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Tu esfuerzo vale la pena



¿Te has puesto a pensar que la naturaleza nos ofrece muchos ejemplos de trabajo arduo? Por ejemplo tenemos las plantas, que a pesar de las condiciones del clima y de cuánto sean azotadas, permanecen donde han sido plantadas. Pensando en animales, mira la hormiga, que sólo duerme una hora al día y el resto de la jornada la dedica a seguir trabajando. ¿Has notado lo curioso que es ver una hormiga cargando una hoja grande, manteniendo el equilibrio debajo de esa pesada carga?

Esto es el “Fruto del trabajo

“...lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano…”
1 Corintios 15:36‭-‬37

Piensa en un árbol frutal, un naranjo por ejemplo. Es el resultado de una semilla de naranja que fue sembrada desnuda. Ésta debió MORIR en la tierra para dar origen a la planta, la que debió crecer hasta hacerse árbol, cubrirse de flores, para luego producir naranjas. Esto lleva tiempo, mucho tiempo. ¡Y nosotras nos desesperamos porque no vemos el fruto que anhelamos, el resultado de nuestro trabajo! Queremos todo al instante, ¿cierto o no? La verdad es que en nosotras hay mucho que hacer morir antes de llegar a dar el fruto que Dios desea; así como Cristo tuvo que morir para cumplir la voluntad del Padre, para regalarnos la Salvación, y para que llegáramos a ser el fruto de la aflicción de Su alma, según Isaías 53:11

Y así como la naturaleza tiene siempre la recompensa por su trabajo, nosotras también la tendremos por nuestra labor en la obra de Dios. En el versículo del día, Pablo nos recuerda esta hermosa promesa del “fruto del trabajo“:

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.
1 Corintios 15:58 

Y hay más promesas que Dios nos recuerda, echemos un vistazo en el libro de Proverbios:

"El que desea tener sin trabajar, al final no consigue nada; ¡trabaja, y todo lo tendrás!"
Proverbios 13:4 (TLA)

“Pasé junto al campo del hombre perezoso, Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento…”
Proverbios 24:30-34

¿Sabes que el hombre perezoso es mencionado catorce veces en la Biblia? Este dato me hace reflexionar en lo que Dios espera de mí; este hombre perezoso es tildado de negligente, duerme todo el tiempo, está lleno de cansancio, malgasta su tiempo y su dinero. ¿Eres una chica perezosa, sujeta a la cama, a la televisión, a las redes sociales?  ¿O quieres ser una chica diligente, siempre lista?

“También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador”.
Proverbios 18:9 

“El alma del que trabaja, trabaja para sí, porque su boca le estimula”.
Proverbios 16:26

Quiero preguntarte, ¿Estás esforzándote mucho por trabajar para el mundo o lo estás haciendo para Dios?

No quiero decir que tener un trabajo secular sea malo, de hecho es el medio para poder satisfacer nuestras necesidades básicas, como dice este versículo en otras versiones “...el hambre nos motiva a seguir…” pero esto no debe convertirse en nuestra excusa para codiciar más cosas; tener el último modelo de celular, lo último en la moda, el último auto… y poco a poco nuestro corazón se va envaneciendo.

“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto…”
Juan 15:8 
 
Dios se complace en que trabajemos y demos mucho fruto. Para ello es necesario morir, pero recuerda “...que nuestro trabajo para el Señor no es en vano” 1 Cor. 15:58

¿Estás dispuesta a dar mucho fruto, a trabajar arduamente para el Señor?

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ACERCA DEL AUTOR
Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG






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Semana 2 - Dios te guiará



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