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Edifíquense unas a otras






Pues Dios escogió salvarnos por medio de nuestro Señor Jesucristo y no derramar su enojo sobre nosotros. Cristo murió por nosotros para que —estemos vivos o muertos cuando regrese— podamos vivir con él para siempre. Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen.
1 tesalonicenses 5: 9-11

Tantas cosas lindas y esperanzadoras podemos sacar de estos versículos, y vamos a ir viendo paso por paso estas hermosas palabras que el apóstol Pablo escribió hace más de 1900 años y que siguen siendo tan actuales para nosotras.

Jesucristo y su acto de amor y salvación que nos ofrece en la cruz nos entrega innumerables beneficios y uno de ellos es librarnos del enojo de Dios Padre, enojo que llevará al fin de esta era en la humanidad, fin de la época de la gracia en la que tenemos el privilegio de vivir para llevar al mundo a condenación, Jesús en su inmenso amor salvífico nos libra de este momento en el que todo hombre será juzgado por Dios, cuando Dios destruya este mundo y nada vuelva a ser como lo conocemos.

Somos afortunadas de haber nacido en este periodo de la gracia, de haber sido alcanzadas por el amor salvador de Dios y poder gozar de vida eterna en Dios, que cada día al mirar a tu alrededor puedas ver con ojos de compasión a quienes no le conocen aun, que esto te lleve a querer hablar de Dios y alcanzar a otros con el evangelio.

Poder vivir con nuestro Salvador para siempre es algo que mi mente no alcanza a dimensionar, no puedo imaginar que será poder estar cara a cara con Aquel que hizo todo para que yo tuviese un futuro en paz, en el cielo.

Si hoy tienes buenas amigas con las que compartes la salvación en Cristo, anímense una a otra, oren por ustedes, para que puedan tener vidas agradables ante Dios, para aprovechar bien el tiempo que tenemos en esta vida y alcanzar a otros.

Si en tu caso tu amiga está lejos de el Señor no te canses de orar por ella, no dejes de buscarla y de estar a su lado, lo que te sea posible búscale. O si tu mejor amiga no es creyente debes mostrarle a Dios guiándola con amor y compasión. Si por el contrario, no tienes amigas cercanas con quienes compartir la bendición del evangelio, pídele al Señor que envíe a tu alrededor amigas leales con las que puedas compartir la experiencia de la madurez cristiana. 

“Por tanto alentaos los unos a los otros con estas palabras”.
1 Tesalonicenses 4:18

Cristo vendrá por Su iglesia, tú y yo somos la iglesia y debemos estar preparadas para su regreso, es más, debemos ¡anhelar su regreso! Pero mientras estemos aquí en la tierra aguardándole es nuestro deber alentarnos unas a otras a vivir de manera santa y piadosa como Cristo espera de su novia.

¡Esperamos a Cristo! Esa es nuestra esperanza y también debe ser la motivación que nos lleve a hablar con más denuedo de la Cruz de nuestro Salvador.
Hay un propósito mucho más grande que nosotras por el cual vivir, el mundo tiene una visión parcial acerca de la vida, pero la verdad en Cristo es que nuestra vida aquí es sólo una estancia de preparación para la eternidad.

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven, Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.
Apocalipsis 22:17

Tú, en el lugar donde Dios te ha plantado; yo, en el lugar donde Dios me ha puesto; Nosotras todas, y los millones de creyentes en el mundo nos alentamos con estas palabras encomendadas por Cristo a los primeros cristianos que vieron a Jesús siendo levantado al cielo. ¡Él volverá!


ACERCA DEL AUTOR





Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana.



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