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El desastre de vivir a nuestro antojo



Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 
1 Corintios 10:31

 “Es mi vida y hago lo que yo quiero” ¿Dijiste alguna vez esta frase? Probablemente, en más de una ocasión. 
Esta es una de las mentiras más fáciles de creer y en la que nos enlazamos con frecuencia, pensamos que porque somos capaces de tomar ciertas decisiones nuestra vida es cosa nuestra y de nadie más.


“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. 
Isaías 43:7

Y bien, aquí tenemos la verdad absoluta: fuimos creadas por Dios y para Dios. La vida que exigimos como propiedad nuestra en realidad no nos pertenece, los días que llevamos sobre esta tierra son un préstamo del aliento de vida del Señor. Su mano nos formó con detalles particulares, características de personalidad y talentos únicos, por eso no hay un ser humano igual a otro sobre el planeta, cada una de nosotras nacimos con un propósito único: Adorar a Dios con nuestra esencia.

Sólo tú puedes adorar a Dios en Espíritu y verdad como Él espera de ti, nadie más puede reemplazar tu existencia, así como tampoco nadie puede reemplazar tu adoración. Ya que somos salvas por Gracia, no hay nada que podamos hacer para llevarnos el crédito de la salvación. Sin embargo, la biblia nos enseña que  fuimos hechas nuevas criaturas, que ya no viven para satisfacer los deseos de la carne sino para vivir conforme al Espíritu. Pues entonces, tenemos muchísimo por hacer. 

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos. 

San Mateo 5:16

Muchos que siguen creyendo la mentira de Satanás pueden decirte que no hacer lo que quieres es privarte de libertad y ser anticuada y aburrida ¡Qué equivocación tan grande! ¡La vida en Cristo es una vida emocionante! Justamente porque ya no hacemos lo que se nos da la gana y vivimos para dar gloria a Dios es que el panorama de la vida se amplía enormemente, es como si literalmente fueras caminando por el mundo con unos lentes de realidad virtual, aunque dentro del planeta, pero contemplando otra realidad. ¡Wow, qué experiencia!

Puedes hacer muchas cosas comunes y corrientes, pero cuando te pones esos lentes ¡Boom! La realidad cambia y lo común se vuelve extraordinario. Así es que, cuando abandonas la mentira de vivir sólo para ti, las cosas cotidianas se convierten en grandes experiencias. 
¡Gracias a Dios que mi vida no me pertenece, si fuera mía…sería un desastre! (Justo lo que ocurre siempre que decido por mis caprichos.)

Una chica redimida puede experimentar la plenitud de estar en el lugar correcto haciendo lo que debe cuando rinde a Cristo el control de su vida. 

Mientras escribo esta nota, tengo el privilegio de estar en la carretera  anticipándome al amanecer, voy de camino a la iglesia y me toma 3 horas en llegar hasta allí. ¿Por qué tanto esfuerzo un domingo cuando debería estar descansando?  Es que allí, en mi rinconcito de Gracia, me esperan unas grandes sonrisas y deditos inquietos de niños chiquitos. Hoy contaremos historias de grandes misioneros que dejaron todo lo que tenían para compartir una gran noticia, pero especialmente la historia de uno que dejó su trono magnífico para incomodarse entre los hombres y ser Él mismo la gran noticia. ¡No puedo imaginar un domingo sin esas manitos!   

Chicas: la realidad es que lo que nosotras deseamos para nosotras mismas es nada atrayente en comparación con lo que Dios nos tiene preparado.





ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez

Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.






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