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amar es mostrar a Dios





“Los amamos tanto que no solo les presentamos la Buena Noticia de Dios, sino que también les abrimos nuestra propia vida.”

1 Tesalonicenses 2:8 (NTV)

Sin duda el buen comportamiento trae amor.

Los tesalonicenses eran creyentes nuevos, a quienes Pablo, Silas y Timoteo habían llevado las Buenas Nuevas de Salvación. Estaban tan agradecidos y gozosos de haber conocido la verdad que inmediatamente comenzaron a dar frutos favorables como verdaderos hijos de Dios.

Estos hermanos en la fe nos dejan grandes lecciones, y ya en el capitulo dos somos desafiadas a imitar su ejemplo de cristianismo.

El amor es la clave y ellos lo comprendieron desde el comienzo.  Cuando uno ama es obediente, cuando uno ama sirve a los demás, cuando uno ama siente gozo en el corazón.

Veamos un poquito la historia: Pablo y sus acompañantes venían de una mala experiencia vivida en Filipo, pero al llegar a Tesalónica fueron reconfortados, animados y sanados, ¡qué hermoso es cuando te sientes mal y llegas a tu iglesia y eres amada por otros creyentes que no te juzgan y comprenden tus luchas! Sales renovada, confortada y con nuevas fuerzas para seguir luchando.

Amiga, si no disfrutas de una iglesia así debes comenzar un cambio, digo debes porque tienes que comenzarlo tú.  Sé amable con tus hermanos en Cristo, no sólo con tus pares sino también con los mayores y menores. Comienza por saludar, por preguntar cómo están y pronto experimentarás un hermoso sentimiento en tu interior, verás que la actitud de los demás para contigo comenzará a cambiar y harás de tu iglesia un lugar mucho más amable al que llegar. Otros comenzarán a imitarte y así podrán dar cálidas bienvenidas a nuevos creyentes que vienen faltos de amor.

Hoy en día en las iglesias hay una falta muy grande de empatía y necesitamos comenzar a cambiar esa empatía por amor.  El primero y más grande mandamiento que nos dejó nuestro Salvador fue el amarnos.  Ese era y es su legado,  amar.  Y nosotras somos las que debemos comenzar a reflejar a Cristo a través de nuestras acciones de amor. No sólo a aquellos que son de nuestro agrado, sino también  a esos que nos cuesta querer, a los tímidos, e incluso a quienes nunca creímos poder llegar a amar.

“Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos.”

Juan 13:34-35 (NTV)

Sabes, Jesús sabía la clase de mundo al que nos enfrentaríamos, sabía que sería tan vacío de afecto y buenos tratos que la única manera de marcar la diferencia y de identificarnos como discípulos de Él sería mostrando amor.  Eso es lo que debemos comenzar a hacer desde este momento.

Mira a tu alrededor, levanta la vista de tu móvil y observa la falta de amor, la falta de comunicación y la poca empatía existente. Es necesario  un cambio, tú puedes hacer la diferencia comenzando por  obedecer el mandato  que nuestro Señor Jesús nos dejó. Hay muchas maneras en que puedes mostrarte amorosa, pídele a Dios que te muestre cómo comenzar esta labor. Inicia con los que tienes en tu casa, lleva amor a tu iglesia, a quienes te rodean, y verás cómo pronto cambian las cosas, cómo la actitud de los demás hacia ti se transforma. Disfruta del vivir en comunidad, de la compañía de los demás, de charlas con tus amigas y hermanas, e identifícate con Cristo como a Él le gustaría que lo hicieras.






ACERCA DEL AUTOR


Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"

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