Ir al contenido principal

¡Cuidado! Alguien trata de engañarte



“Él [diablo] ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. San Juan 8:44

¿Por qué alguien querría engañarte? Algunas razones podrían ser:
-          Para obtener un beneficio a cambio y salirse con la suya.
-          Porque te odia y quiere hacerte daño.
-          Porque odia a alguien más y quiere vengarse haciéndote sufrir a ti.

Existe una cruenta guerra que ha trascendido la raza humana: la guerra entre el bien y el mal. Cada quien tiene sus formas de recrear este enfrentamiento con las artes habidas y por haber, pero la verdadera historia de este conflicto tiene sus orígenes en el cielo, donde un ángel creado para gloria y alabanza de Dios deseó esa gloria para sí mismo. Hoy lo conocemos como Satanás, a quien la cultura ha representado artísticamente como un ser maligno y destructor, con cuernos y ojos saltones.

La Biblia no habla de su apariencia, sino de su esencia. El mismo Hijo de Dios descubre la raíz de su identidad diciendo que es homicida y mentiroso.

¿Qué tienes que ver tú en todo este lío?
En su sed de venganza y oposición busca arruinar por todos los medios todo lo que tenga alguna esencia divina. ¡Y vaya que nosotras -creadas a imagen y semejanza de Dios- tenemos mucho de Su esencia! Así que si Satanás odia a Dios y a Cristo, indefectiblemente nos odia a ti y a mí. Enfocando todo su esfuerzo en destruir la raza humana, lanzó a Adán y Eva su primer dardo, asegurándose así  enfermar toda su descendencia.

¿Cómo lo logró?
Muy sutilmente envolvió una gran mentira en papel de verdad. “No morirán” le dijo a Eva, poniendo en tela de juicio la verdad que Dios les había revelado. Para nuestra ruina, Eva y Adán creyeron su engaño, y desobedecieron. Todos los nacidos desde allí somos pecadores, espiritualmente muertos y separados de Dios.

Satanás no obligó a Eva, tampoco te obliga a ti a hacer lo que no quieres. Pero la historia se repite cuando te seduce con ofrecimientos en bandeja de plata ante tus ojos, dejando que en tu capacidad de libre elección accedas al pecado. Su deleite maquiavélico es que cada ser humano -a través de una elección errónea cuando la cree acertada- le dé la  espalda a Dios.

Es cierto, todos hemos caído en la trampa y él ha ganado algunas batallas, pero no significa que haya ganado la guerra. Por eso mismo vino Cristo al mundo, para deshacer las obras del maligno y hablarnos la Verdad. No solamente hablarnos, sino también mostrarnos que estuvo dispuesto a pagar con su propia vida, entregándola en la Cruz, para rescatarnos de las mentiras diabólicas. Pero gracias a Dios eso no es todo, Su resurrección al tercer día nos da la absoluta garantía de que venció a la naturaleza pecaminosa del hombre, al mundo caído y al padre de mentira. Y aún hay más: en un futuro Él volverá a la tierra para tomar el dominio de las naciones y establecer un reino de justicia, paz y verdad (esos valores que hoy se reclama en la calle).

A diferencia de lo que hoy nos quieren hacer creer, no existen verdades parciales o eso de tu verdad y mi verdad. Cristo es la verdad absoluta a la que, con fuerte convicción, necesitamos aferrarnos para no caer más en trampas mentirosas.

¡Apóyate sobre la verdad que nos hace libres!  ¡Levanta sobre tu vida la bandera de la verdad y defiéndela!





ACERCA DEL AUTOR  


Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.


Comentarios

También te recomendamos leer:

Amor fiel (Oseas) - Descarga tus materiales

No habían permanecido fieles a Dios, sino que Él permaneció fiel a ellos.

El libro de Oseas fue escrito para mostrarle al pueblo de Israel el amor fiel de Dios. Israel se había rebelado contra Dios una y otra vez. Los reyes de Israel habían extraviado al pueblo, seguían a los dioses falsos y profanaban el templo de Dios. La gente había olvidado quiénes eran y de quién eran. Israel se había apartado de Dios, de Aquel que los había elegido, los había protegido, los había provisto y los había bendecido. Se habían prostituido con otros dioses y otras naciones. Sus corazones adúlteros e idólatras los habían alejado de Dios.

