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Un concepto equilibrado de mi



“El corazón humano es lo más engañoso que hay,
y extremadamente perverso.
¿Quién realmente sabe qué tan malo es?”
Jeremías 17:9 (NTV)

¿Cómo me engaño a mi misma?
La respuesta es fácil, pero en ocasiones difícil de asumir.
Es difícil de asumir porque se percibe como un desengaño, una derrota. Sentimos que algo se rompe dentro de nosotras si lo decimos en voz alta. Nos cuesta pronunciar las palabras “estoy equivocada, necesito ayuda”, porque ya sea nuestro  orgullo o el temor a la vergüenza se nos interpone, y no nos deja buscar ayuda, no nos deja cambiar.

Nos podemos engañar de dos formas.
Una es el orgullo, la soberbia o vanidad, ya sea en lo académico, en lo físico o por lo económico. Y otra forma de engañarnos es la falta de amor propio, la lástima que nos autogeneramos también en lo físico, en lo académico o en lo económico cuando pensamos, al mirarnos, que no somos dignas de nada.

Me engaño a mi misma cuando tengo un concepto elevado o muy bajo sobre mí misma. Cuando me creo y me siento mejor que el resto, cuando me siento intocable y pienso que eso que hacen mal los demás NUNCA me va a pasar a mí, o cuando por el contrario dejo que me pasen y no me valoro por lo que soy.

Me engaño a mí misma cuando no considero los consejos que otras personas me dan, cuando siento que nadie tiene la inteligencia o la autoridad moral para venir a decirme qué es lo que debo hacer o cómo.

Este sentimiento que domina nuestras mentes y vidas, que nace en el corazón y engaña a la mente, no nos deja ver con claridad quienes somos y por quién fuimos creadas. Sea que tengas un concepto elevado o menospreciado de quién realmente eres, debes cambiarlo, porque Dios te hizo igual de valiosa que al resto de chicas, y te ama de manera personal y única.

“Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.”
Romanos 12:3 (NTV)

Este versículo en Romanos nos ayuda a encontrar un equilibrio personal, si tienes un concepto despreciable de ti misma puedes usarlo de igual manera, solo debes cambiarle el “ninguno se crea mejor” por un “ninguno se crea peor”. Dios quiere que seamos realistas al pensar en nuestro valor, y que no dejemos que nosotras mismas nos mintamos creyéndonos conceptos con los que Él no nos ha calificado.

“Dejen de engañarse a sí mismos. Si piensan que son sabios de acuerdo con los criterios de este mundo, necesitan volverse necios para ser verdaderamente sabios.”
1 corintios 3:18 (NTV)

Dios nos anima en Su Palabra a no sentirnos sabias en relación con lo que este mundo piensa, porque este mundo va en contra de los criterios de Dios. Para ser sabias en la manera que a Dios le agrada, este mundo debe considerarnos necias. ¿Cómo logramos  esto? Vaciando nuestras mentes de lo que el mundo llama correcto, y  llenando nuestros pensamientos con ideales y actitudes en sintonía con lo que Dios en Su Palabra llama correcto.

No te dejes engañar por lo que crees de ti, mejor comienza a buscar tu verdadera identidad en Cristo que es muchísimo mejor al concepto que tienes de ti. Deja que Él te dé un corazón y una mente nueva, pide Su ayuda y déjate transformar para Su gloria.





ACERCA DEL AUTOR





Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana

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