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Muestra amor




“La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.”
Proverbios 15:4

¿Cómo pueden hacer tanto daño las palabras? Cuántas veces en un solo día no alcanzamos a dimensionar el alcance que tienen.Yo hablo mucho, pero desde hace un tiempo he estado practicando un ejercicio que me hace sudar más que cualquier gimnasio y es el ejercicio de guardar silencio. ¿Me cuesta? ¡Claro que sí! Hay días en que no me ejercito y tengo que lamentar la falta de ejercicio al final del día. Soy consciente que el quedarse callada es tan difícil como dejar las golosinas cuando hacemos dieta.

Nadie hace dieta por placer, no he sabido de nadie que deje de comer chocolate o papas fritas por gusto. Lo mismo sucede al practicar el silencio, no es por gusto es por salud.

En Mateo 15:11 Jesús dice: “Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca”(NTV). ¡Vaya! Qué fuerte declaración, nos infectamos más por lo que decimos que por lo que comemos, y creo que si hiciéramos una estadística podríamos ver que hay más gente enferma por lo que dice que por lo que come.

De ahí la importancia de lo que decimos y la necesidad de comenzar una dieta de palabras. La Biblia nos da una pauta (así como las nutricionistas con las calorías y los alimentos) de cuáles y cuantas palabras deben salir de nuestra boca.

Efesios 4 nos habla a nosotras, a las que somos hijas de Dios, a las que aceptamos una nueva manera de vivir cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, y nos dice que dejemos de andar como los que no le conocen, que dejemos las impurezas y abramos nuestras mentes a la libertad que tenemos en 
Cristo, que saquemos la oscuridad que habitaba en nuestros pensamientos y los llenemos del conocimiento de Dios que trae luz y paz a nuestras vidas.

Dejemos de lado la insensibilidad de esta humanidad caída, que le importa poco si lo que dice y hace lastima al que está a su lado. Debemos mostrar amor, como Cristo, incluso con aquellos a quienes nadie les mostraba amor.

Debe haber alguna chica cerca de ti que sea constantemente lastimada por cometarios de otros, siempre hay alguien desvalido al que puedes ayudar, al que puedes fortalecer  con palabras de amor, de autoestima, de ánimo.

No seas indiferente con quien sufre. Si está en tu poder integrarlo, animarlo o incluso defenderlo, hazlo.  Jesús lo haría.

“No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.”
Efesios 4:29 (NTV)

Algo que me enseñó mi mamá en mi adolescencia fue integrar a quien era rechazado.  Siempre me instó  a valorar a los demás por quienes eran interiormente.  Y  ¿sabes?  ¡Me llevé tantas gratas sorpresas!  Siempre me fueron más leales esos amigos, a los que decidí amar pese a que la sociedad los estimaba poco atractivos. Los amo más a ellos que a los que me buscaban por algún tipo de interés. En la medida que me fue posible, integré a los que eran más tímidos que yo y me esforcé por entablar amistad con ellos.

Hoy aún me cuesta controlar mis palabras, pero al igual que al cruzar la calle, miro para ambos lados antes de decir algo. Te vas a equivocar, claro que sí, pero puedes remediarlo mostrando amor.

“sean amables unos con otros, sean de buen corazón”
Efesios 4:32a (NTV)




ACERCA DEL AUTOR




Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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