Ir al contenido principal

Esperando Sabiamente



“Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el Señor está cerca”.
 2 Tesalonicenses 2:2

Estamos esperando, todo el tiempo esperamos algo, quizás mientras lees este artículo esperas tu grupo de amigas sentada en el banco de la plaza, esperamos el autobús, esperamos que nos sirvan el  cappuccino que pedimos, esperamos la próxima vibración del teléfono pensando en que quizás, tal vez sea él.

Buena parte de mi vida he esperado que anuncien mi nombre para acudir al consultorio y tener mi turno con el médico cardiólogo, pero mientras procuro sacar provecho de esas horas leyendo, me inquieta el resoplido del Señor que está a mi izquierda y el tic nervioso que nunca para de la señora a mi derecha. Están perdiendo la paciencia porque los minutos se les hace eternos. Con esfuerzo vuelvo a mi lectura y corro línea tras línea como si fuera mi pista de atletismo cuando de repente tropiezo y caigo de narices interrumpida por los groseros reclamos del padre que exige atención inmediata para su hijo. La secretaria explica que él espera como todos los pacientes y que  su hijo recibirá  la misma calidad de atención. Tenga un poco de paciencia, señor.  – Concluye.

 La gente se desespera cuando piensa en el tiempo de la espera. Es de lo que Pablo habla a los Colosenses en su segunda carta: “Nadie se deje mover de su modo de pensar”. Muchos creyentes desesperados han caído en el error prefiriendo acortar el tiempo de la venida del Señor,  pues requiere menos resistencia concluir que Cristo regresará en tal fecha a tal hora, cuando por la Palabra sabemos que el día y la hora nadie lo sabe. ¡Es un secreto divino!

No te alborotes ni te confundas

Esperar el regreso de nuestro Cristo requiere de mucha resistencia, nuestros antepasados murieron esperando la llegada del Maestro y aunque todavía no lo hemos visto, no significa que no vendrá. Él regresará porque Su carácter de fiel y verdadero no le permite engañar.

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. Hebreos 10:23

Lo que puedes aprender de la gente que no soporta esperar un minuto más, es que su impaciencia proviene de un corazón engreído que exige ser servido, dominar su entorno y ocupar el lugar más alto. Los cristianos que pretenden la venida de Cristo sin pasar por la escuela de la espera en humildad, no están listos para Su retorno.

Mientras esperamos al Rey de Gloria tomar Su lugar de dominio en la tierra, nosotros, sus súbditos  estamos en acción continua sirviéndonos mutuamente  y alcanzado a otros para Su reino.  Esto no se trata de un derroche de tiempo, es tiempo de sabia espera, suficiente para moldearnos a Su imagen. Los que se alborotan y se confunden con la venida de Cristo no tienen su corazón en el lugar correcto, se están estancando en su madurez.  

Somos llamadas a mantenernos firmes en la esperanza de Su venida y, por supuesto, mientras esperamos lo hacemos con reverencia y sencillez, porque conocemos que todo el escenario se acomoda para recibirlo a Él.

Amiga, no te dejes llevar por cualquier viento de doctrina, el Señor está cerca. Espéralo con determinación  y no te desesperes por su regreso, aprovecha tu tiempo ejercitándote para la piedad, haciéndote más sensible a Su Santidad y dejándote permear por ella, para que cuando llegue el día puedas presentarte ante el Rey como una novia santa.

¡Seamos chicas de sabia espera!


ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.


Comentarios

También te recomendamos leer:

Amor fiel (Oseas) - Descarga tus materiales

No habían permanecido fieles a Dios, sino que Él permaneció fiel a ellos.

El libro de Oseas fue escrito para mostrarle al pueblo de Israel el amor fiel de Dios. Israel se había rebelado contra Dios una y otra vez. Los reyes de Israel habían extraviado al pueblo, seguían a los dioses falsos y profanaban el templo de Dios. La gente había olvidado quiénes eran y de quién eran. Israel se había apartado de Dios, de Aquel que los había elegido, los había protegido, los había provisto y los había bendecido. Se habían prostituido con otros dioses y otras naciones. Sus corazones adúlteros e idólatras los habían alejado de Dios.

