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Dios te escogió…


Deja que esa verdad se aferre a tu corazón. No sé lo que ha pasado contigo durante esta semana. Quizás ese ascenso que esperabas no llegó… otra vez. Quizás te llegaron los papeles del divorcio… y no te lo esperabas. Quizás has visto fotos de tus amigas en una reunión, jugando con los pequeños o tomando un café y esa invitación nunca te llegó.
Te sientes ignorada, menospreciada y olvidada.
Y llegas a pensar que lo que los demás piensan de ti es un reflejo de lo que Dios piensa.
Pero no podrías estar más alejada de la verdad.
Viendo 2 Tesalonicenses 2:13, tú, mi querida, no solo eres amada por Dios, sino que eres escogida.
Sin importar cómo te vean los demás, Dios te escogió desde el comienzo de los tiempos. (Efesios 1:4)
Antes de la fundación de la tierra fuimos puestas en este lugar, Dios te conocía, te amaba y te escogió.
Incluso si nadie puede ver tu valor, Dios lo ve.
Y no solo Él lo ve, Él te ha llamado (2 Tesalonicenses 2:14). Hay un propósito muy grande en tu vida. Más grande de lo que tu limitada visión puede ver en este momento.
Todo lo que ves son tus errores, tus falencias y las razones por las cuales siempre pareces ignorada, no querida y olvidada. Pero cuando Dios te ve, Él ve algo totalmente diferente. Él ve a Su hija preciosa, y le encanta mirarte crecer más en Su semejanza a medida que el Espíritu Santo trabaja en tu vida y te santifica día a día.
Verás, las opiniones de las personas, cambian como la rotación de la tierra…constantemente, pero la de Dios nunca lo hace.
Desde el comienzo, Dios te ha amado y te ha escogido, así que párate en esa verdad. Sin importar cómo los demás te traten, escoge poner tu enfoque en la verdad de Dios en lo que Él dice de ti, y no lo que los demás dicen. Mantén tus ojos puestos en Él. No mires a la derecha ni a la izquierda. Mira hacia arriba.
Tu valor no puede ser medido en cómo te ven los demás, en cómo ellos te tratan o cómo te aman, pero sólo en el amor de Jesús, ese amor que expresó cuando fue en tu lugar a la cruz.
Tú, mi querida, valías hasta la muerte.
Así que sin pensar en lo que los demás opinen, párate firme en tu fe, sabiendo que eres profundamente amada y deliberadamente escogida.

Conversemos: ¿De qué manera saber que eres amada y escogida afecta la manera en la que te ves a ti misma?

Ama a Dios Grandemente,

Angela

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