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Querida: no más lágrimas



“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. 
Romanos 12:21

Luego de setenta años de cautividad, llegó el tiempo de la restauración material, moral y espiritual para cada ciudadano del pueblo de Dios y el primer paso había sido acercarse a las palabras del libro de la ley.

Todo un día el pueblo estuvo escuchándolas, y su corazón se compungió. Las lágrimas bañaban los rostros de la multitud postrada en tierra, entre los cuales se distinguía el de Esdras, quien lamentaba su condición.

No hay detalles bíblicos sobre el tiempo que pasaron haciendo lamento, pero en algún momento el tiempo de llorar cesó, alguien se levantó para tomar iniciativa sobre la siguiente acción. Fue necesario tomar tiempo para escuchar las palabras de Dios escritas en los rollos, fue necesario dedicar tiempo a la confesión y el arrepentimiento, pero ahora era necesario tomar decisiones y llevarlas a la acción.

Esdras 10:2 nos describe la posición activa que asume Secanías, quien reconociendo que habían estado caminando en pecado, alienta al escriba a levantarse nuevamente.

“Luego Secanías, hijo de Jehiel, descendiente de Elam, le dijo a Esdras: “Hemos sido infieles a nuestro Dios, porque nos hemos casado con mujeres paganas de esta tierra; pero a pesar de esto, hay esperanza para Israel”.
Esdras 10:2 (NTV)

Es cierto que en la lucha contra el miedo y la ansiedad muchas veces nos sentimos como en setenta años de cautividad, y nuestro temor se convierte en terreno fértil para la semilla de la duda y la desconfianza en Dios, preguntándonos ¿Hasta cuándo Señor? Pero llega el momento en que escuchamos de nuevo esa voz única de Dios  vivificando lo que antes parecía muerto, y somos quebrantadas y atraídas por el Señor a la confesión de nuestra debilidad y nuestro pecado de falta de fe. ¿Y ahora qué?

Las palabras de Secanías continúan alentando el corazón de Esdras:

“Levántate, porque es tu deber decirnos cómo debemos proceder para arreglar esta situación. Nosotros te respaldamos, por lo tanto, Sé fuerte y actúa”.  
Esdras 10: 4 (NTV)

Había algo pendiente, llorar no solucionaba las cosas, y era necesario tomar la decisión de hacer lo que era pertinente. La biblia nos llama a levantarnos, estamos en una lucha contra todo lo que nos impida seguir la voluntad de Dios, lucha que no ganarás si solamente te pasas el tiempo lamentando tu condición de “pobrecita de mí, tengo mucho miedo”.  

Luego del llanto que provoca el arrepentimiento, hay algo que tienes que hacer y eso es volverte a Dios, hallar fortaleza en Su palabra, y dejar que Él pelee por ti esta batalla.

Llorar es fácil, ¡nos sale naturalmente! pero actuar es difícil, por eso es que a tu alrededor contemplas personas a quienes les es más cómodo seguir llorando que esforzarse para avanzar sobre la ansiedad.

Pero tú, esfuérzate y actúa, fortalece tu fe confiando en que Dios derribará todo el mal que el miedo ha provocado en tu vida. Levántate de la cama. Paga el precio necesario, porque en definitiva debes traer gloria y honra a nuestro Señor, ¡deja que el poder de Cristo se perfeccione en tu debilidad!

No permitas que el miedo tome autoridad sobre ti. Como hija de Dios que eres, tienes el Espíritu Santo, cuyo fruto -en parte- es el dominio propio. Ejercítate en él. Clama al Señor por ayuda, y Él te responderá.  Ahora, tú debes poner manos a la obra.

Hemos pasado seis semanas escudriñando Su palabra y exponiendo nuestras debilidades ante el Señor. ¿Y ahora qué debemos hacer?

Tomar parte activa y, fortalecidas, abrazar la victoria que Él nos dará.






ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

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