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Una chica como tú defiende lo que cree



“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. 
Santiago 2:17

¿Tú crees en Dios? Yo también, Satanás y los demonios también. Por escalofriante que parezca es cierto, y hay millones de personas en el mundo que también creen en Dios.

Entonces ¿Qué hace la diferencia entre tú, Satanás y el resto del mundo? “La vitalidad de tu fe”.  Muchos a tu alrededor pueden creer en Dios y hasta recitar textos bíblicos pero pueden no estar viviendo en conformidad a la voluntad de Dios, puedes sentirte muy cómoda con ese tipo de amistades “Simpatizantes del evangelio”, pero la clase de fe que tengas debe exponer entre ellos y tú una diferencia tan extrema como de vida y muerte.

¿Cuán viva está tu fe?

Solía pensar que mi fe era como un queso bien almacenado, que cuando estaba en aprietos podía acceder a ella para tomar un trozo y vencer. Pero entre más avanzo por la vida, veo que la fe se parece al líquido que corre por mis venas en constante circulación y que así como el corazón bombea sangre, mi fe debe ser  impulsada por la palabra de Dios.

“La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios”
Romanos 10:17

A más de esto, la sangre, para ser sangre necesita de varios componentes, nuestra fe para tener vitalidad en sí misma tiene que ir ligada a la acción. La fe por sí sola es insuficiente a menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.  Santiago 5:17 NTV.

Haces la diferencia con el resto del mundo cuando los que te rodean verifican en tus acciones, tu estilo de vida, tus preferencias y tu comportamiento lo que dices acerca del amor de Cristo. A veces no se necesita entrar en grandes polémicas sobre la existencia de Dios, la mejor forma de defender tu fe es con una conducta intachable y transparente ante los demás. 

Tus obras hablan por sí mismas, y si no hay obras en ti que abalen tu fe entonces tu fe es muerta y no sirve.

Aspira a una fe perfecta y completa

Santiago 2:22 nos dice que la fe se perfecciona por las obras, así que en la medida en que pones voluntad para actuar conforme a los mandamientos de Dios tu fe se va delineando, va perfeccionándose en detalles pequeños.  Por esta clase de fe se nos promete que seremos justificadas ante Dios así como Rahab indigna de salvación, porque creyó en el Dios de Israel y ayudó a los espías. 

La fe actúa juntamente con las buenas obras, defiende lo que crees. Así de simple.

Aquí algunos ejemplos prácticos de cómo empezar a ejercitar una fe completa y pasar de la palabra a la acción:

¿Crees en un Dios de amor? Muestra interés en ayudar a quién te odia.

¿Crees en un Dios veraz? No más mentiras por tratar de quedar bien, habla con sinceridad.

¿Crees en un Dios de misericordia? Suple alguna necesidad de comida o abrigo.

¿Crees en un Dios sanador? No te quedes postrada sin aliento en tu cama.

¿Crees en un Dios que perdona? Olvida las palabras hirientes de quien te defraudó.

¿Crees en un Dios de paz?  Cierra la boca antes de vociferar por algún desacuerdo.

¿Crees en un Dios justo? Devuelve lo que has tomado prestado y has “olvidado” entregar.

¿Crees en un Dios que suple tus necesidades? Reprende tu mente, basta de preocuparte.

¿Crees en un Dios fiel? No hables a espaldas de tus amigos ni mucho menos los abandones.
      
El mundo tomará en serio lo que dices cuando sustentes con tus hechos que crees en Dios.







ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez

Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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