Oseas era solo un hombre.

Fue un profeta en Israel con un llamamiento único de Dios. Le pidieron que se casara con una prostituta y permaneciera fiel y leal a ella. Oseas se casó con Gomer, que le fue infiel. Sin embargo, una y otra vez, Oseas redime a Gomer y la devuelve a sí misma.

Dios le dio a Oseas un llamado específico y un mensaje específico para el pueblo de Is…

Un llamado inusual

El reto de este 2019 es memorizar porciones bíblicas, y comencé con 2 Timoteo capítulo 2, he estado repitiendo y repitiendo en cada porción de tiempo libre, pero hoy me detengo aquí: “…Si fuéremos infieles, él permanece fiel. Él no puede negarse a sí mismo…”.  En realidad, el Señor me ha retenido aquí poniendo una señal de PARE en mi camino para comprender cuál es el profundo significado de nuestra infidelidad a la luz de Su fidelidad; creo francamente que también es lo que quiere hacer con cada una de nosotras. Así que abramos nuestras Biblias en el pequeño libro de Oseas para desplegar el abanico infinito de la Fidelidad de Dios. 

Pero antes, analicemos el contexto en el que Oseas se encuentra: 
1 Reyes 12 nos narra la división de las doce tribus de Israel en dos: 
Israel, también conocido con los nombres de Reino del Norte, Jacob y Efraín (este último, usado en el libro de Oseas), formado por diez tribus.  
Judá, también llamado Reino del Sur, conformado por las tribus de Judá, Benjamí…

Valiente en medio de la tentación

Tenía yo apenas trece años, y mi mamá me decía: “Anto, aprende a decir que no.”  Crecí, y a los dieciocho años mi mamá seguía diciéndome: “Anto aprende a decir que no.”
Hoy estoy a menos de sesenta días de casarme y ¡cuánto me ayudó cada palabra de mi madre, cada advertencia de decir que no!  

A lo largo de estos pocos años que el Señor me permitió vivir, me di cuenta de lo  difícil que es decir que no a ……………. (puedes agregar la frase que te venga en mente, aquello a lo que siempre dices que sí y cedes) ¡Cuán débiles somos! 

 🔼 Eva, cuando fue tentada a tomar del fruto prohibido, ¿pudo decir que no? 
 🔼 David, cuando vio a Betsabé y la deseó, ¿pudo decir que no?
 🔼 Sansón, ante la insistencia de Dalila, ¿pudo decir que no?

La respuesta es NO. Cedieron a la tentación y cayeron. Pero todos ellos, luego del quebranto y arrepentimiento, fueron restaurados. ¡Cuánto placer, alivio y gratitud llegó después de haber experimentado la gracia del perdón de Su Salvador!

A lo largo de toda la histori…

Tú primero, después yo

El reto de hoy no es para todas las personas, veamos las palabras de Pablo al iniciar...


“...si hay alguna consolación en Cristo, (si Cristo les ha dado a ustedes el poder de animar a los demás), si algún consuelo de amor, (si el amor que ustedes tienen los lleva a consolar a otros),  si alguna comunión del Espíritu, (si tiene el mismo Espíritu Santo), si algún afecto entrañable, si alguna misericordia (si son compasivos)...” Filipenses 2:1 RVR(TLA)
¿Consideras que estás dentro de ese rango de personas? ¡Entonces eso es para ti! Es un poco loco decir que esto no es para todos pero, ¿sabes amada amiga? actualmente, el mundo impone la cultura del “YO, YO, YO”; vivimos en un mundo que busca la satisfacción personal primero. En una empresa, por ejemplo, se busca subir de puesto sin importar a quien se lastime; las personas son utilizadas hasta lograr lo que los líderes quieren. Prestando atención podremos ver que en la pirámide social, el jefe o el líder está en la posición más alta, la que …