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Descuentos en toda la tienda



Se podían leer en la publicidad de una tienda muy prestigiosa las seductoras cifras de 50, 60 y hasta 70% de descuento. No dudé tanto en decidirme llegar hasta la tienda para darle una mirada. Estaba repleta de ropa, dejando apenas unos angostos pasillos para moverse allí adentro. Habían sacado sus mejores prendas para las rebajas. Busqué y rebusqué. Procuré tanto hallar una que pudiera ser "normal", si cabe el término, una que pueda usar de manera casual. No pretendía algo ni muy elegante, ni muy sport, sino algo término medio.

Ahí estaban las largas filas que no avanzaban, de clientes esperando pagar no sólo uno, sino cinco o más artículos. Pero yo, ni en el segundo piso de la tienda encontré ropa adecuada para mí. No pude utilizar el súper descuento (bien para mi economía jaja). 

Salí de ahí preguntándome cuál era el problema. No encontré respuesta en ese momento, sólo que debía llamar a mi modista para contarle qué ropa estaba necesitando y pedirle que empezara a confeccionarla, jaja. 
A estas alturas, estarás pensando que este es un artículo sobre la ropa modesta o sobre la prudencia, pero no. 

Leamos juntas: 

  "Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo.  Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.  Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes.  Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios.  Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados.  Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo.  Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios."
Efesios 6:11-17 (NTV)

A las mujeres nos encanta sentirnos protegidas, nacimos para estar debajo del brazo de un hombre (papá, hermano o esposo). Pero más que estar bajo el brazo de un hombre, la Persona que más cuida de nosotras nos indica en el capítulo seis de Efesios cómo está compuesta toda la armadura que debemos vestir para estar protegidas. Y realmente la necesitamos para poder mantenernos firmes, cosa que sólo lograremos con el poder del Espíritu Santo, el otro Consolador que el Padre envió luego que Cristo resucitó y ascendió a los cielos. Nos podremos mantener firmes en este mundo usando la espada de doble filo que es la palabra de Dios, en la que por Su bondad y misericordia, nos ha mostrado la verdad.

El mundo te ofrece rebajas de hasta un 70% para que puedas vestirte con trapitos que pretenden ser armaduras, tales como: los títulos humanos que se traducen en jerarquías, posición económica, mucho glamour, o tal vez estés usando armaduras del conocimiento, del orgullo y del ostracismo. 

No deseches la armadura que Dios te ofrece, que aunque conlleve un sacrificio vestirla, te preservará. ¿O acaso prefieres la comodidad de los livianos trapitos que terminan desintegrándose y dejándote expuesta?

Ahora que ya conoces cuáles son todas las piezas de la armadura que debes usar para poder mantenerte firme ante los ataques de los enemigos de la vida eterna, te animo a que examines qué es lo que estás vistiendo.



Acerca del autor


Antonella Azuaga
Tiene 21 años y sirve al Señor a través de Mujer Virtuosa, escribe para llevar las buenas noticias a los quebrantados y afligidos. Es parte la congregación más que vencedores, vive en Paraguay junto con su familia, quienes también apoyan la familia de Ama a Dios Grandemente.

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