Ir al contenido principal

Refugiadas en Su costado herido somos libres de condenación


“No temas, porque no serás avergonzada. No te turbes porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud, y no recordarás más el oprobio de tu viudez”.   Isaías 54:4-5

¿Qué es la vergüenza? ¿La has experimentado? ¡Yo muchas veces! Es ese sentimiento de incomodidad, indignación, repulsión y hasta asco que nos sobrecoge cuando hacemos el ridículo, cometemos una falta o en palabras más comunes metemos la pata ¡Uy no, qué vergüenza!

¿Y la culpa? ¿Has sido presa de ella? Ese otro sentimiento que recae sobre nuestra conciencia y retumba cual martillo en la corte de un juez. Una tonelada nos aplasta, impidiéndonos levantar la vista. Nos avergonzamos de nosotras mismas y nuestra apariencia nos produce asco.

La culpa y la vergüenza las descubrimos cuando  por nuestra pecaminosidad nos hallamos en falta, pero muchas veces caemos en la trampa de creer que Dios es el autor de esos sentimientos. Pues bien querida amiga, Dios no nos restriega los pecados cometidos, quien hace esto es Satanás. Éste, con su astucia presenta el pecado como un pastel repleto de crema deliciosa, pero es un juego traicionero y fraudulento, ya que te invita a disfrutar del placer, se toma el tiempo necesario para juguetear con nuestras emociones y una vez que el corazón es seducido hasta caer en la trampa de morder, Satanás se mofa de nuestra cara untada. Y no conforme con ello, se asegura de que sus voces perturben nuestra mente a tal punto de que creamos que es Dios quien nos acusa. 

¿Sabes cómo lo hace? Con mentiras nocivas y destructoras como: Dios nunca te perdonará; eres una basura; tocaste fondo y ya nadie te sacará de allí; mírate, das asco; etc.   

 Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?       
 Zacarías 3: 1-2

Amiga ese es Satanás y ese su juego fraudulento, ¡Descúbrelo! Dios no nos acusa por todos los cientos de errores que comentemos a diario y aunque tiene toda la libertad de hacerlo porque no somos dignas de estar delante de Su Santidad, Él no lo hace porque Dios que es superior no se rebaja al nivel de Satanás, sino que para demostrarnos su infinito amor ha hecho algo mucho mejor que acusarnos sin piedad; Él Envió a Cristo para que tomara nuestra culpa y vergüenza y la llevara Él mismo sobre sus hombros. Si alguien debería recibir castigo somos nosotras, pero Dios cargó sobre Jesús nuestros pecados, y Él pagó por ellos, porque nos ama. 

Ahora debemos saber que, si bien Dios no nos acusa, sí nos hace responsables de nuestro pecado, es decir: por su Espíritu Santo nos convencemos del pecado que hay en nosotras, señala lo que está mal pero en vez de acusarnos, provee un redentor pues por su Espíritu Santo somos guiadas en arrepentimiento hacia a la verdad de Cristo nuestro salvador.

Romanos 8:1  nos dice: “Por lo tanto ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús.” NVI

Si hay pensamientos en tu interior que te acusan de vergüenza y culpa llévalos ante la Cruz y crucifícalos allí porque en Cristo ya no hay condenación. Siempre que mores bajo su costado y te refugies en su sangre será quitada la culpa por tu pecado. 

“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”.
 Isaías 43:25





ACERCA DEL AUTOR  

Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.

Comentarios

También te recomendamos leer:

Amor fiel (Oseas) - Descarga tus materiales

No habían permanecido fieles a Dios, sino que Él permaneció fiel a ellos.

El libro de Oseas fue escrito para mostrarle al pueblo de Israel el amor fiel de Dios. Israel se había rebelado contra Dios una y otra vez. Los reyes de Israel habían extraviado al pueblo, seguían a los dioses falsos y profanaban el templo de Dios. La gente había olvidado quiénes eran y de quién eran. Israel se había apartado de Dios, de Aquel que los había elegido, los había protegido, los había provisto y los había bendecido. Se habían prostituido con otros dioses y otras naciones. Sus corazones adúlteros e idólatras los habían alejado de Dios.

