Ir al contenido principal

Necesito amarte Señor



“Ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 8:39

Estoy llena de temor”.

“La ansiedad me sobrecoge cuando la soledad toca mi puerta y aunque estoy rodeada de gente me siento tentada a abrirle;  sin saber cómo, el temor me acompaña noche tras noche recordándome que no tengo  el abrazo de alguien que en verdad me ame”.

“He pasado noches enteras temerosa llorando sobre mi cama, deseando ser amada”.

¿Te has sentido así?

¡Todas estamos temerosas anhelando que otro ser humano nos rodee con sus brazos así como cuando mamá lo hacía en la infancia! Pero pocas veces alguien lo hará.

La soledad produce en nosotras temor, por eso soy bendecida cada vez que tengo la oportunidad de compartir con personas que me inspiran seguridad y confianza. Yo creo que tú también lo has experimentado, pero la grata compañía de esas personas no es suficiente para mantener una vida libre de ansiedad.

¡Cuánto quisiéramos mantener esos seres amados con nosotros por el resto de la vida para experimentar alegría y paz! La realidad es que la vida misma nos separa unos de otros.

Experimentamos temor ante la escasez de amor, así que al  revisar el tanque emocional y percatarnos de que está en reserva tratamos de llenarlo con nuestros propios recursos: creando relaciones de dependencia emocional frecuentando a otras personas con el fin de llenar ese vacío emocional. 

A pesar del mucho esfuerzo por presionar a alguien para que nos satisfaga no logramos saciar todo el vacío interior y el temor se agiganta cada vez más.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo, de donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. 1 Juan 4:18

¡Atesora este versículo! Nunca encontrarás un amor que sea perfecto y  que a la vez sea humano. A nosotras pertenece la confusión de rostro porque no hemos sido perfeccionadas en amor. Pero a Cristo Jesús nuestro Señor le pertenece el perfecto amor  y sólo este perfecto amor puede drenarse poco a poco hasta alcanzar por completo cada rincón del alma y todo nuestro ser  haciendo una extraordinaria obra en nosotras de echar fuera por completo el temor.

Necesitas responder al perfecto amor

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”. 1 Juan 4:19

No podemos amar sin antes haber sido amadas, y este es el grandioso misterio de su amor: ¡Él tomó la iniciativa, nos amó antes!

¿Por qué no debes preocuparte o temer? ¡Porque Él te ama! 

Cuando comprendemos esta verdad y la abrazamos sin reserva podemos descansar del estrés que produce el temor. Esa pesada carga se va para experimentar la libertad de responder al amor de Cristo.

Cristo ya ha entregado todo el amor que posee exclusivamente para nosotras, todo el amor que puedas necesitar y que estés anhelando de otro ser humano ya se derramó sobre la Cruz.

Hay múltiples distancias que te separan de quien supones amar, pero quien realmente te ama, ya atravesó todas las barreras existentes y lo entregó todo porque te amó sin medida. No hay altura, ni profundidad, ni anchura, ni leyes humanas o celestiales que impongan una separación entre Cristo y tú.

Ahora más que nunca necesitas amarlo en respuesta a su amor, responde porque él planeó esta  historia de amor en la eternidad haciéndola visible en la Cruz para que hoy, dos mil años después  tú te deleites. Es tan real como el sol que te alumbra. 

ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.



Comentarios

También te recomendamos leer:

Haciendo lo correcto

Cuando éramos niñas y surgía un desacuerdo o pelea con nuestros hermanos o compañeros de escuela, tal vez por un juguete o porque “nos miraron mal”, etc., ¿recuerdas cual era tu reacción? y si alguien te empujaba, ¿tú también lo hacías? Yo viví muchas situaciones así; pero recuerdo una en especial; estando en la escuela primaria golpee a uno de mis compañeritos porque él había empujado a mi amiga y yo le hice lo mismo pero con más fuerza y además recuerdo que le di una patada en uno de sus pies, y como resultado de mis acciones recibí una severa llamada de atención en la dirección de la escuela, y mi respuesta fue: “el empujo a mi amiga y por eso lo hice”, lo cual era cierto, pero… sé que no justificaba mis acciones; más eso lo comprendí recién de grande: no debí cobrar el castigo por mi cuenta, y ahora al escribir esta anécdota me da cierta vergüenza y un poco de gracia. A muchos de mis compañeritos de primaria y secundaria no los he vuelto ver, y la verdad es que muchas veces quisie…

LA PIEZA DE UN ROMPECABEZAS

Recuerdan la historia del “patito feo”. Así se sienten muchas personas que se consideran excluidas de un determinado grupo social, sin una razónque lo justifique o ya sea porque haya suficientes motivos que hagan que puedan hacer sentirse así. Algunas veces son situaciones relacionadas con nuestra apariencia, limitaciones físicas, económicas, con nuestras actitudes o la moral.

Sí de algo podemos estar seguras y sin conocer mucho de lo que había en el corazón de la mujer samaritana, es que seguramente se sentía excluida. Los ojos de un pueblo que le juzgaba por su estilo de vida y su conciencia que la hacía auto condenarse.

A todas nos gusta relacionarnos con amigas, buscamos pretextos para estar juntas,horarios que nos conecten físicamente o de manera virtual para estar en comunicación.

La mujer Samaritana de nuestra historia necesitaba hacer diariamente una tarea que era común para las mujeres de su pueblo y de su época. Sin embargo opuesto a las demás ella lo hacía solitaria, sin una a…

MANOS A LA OBRA

Cada vez que alguien debe ponerse a trabajar de manera inmediata o debe comenzar a poner en práctica algo de forma urgente, decimos: ¡Manos a la obra! Con esta expresión se quiere decir que no hay lugar para aplazamientos y que el momento de actuar es ahora.
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres San Juan 24:8
La mujer de Samaria, la protagonista de ésta maravillosa historia tuvo un encuentro inesperado en el pozo donde solía recoger agua, su vida no volvió a ser la misma desde ese encuentro, porque descubrió una gran verdad para su vida.
Había conocido a Jesús, había escuchado de su propia voz lo que él podía ofrecer a su vida. La necesidad de compartir con los demás y el gozo que le provocaba la oportunidad de una nueva vida era como para no quedarse callada, así queenseguida se puso “manos a la obra”.
Llama la atención del porque el evangelista quería dejarnos en el relato el hecho de que dejaba el cántaro, recordemos que el motivo por el cual ella ha…

Verdadero descanso

Imagina por un momento: el cielo azul sin una sola nube, la arena cálida bajo tus pies, la brisa del mar rozando tus mejillas, el sonido de las olas golpeando contra las rocas, la sombra de una palmera sobre tu cara, el calor del sol sobre tu cuerpo… todo esto disfrutando de un rico ponche de frutas bien frío mientras contemplas el paisaje. ¿Cuántas no imaginamos así un descanso perfecto? Para mí, el ir a una playa siempre es sinónimo de descanso. ¿Pero has notado que cuando vamos de vacaciones usualmente volvemos más cansadas de lo que nos fuimos? Con más trabajo o estudio, más preocupaciones por retomar la rutina diaria y lo que dejamos para la vuelta, más agobiadas. 

Entonces me surge una pregunta ¿Cuál es el verdadero descanso? Jesús nos enseña con su propia vida de qué se trata realmente descansar.


“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28
Jesús nos pide que vayamos a Él para experimentar un descanso verdadero. Esto significa cuerpo