Ir al contenido principal

sanando heridas del corazón



A veces creemos que con el chico que rompimos era el único que podía hacernos feliz y no logramos ver más allá.

Y al terminar con esa relación amorosa necesitamos sanar nuestros corazones y para comenzar debemos despejar nuestras mentes. Aquí vamos a ver tres áreas en las que debemos trabajar para salir adelante:

Cuidar nuestros pasatiempos:

Cuidar nuestros pasatiempos y vigilar con qué llenamos nuestros pensamientos. Debemos dejar de llenar nuestras mentes de cosas que nos siguen recordando lo doloroso que es terminar con una relación, debemos dejar de llenar nuestras mentes con películas románticas y canciones tristes porque esto no nos deja olvidar lo vivido.

Debes tratar de usar tu tiempo en otras cosas como ejercitarte, leer tu Biblia, salir con tus amigas, comenzar una lectura, asistir a las reuniones en tu iglesia, retomar lo que dejarte de lado cuando tenías una relación y desfruta de tu soltería.

Cuidar nuestra relación con Dios:

Solemos olvidar a Dios cuando estamos pasando por un dolor sentimental, olvidamos lo realmente importante y la base para toda relación, es tener una buena relación con Dios. Si mientras estabas en una relación dejaste de lado a Dios necesitas retomar tus tiempos de comunión.

Necesitamos también llevar cautivo todos nuestros pensamientos a Dios (2 Corintios 10:5b). Esos pensamientos que te dañan y hacen que las heridas no puedan sanar, también los falsos pensamientos que vienen a tu mente, esas ideas que creas de lo que podría ser, del que hubiese pasado.

Sanar el dolor:

Sanar el dolor que se siente al perder a quien amas no es fácil, pero ahora que ya sabemos como ir sanando nuestra mente debemos dar pasos para hacer este proceso más sencillo.

El amor volverá a tocar tu puerta, Dios tiene algo mejor para ti, ahora no lo ves porque es demasiado pronto, aprende a esperar en Dios y Él te recompensará.






ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"






↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝↝

Comentarios

También te recomendamos leer:

Dios te ama infinitamente

“Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios.” 1 Juan 4: 7
Dios te ama, no es solo una frase que has escuchado o leído mucho, no son solo palabras que alguien te dice para hacerte sentir mejor.
Es algo más, va más allá de ser solo palabras. Es algo más profundo, Dios es efectivamente Dios ES amor y Su naturaleza es amarte.
El amor ES Dios y  aquel que ama es hijo de Dios y conoce a Dios, pero…  ¿qué es el amor?
Como aprendimos esta semana el amor: -No es envidioso -No busca lo suyo -No se enoja fácilmente -No juzga -No critica -Es paciente -Todo lo cree -Todo lo espera -

Con amor eterno te he amado

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos” Efesios 1:4 (NTV)

Dios nos conoce desde antes de haber creado este mundo. Dios, mi querida amiga, nos amó mucho antes de que nosotras existiéramos.

A menudo trabajamos para ganarnos el amor de nuestras amigas. En ocasiones, también el de nuestros familiares, y si pensamos en el amor romántico, esperamos lograr que ese chico que nos gusta nos mire, para comenzar a ganarnos su amor. Si pensamos que así también debemos ganarnos el amor de Dios, es que nuestra mente no alcanza a comprender el verdadero amor, y esto sucede porque nuestro concepto de amor está totalmente distorsionado por el pecado.

Conocimos el amor cuando alguien nos lo manifestó primero. Cuando éramos pequeñas, nuestros padres nos cuidaban, nos protegían y demostraban su amor hacia nosotras cuando nos cargaban, abrazaban, consolaban e incluso cuando nos llenaban de besos y caricias.

Alguien nos most…

Ha resucitado - Descarga tus materiales

¡Él ha resucitado! ¡Él ha resucitado!
Hace dos mil años, la resurrección de Jesucristo cambió todo. Después de pasar tres días en la tumba, Jesús conquistó el pecado y la muerte y resucitó físicamente de la muerte.
Esto es más que una historia de la Escuela Dominical. Es el fundamento mismo de nuestra fe. En 1 Corintios 15:17, Pablo dice: “Y si Cristo no ha resucitado, su fe es inútil; todavía estás en tus pecados”.  Sin la resurrección, no tenemos fe, ni perdón de pecados, ni eternidad con Dios.
Al comenzar la temporada de Pascua, nos preparamos para celebrar la resurrección de Cristo. A menudo ponemos mucho énfasis en la muerte de Cristo, y por una buena razón, ¿Pero también le damos la misma importancia a su resurrección?
La resurrección de Jesús lo cambió todo. Nos cambió y cambió el mundo. Durante las próximas seis semanas, vamos a estudiar el impacto de la resurrección.
La resurrección nos cambió físicamente, ya que un día experimentaremos la resurrección de nuestros cuerpos físico…

Dios te eligió

“Recuerden lo que ustedes eran cuando Dios los eligió. Según la gente, muy pocos de ustedes eran sabios, y muy pocos de ustedes ocupaban puestos de poder o pertenecían a familias importantes”. 1 Corintios 1:26-31 (TLA) Reflexionar es un tiempo que se invierte para pensar, meditar y recordar. Hoy es un buen día para tomar ese tiempo y recordar de donde Dios nos rescató. Es una buena oportunidad de echar una mirada al pasado y con agradecimiento y alegría reconocer lo mucho que necesitábamos de Él. Cada historia que tenemos para contar es diferente, los casos son únicos, pues como dice  un dicho muy famoso “cada cabeza es un mundo”  eso quiere decir que todos tenemos un testimonio diferente que contar. Puede que Dios te haya rescatado de la soledad, de la desesperación, de alguna adicción. Sin embargo algo que debemos de tomar en cuenta es que Dios te eligió, y no tú a Él. Tal vez alguien te decía que ya no tenías remedio, te tomaban como un caso difícil y perdido pero gracias al sacrific…