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la pureza sexual comienza en la mente




Cuando hablamos de pureza es necesario evaluar nuestras relaciones, debemos hacer un autoexamen y observar qué relaciones nos favorecen y cuáles nos perjudican.

La Biblia nos dice en primera de Corintios 15:33 que:

“las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”

Y para tener pureza debemos poner atención a las conversaciones que estamos teniendo con nuestras amigas, con nuestros compañeros, con conocidos y desconocidos, con mayor atención debemos revisar qué hablamos con nuestro novio o con el chico que nos gusta.

Hay veces que llevamos las conversaciones con nuestras amigas a un grado que no es digno de una hija de Dios, y esas pláticas terminan despertando deseos que pudiéramos haber evitado con sólo cerrar nuestra boca a tiempo.

Nuestras conversaciones nos impulsan a deseos que no podemos dominar. Es normal que cuando te juntas con amigas que hablan de Dios y Le aman, te sientas más espiritual, con paz en tu corazón y te den ganas de buscar más de Dios. Pero si con tus amistades que no conocen a Dios comienzas a tener conversaciones en las que agradar a Dios no es prioritario, sentirás el deseo de ser como ellas. No en vano la Palabra de Dios nos exhorta a juntarnos con personas que Le amen, que sean prudentes y sabias.

“Camina con sabios y te harás sabio;
júntate con necios y te meterás en dificultades.”
Proverbios 13:20 (NTV)

Amiga, ¡cuánto más influyen en nosotras las conversaciones que podemos tener con el chico que nos gusta! Debemos aprender a poner freno a las conversaciones que se suban de nivel, pues nos arrastran a un punto donde ya no hay retorno; este puede ser el primer paso para perder la pureza sexual.

¡Ten cuidado! Hoy la tecnología nos deja el espacio abierto para provocar apetitos que aun no debes despertar.  Fotos que muestren más de la cuenta y que lleven a que te elogien de una manera  vulgar o subida de tono no esta bien, tener conversaciones hasta altas horas de la noche con un chico no te lleva a nada bueno, debes aprender a ponerte límites y sobre todo debes aprender a respetarte, valorarte y amarte. 

Hoy es demasiado fácil sobrepasar el nivel establecido de pureza, creo que ya ni recordamos cuál es. 

De ahí la importancia de buscar a Dios cada día, porque en Su Palabra encontramos los estándares de pureza a seguir. Igual de importante es examinar nuestras relaciones, qué nos atrae de ellas, analizar con quiénes pasamos más tiempo y cuánto influye en nuestro comportamiento esa amistad.
Recuerda que la pureza comienza en nuestras mentes y por esta razón debemos tener mucho cuidado con lo que dejamos entrar en ella. Una sola imagen puede quedarse grabada años en la mente.

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.”
Romanos 12:2ª (NTV)

Piensa en cómo será el día de tu boda, cómo te presentarás ante la persona que decidas amar para el resto de tu vida, cómo quieres presentarte ante Dios ese día.

Debemos además recordar que la pureza va más allá de un acto sexual, la pureza comienza en la mente y el corazón, con los limites que decides poner a lo que entra allí. Hoy puedes comenzar a cambiar esos malos hábitos que ensucian tu mente, hoy es un buen día para decir adiós a las conversaciones indecorosas y a amistades que corrompen las buenas costumbres. Pídele a Dios perdón si es necesario, pide Su guía y que te mantenga firme en la convicción de conservarte pura.






ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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