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Un Dios de bien



Hoy en día vemos que pasan muchas cosas tristes a nuestro alrededor: a los integrantes de nuestra familia, a nuestros compañeros de estudio o de trabajo, a nuestras amigas, a miembros de la iglesia. Cuando eso ocurre, tenemos la tendencia a juzgar que es injusto. O pasamos al otro extremo de pensar que lo sucedido nos lo hemos ganado, preguntándonos ¿Qué hemos hecho para merecer esto? 


«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.»

Romanos 8:28‭-‬30 

La ayuda de Dios es una promesa que perdura, Él tiene la capacidad de hacer que todas las cosas obren para bien. En Su soberanía, Dios usa las aflicciones del presente (Rom anos 8:18) con un propósito sabiamente planeado, de modo que el  cumplimiento de Su voluntad en nosotras siempre será nuestro bien, y Él recibirá toda la gloria. 

Cuando descansemos en completa confianza, dejando que Él tenga el control, podremos llegar a ver el cumplimiento de esa promesa. Dios asegura que TODO será para bien, aún lo que no entendemos. Tenemos que creer que aún aquellas cosas que nos desagradan están bajo Su plan con un propósito para nuestra vida. Ahora, es nuestra decisión el permitir que Dios nos enseñe o seguir evitándole, haciendo las cosas por nuestra cuenta. 

Sabes amiga, esto es como “el pequeño en su sillita en la parte trasera del auto donde sus padres lo sentaron; sólo está allí, confiando tranquilamente en que todo estará bien”. Así, como ese niñito, debo confiar que Dios está obrando todo para bien, pues Él me puso allí.

Cuando recibamos malas noticias, un diagnóstico malo, o cuando se nos quite aquello que anhelamos, o aún cuando nos contraten en ese trabajo por el cual hemos estado orando, debemos confiar plenamente en Dios.

Entonces podremos apoyarnos en esta otra promesa:


“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
Romanos 8:31

Puedes confiar en un Dios que hace todo bien, en el tiempo exacto, en el lugar preciso y que estará contigo en medio de las aflicciones que atravieses día a día.
En el amor de Dios somos más que vencedoras. ¿Quieres ser de esas chicas que salen victoriosas en las pruebas?  Mira cómo:

     Venciendo

👊 con un poder más grande, el poder de Jesús.

👊 con un motivo más grande, el dar la gloria a Jesús.

👊 con una victoria más grande, sin perder nada en la batalla; la victoria de Jesús.

👊 con un amor más grande, conquistando enemigos y ganándolos con paciencia; el amor de Jesús.

Charles Spurgeon habla de la confianza que grandes hombres y mujeres de Dios tuvieron en el amor de Dios en las épocas pasadas: “Ellos no hablaron del amor de Cristo como si se tratara de un mito que debiera de ser respetado, una tradición que debiera de ser reverenciada; ellos la miraban como una realidad.”

Así que nosotras podemos ser como las grandes mujeres de la Biblia y vencer gracias a la obra de Jesús en la cruz, que se verá reflejada en nosotras mismas para impactar a otras chicas al demostrarles que todas las cosas que nos suceden, así sean negativas, siempre nos ayudan a bien. 


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ACERCA DEL AUTOR

Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG



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Semana 3 - Dios te ayudará




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