Oseas era solo un hombre.

Fue un profeta en Israel con un llamamiento único de Dios. Le pidieron que se casara con una prostituta y permaneciera fiel y leal a ella. Oseas se casó con Gomer, que le fue infiel. Sin embargo, una y otra vez, Oseas redime a Gomer y la devuelve a sí misma.

Dios le dio a Oseas un llamado específico y un mensaje específico para el pueblo de Is…

Un llamado inusual

El reto de este 2019 es memorizar porciones bíblicas, y comencé con 2 Timoteo capítulo 2, he estado repitiendo y repitiendo en cada porción de tiempo libre, pero hoy me detengo aquí: “…Si fuéremos infieles, él permanece fiel. Él no puede negarse a sí mismo…”.  En realidad, el Señor me ha retenido aquí poniendo una señal de PARE en mi camino para comprender cuál es el profundo significado de nuestra infidelidad a la luz de Su fidelidad; creo francamente que también es lo que quiere hacer con cada una de nosotras. Así que abramos nuestras Biblias en el pequeño libro de Oseas para desplegar el abanico infinito de la Fidelidad de Dios. 

Pero antes, analicemos el contexto en el que Oseas se encuentra: 
1 Reyes 12 nos narra la división de las doce tribus de Israel en dos: 
Israel, también conocido con los nombres de Reino del Norte, Jacob y Efraín (este último, usado en el libro de Oseas), formado por diez tribus.  
Judá, también llamado Reino del Sur, conformado por las tribus de Judá, Benjamí…

Valiente en medio de la tentación

Tenía yo apenas trece años, y mi mamá me decía: “Anto, aprende a decir que no.”  Crecí, y a los dieciocho años mi mamá seguía diciéndome: “Anto aprende a decir que no.”
Hoy estoy a menos de sesenta días de casarme y ¡cuánto me ayudó cada palabra de mi madre, cada advertencia de decir que no!  

A lo largo de estos pocos años que el Señor me permitió vivir, me di cuenta de lo  difícil que es decir que no a ……………. (puedes agregar la frase que te venga en mente, aquello a lo que siempre dices que sí y cedes) ¡Cuán débiles somos! 

 🔼 Eva, cuando fue tentada a tomar del fruto prohibido, ¿pudo decir que no? 
 🔼 David, cuando vio a Betsabé y la deseó, ¿pudo decir que no?
 🔼 Sansón, ante la insistencia de Dalila, ¿pudo decir que no?

La respuesta es NO. Cedieron a la tentación y cayeron. Pero todos ellos, luego del quebranto y arrepentimiento, fueron restaurados. ¡Cuánto placer, alivio y gratitud llegó después de haber experimentado la gracia del perdón de Su Salvador!

A lo largo de toda la histori…

P.S. Te amo

Algo característico de las chicas, y me atrevería a decir, de todas las edades,  es que somos muy sensibles y emocionales, por lo que nos apasionamos con  las historias de amor ¿cierto? 

Puede que en estos momentos estés viviendo una de ellas, o quizá vivas de cerca la de alguien más, o la estés encontrando en la lectura de algún libro. 

Las historias de Amor involucran a dos personas que están unidas a través de un mismo sentimiento y emociones del uno hacia el otro.  Esperamos siempre que concluyan en esa frase tan trillada …. Y fueron felices para siempre.

Lo que ya no parece tan bonito, sino por el contrario lastima y duele, es la aparición de La Infidelidad dentro de una relación.

Durante la primer semana de este estudio de Oseas nos fuimos familiarizando con sus personajes, algunos de los cuales ya pintan como villanos, como es el caso de Gomer, una mujer infiel.

Quisiéramos entender el porqué de su actitud, y seguramente la juzgamos y somos duras en la sentencia, sin tener en cuenta…