Ir al contenido principal

una chica como tú persevera


“Y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.  
Santiago 4:8

Estoy segura que todas nosotras hemos lidiado con la inconstancia en algún punto: Con la dieta, en los deportes, con el aseo del cuarto, en el ahorro, con esa tediosa investigación, en la oración, en una relación amorosa con los medicamentos y hasta con las mascarillas faciales.

Tengo recordatorios en mi agenda, notas en la biblia y apps en el móvil para recordarme ¡Ser constante!  Aun así lo olvido y luego que me doy cuenta de la falla me reprocho mi falta de disciplina. ¿Te pasa también?

Ser inconstante no es tan simple como parece

“Se me olvidó otra vez”, “Mi despertador no sonó”, “No tuve tiempo”.  ¿Te suena familiar?  No se trata solamente  de una falta de disciplina o tener mala memoria, esta fluctuación que se esconde detrás de cientos de excusas tiene su raíz en una falta de carácter y determinación que proviene de un corazón inseguro que tiene miedo.

Miedo al terreno desconocido, a las miradas críticas, temor a  fracasar y salir avergonzada, todo esto nos paraliza haciendo que el “sí pero luego no” camuflado en bien armadas excusas se torne  en nuestro salvavidas del terror, hasta que… ¡quedamos expuestas!

¿Alguien ha reprochado tu indisciplina para lograr las cosas? ¡A mí sí! De esta experiencia he aprendido que la inconstancia debilita la confianza porque al proponernos algo, ya sea las demás personas o nosotras mismas, esperan y esperamos lograrlo, y no llegar a la meta rasga en gran medida la confianza depositada. ¡Qué feo se siente defraudar y ser defraudado!

La indecisión abre la puerta a la infidelidad

Llama mi atención la interesante hilación que Santiago hace en Santiago 4:1-10 anotando una pequeña frase (Verso 8) dentro de un apartado sobre la amistad con el mundo.

La comunión con Dios puede ser puesta en grave riesgo cuando hay  vacilación en el carácter. Santiago les llama ¡almas adúlteras! Sabemos que el adulterio a los ojos de Dios es considerado como traición e infidelidad. En una escalera hacia abajo, la infidelidad es uno de los últimos escalones que no quisiéramos pisar en seco. 

Ninguna de nosotras quiere llegar al punto de traicionar a Dios por no decidir con cuál quedarnos si entre la amistad con Dios o la amistad con el mundo.

Hemos elegido la amistad con Dios. Hemos de quedarnos allí.

Purifica tu corazón con la palabra de Dios

Para exterminar este nido de cucarachas desagradables de inestabilidad, incertidumbre, inseguridad, vacilación, liviandad o indecisión que rondan en nuestra  mente, nada mejor que saturarnos literalmente de la palabra pura y viva de Dios. Así que yo te aconsejo una rutina de limpieza mental a fondo en pos de alinearnos a la firmeza de espíritu:
·        
  •        Absorbe cuanto puedas de la biblia todos los días. (Santiago 1:22-25)


Lee, escucha, medita, memoriza, canta, dibuja, parafrasea la Biblia. ¡Haz lo que tengas que hacer pero no te permitas sucumbir a la inestabilidad!

“Aférrate a las palabras de El libro tan fuerte como te sea posible”. (Escritos personales)

  •  En humildad clama, ora y llora delante de Dios cuanto puedas sobre tus fallas. (Santiago 4:9-10)

¡Oh si tenemos que pasar por aquí! El quebrantamiento acompañado de lágrimas sinceras constituye un gran remedio para doblegar el carácter tieso y dejar que sea el Espíritu Santo quien se ocupe de enderezar cada detalle de nuestro corazón.

A ti que tienes grandes logros por tu perseverancia:

Considéralos un regalo inmerecido de Dios. No juzgues a quien flaquea en sus fallas y no cumple con los estándares de excelencia. (Santiago 4:11-12)

¿Pudieras ser pronta para prestar una mano amiga?  







ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez



Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.


Comentarios

También te recomendamos leer:

Mi Legado

Queremos honrar la vida de nuestra amiga, líder y mentora Edurne Mencia. Por eso hoy compartimos contigo uno de sus inspiradores artículos en su blog  - El viaje de una mujer -   que nos habla directamente a este momento en el que lloramos su partida y nos regocijamos en su llegada al reino de nuestro Padre. Ella nos ha dejado un legado. Así que te pedimos que mientras lo lees, ores por su esposo y sus tres hijos.

💦💛💦💛💦💛
Un legado es todo aquello que pasa de padres a hijos.

 Como mamá, quiero que mis hijos afronten su vida en las mejores condiciones posibles, trabajando para dejarles cosas materiales.

Como mamá a la manera de Dios, es mi deber trabajar igual de duro (o más) para dejarles a mis hijos un legado espiritual.

Mi legado espiritual.

El impacto que mi vida tiene y va a tener no sólo sobre mis hijos, sino sobre las generaciones futuras después de ellos.

Hay cosas que nuestros hijos heredan de nosotras sobre las que no tenemos ningún tipo de control: la estatura, el colo…

Tus palabras importan

“Hay [Jovencitas] cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina”. Proverbios 12:18
Nos encantan las reuniones de chicas, las pijamadas, asistir a las fiestas de 15 años de nuestras amigas y un sin número de reuniones grupales en las que podemos compartir cuchicheos de lo que se nos atraviese por la cabeza para terminar reventadas de risa, o muertas de asombro.
A menudo pensamos que las palabras van y vienen como cualquier hoja en otoño, o como la ropa que nos cambiamos a diario o, como la punta que le sacamos constantemente al lápiz. Las descomponemos en gramática, las combinamos en la clase de lengua y también las utilizamos para rellenar nuestro día con tal de que no sea tan vacío. Pero las palabras no pueden ser tratadas como las hojas de otoño, ni como la ropa que mandas a la lavadora y mucho menos puedes desecharlas sin importancia como la basurita del lápiz. ¿Soñaste alguna vez con tener un súper poder?Pues las palabras son poderosas. Cada vez q…

Viviendo una Fe inquebrantable

Estoy viendo una serie de televisión titulada “David, nace un Héroe”. No es casualidad puesto que empezó antes que este devocional, es una producción brasilera excelente. Ha sido sorprendente  ver en escena el momento en que David se enfrenta con el gigante Goliat, pero más sorprendente ha sido cómo este joven, sin la estatura de un guerrero de tomo y lomo, se presenta ante Saúl con una confianza tan determinante que convence al propio rey de que él es la persona que va a enfrentar al enemigo. Pero espera, esto no es todo. Lo que impacta mi corazón, es que David, siendo un pastor de ovejas, sin el entrenamiento de un hombre de guerra, sin tener la experiencia de haber estado en un campo de batalla, se enfrenta, se para ante el gigante y con una Fe Inquebrantable, lo desafía sin más ni menos, mostrando una confianza tremenda en el Dios de Israel, leamos: Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones d…

Permanecer en victoria

¿Conoces la lista de los 30 derechos humanos universales? Probablemente al igual que yo, No. Durante las últimas décadas, las distintas fundaciones por la protección de los derechos humanos los han ampliado y diferenciado en civiles, políticos, económicos, sociales y muchos otros, pero todos ellos tienen su origen en un documento surgido en la Europa de finales de los años cuarenta. Más que enfocarme en este tipo de derechos dictaminados por la sociedad quisiera que nos enfocáramos en los derechos que tenemos como ciudadanas del Reino de Dios. Ya que Dios nos ha dado el derecho de ser llamadas “sus hijas”.
“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:2
Esto también genera un compromiso,ya que en toda relación padre e hija ambas partes deberán estar comprometidas de alguna manera el uno con el otro. Éste criterio no varía en nuestra relación con Dios a pesar que en éste caso Dios siempre lo hace,su fidelidad está …