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Necesitas dinero para estar feliz


“El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad”.  
Eclesiastés 5:10

Amiga ¿Cuánto dinero necesitas para ser feliz?
Benjamín Franklin dijo esta frase: “El tiempo es dinero” -un claro ejemplo de la mentalidad capitalista en la que vivimos.

Todo el sistema gira en torno a la ganancia desmedida y acumulación de riqueza: quien logró amasar una buena cantidad de billetes supo aprovechar la vida. Inconscientemente, cuando interactuamos con otras personas, establecemos jerarquías, lo hacemos por estatus de poder en cuanto a la riqueza y lo/a consideramos superior por el acceso que tiene a sectores que nosotros no alcanzamos. Quien tiene estabilidad económica tiene mejores oportunidades, hasta pareciera que el cielo se hizo para ellos. ¿Cierto?

¿Cuántas veces te afligiste por no tener suficientes recursos económicos?  ¿Con cuánta frecuencia envidiaste lo que la niña rica tenía? Y ¿Cuántas cosas materiales le ruegas a Dios poder obtener? El sistema económico de este siglo nos ha engañado tanto, que la identidad de una persona muchas veces se define por la cantidad de ceros hacia la derecha acumulados en una cuenta bancaria.

Satanás quiso comprar la adoración de Jesús con posesiones materiales, lo llevó a lo alto de un monte y le mostró todo lo que podía obtener si tan sólo se arrodillaba para reconocer al príncipe de este mundo. Pero Jesús no accedió.

Hoy Satanás sigue en su plan de engaño haciéndonos creer que entre más tengamos, mayor felicidad obtendremos, y nosotras nos preguntamos ¿Será esto cierto? Estuve revisando algunos estudios científicos sobre la relación que existe entre dinero y felicidad.  ¿Sabes qué encontré? La felicidad sí tiene una correlación con el dinero, nuestro cerebro tiene la capacidad de asociar el sentimiento de bienestar, seguridad y felicidad con la cantidad de dinero obtenido. Tener dinero en nuestras manos nos hace sentir poderosas por el hecho de que podemos acceder a mayores beneficios.

Pero lo que también descubrí es que el dinero brinda una sensación de felicidad mientras lo tienes en las manos, una vez acabado debes volver a esforzarte por obtenerlo, algo parecido a una montaña rusa.  Además, si crees que puedes ser feliz siendo rica, déjame decirte que no hay un aumento de felicidad en aquellas personas que aseguran cantidades millonarias de dinero, al contrario, tener sumas estrambóticas les produce estrés.

Como ves, una sensación es algo efímero, que así como viene se va y no permanece. Se puede estar feliz por tener dinero, lo cual no significa que seas feliz. Estar feliz es una condición pasajera, se puede estar feliz por muchas cosas y al rato no, pero ser feliz es algo que solo proviene de un corazón que descansa en la provisión del Señor. 

La palabra de Dios nos aconseja:

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré”. 
Hebreos 13:5

¡Conténtate con lo que tienes ahora!  ¡lo que tienes es suficiente!
Si tienes la oportunidad de generar una ganancia extra, inviértela para la gloria de Dios, considerando siempre que sólo Cristo es suficiente y que aunque necesitemos del dinero para movilizarnos por el mundo, nuestra dependencia debe estar radicalmente centrada en Cristo.

Toma la decisión firme de permitir que sea el Espíritu Santo quien te ayude a distribuir tus finanzas, asegúrate de sujetar este desenfreno de la carne para que no sea la avaricia la que decida, recuerda  el consejo bíblico:

“Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas”. 
1 Timoteo 6:10 (NTV)





ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez

Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.




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