Oseas era solo un hombre.

Fue un profeta en Israel con un llamamiento único de Dios. Le pidieron que se casara con una prostituta y permaneciera fiel y leal a ella. Oseas se casó con Gomer, que le fue infiel. Sin embargo, una y otra vez, Oseas redime a Gomer y la devuelve a sí misma.

Dios le dio a Oseas un llamado específico y un mensaje específico para el pueblo de Is…

Un llamado inusual

El reto de este 2019 es memorizar porciones bíblicas, y comencé con 2 Timoteo capítulo 2, he estado repitiendo y repitiendo en cada porción de tiempo libre, pero hoy me detengo aquí: “…Si fuéremos infieles, él permanece fiel. Él no puede negarse a sí mismo…”.  En realidad, el Señor me ha retenido aquí poniendo una señal de PARE en mi camino para comprender cuál es el profundo significado de nuestra infidelidad a la luz de Su fidelidad; creo francamente que también es lo que quiere hacer con cada una de nosotras. Así que abramos nuestras Biblias en el pequeño libro de Oseas para desplegar el abanico infinito de la Fidelidad de Dios. 

Pero antes, analicemos el contexto en el que Oseas se encuentra: 
1 Reyes 12 nos narra la división de las doce tribus de Israel en dos: 
Israel, también conocido con los nombres de Reino del Norte, Jacob y Efraín (este último, usado en el libro de Oseas), formado por diez tribus.  
Judá, también llamado Reino del Sur, conformado por las tribus de Judá, Benjamí…

Valiente en medio de la tentación

Tenía yo apenas trece años, y mi mamá me decía: “Anto, aprende a decir que no.”  Crecí, y a los dieciocho años mi mamá seguía diciéndome: “Anto aprende a decir que no.”
Hoy estoy a menos de sesenta días de casarme y ¡cuánto me ayudó cada palabra de mi madre, cada advertencia de decir que no!  

A lo largo de estos pocos años que el Señor me permitió vivir, me di cuenta de lo  difícil que es decir que no a ……………. (puedes agregar la frase que te venga en mente, aquello a lo que siempre dices que sí y cedes) ¡Cuán débiles somos! 

 🔼 Eva, cuando fue tentada a tomar del fruto prohibido, ¿pudo decir que no? 
 🔼 David, cuando vio a Betsabé y la deseó, ¿pudo decir que no?
 🔼 Sansón, ante la insistencia de Dalila, ¿pudo decir que no?

La respuesta es NO. Cedieron a la tentación y cayeron. Pero todos ellos, luego del quebranto y arrepentimiento, fueron restaurados. ¡Cuánto placer, alivio y gratitud llegó después de haber experimentado la gracia del perdón de Su Salvador!

A lo largo de toda la histori…

Tú primero, después yo

El reto de hoy no es para todas las personas, veamos las palabras de Pablo al iniciar...


“...si hay alguna consolación en Cristo, (si Cristo les ha dado a ustedes el poder de animar a los demás), si algún consuelo de amor, (si el amor que ustedes tienen los lleva a consolar a otros),  si alguna comunión del Espíritu, (si tiene el mismo Espíritu Santo), si algún afecto entrañable, si alguna misericordia (si son compasivos)...” Filipenses 2:1 RVR(TLA)
¿Consideras que estás dentro de ese rango de personas? ¡Entonces eso es para ti! Es un poco loco decir que esto no es para todos pero, ¿sabes amada amiga? actualmente, el mundo impone la cultura del “YO, YO, YO”; vivimos en un mundo que busca la satisfacción personal primero. En una empresa, por ejemplo, se busca subir de puesto sin importar a quien se lastime; las personas son utilizadas hasta lograr lo que los líderes quieren. Prestando atención podremos ver que en la pirámide social, el jefe o el líder está en la posición más alta, la que …