

Esperemos pacientemente pero no pasivamente y en el proceso, así como menciona más abajo no tengamos quejas de unos contra otros (v.8) sabiendo que cada uno tiene un proceso de dar fruto, diferente a la nuestra y también en los versículos 10 y 11 nos muestra claramente de cómo hubo varones de Dios que esperaron con sufrimiento, pero vieron a su Señor, vieron los frutos del Espíritu Santo en su vida, vieron a Cristo obrar en ellos y disfrutaron de su Gracia.

Mi hermana, no existe nada más precioso y valioso que ver la obra de Dios en tu vida, este es un proceso, no decaigas, ¡Sé paciente!





ACERCA DEL AUTOR




Antonella Azuaga
Tiene 21 años y sirve al Señor a través de Mujer Virtuosa, escribe para llevar las buenas noticias a los quebrantados y afligidos. Es parte la congregación más que vencedores, vive en Paraguay junto con su familia, quienes también apoyan la familia de Ama a Dios Grandemente.

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