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¿Amigas de Dios o amigas del mundo?




"La persona de Cristo es el eje central de nuestra fe. Jesús es el lenguaje de Dios. Él es el modelo, la brújula y el mapa de la conducta cristiana, debemos aprender con claridad que Jesús es inevitable, incluso más allá de nuestras experiencias religiosas, (...) nuestras creencias sobre su deidad y humanidad determinan no solo nuestra ética en la tierra, sino nuestro destino eterno." -Lucas Leys.


En los capítulos de esta semana podemos encontrar versículos que nos hablan específicamente de Jesús, podemos verlo plasmado desde el Antiguo Testamento; los llamamos versículos mesiánicos. 

“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.”
Oseas 6:2 

Podemos ver el sacrificio de Cristo al entregarse como el cordero perfecto y agradable a Dios en lugar nuestro (Isaías 53:5-12); podemos ver a Jesús dándonos vida a través de su muerte; podemos ver a Jesús enseñándonos que es mejor obedecer antes que los sacrificios (Oseas 6:6; Hebreos 5:8), y a pesar de todo esto, a veces nos comportamos como si la muerte de Cristo no sirviera de nada (Filipenses 3:18).

Y es que en estos tres capítulos de Oseas vemos cómo el pueblo de Israel juega con Dios y con el pecado; a pesar de las muchas veces que Dios los reprende, aún así parecen no entenderlo. Podemos ver un pueblo prostituido y contaminado, lleno de mentira, adorando otros dioses, donde los sacerdotes engañaban al pueblo para hacerlo caer. ¡Nada lejos de nuestra realidad! ¿Cierto? 

Y entonces ¿A quién estamos agradando? (Oseas 7:3) ¿Estamos siendo amigas del mundo? (Oseas 7:8) Así como Dios entregó a su pueblo al enemigo a causa de su enojo, así mismo podrá hacer con nosotras si no nos detenemos. (Salmos 106: 40-42) Dios ha salvado continuamente a su pueblo pero ellos siguieron revelándose en contra de Él. Mas Dios, muestra su misericordia y se arrepiente de ejecutar su castigo; escucha el clamor del pueblo y se acuerda de su pacto. (Salmos 106: 44-45). 

Parece que estuvieran describiéndonos; con cada paso que damos queremos ser amigas del mundo y amigas de Dios, siempre queremos caerle bien a todas las personas a nuestro alrededor; tendemos a comportarnos de una manera en la Iglesia y de otra forma fuera de ella; levantamos dioses fabricados por nosotras mismas como nuestra pareja, la Universidad o el trabajo, los amigos o la familia, las cosas materiales, sin darnos cuenta que poco a poco van robando ese primer lugar en nuestro corazón. Nos vemos atrapadas en las modas del momento, escogemos amigos que más bien nos empujan al precipicio del pecado, y así como Dios le habla a Judá advirtiéndole de no tropezar a causa de sus amigos, muchas veces Dios nos advierte de nuestros amigos, y seguimos igual que Israel sin hacer nada al respecto. Así que te pregunto ¿Cómo podemos marcar la diferencia hoy en una sociedad tan corrompida?  Nosotras, como sacerdotisas, ¿estamos engañando a los demás o estamos haciendo el trabajo que Dios nos mandó? Este fue un mensaje fuerte para los sacerdotes porque ellos eran los primeros que estaban pecando y serían los primeros en recibir el castigo de Dios. Este mensaje fuerte es el mismo para la Iglesia actual.

“...¿Cómo debo tratarlos?...” (TLA) Oseas 6:4  Muchas veces, cuando nos encontramos acorraladas por el enemigo, o nos vemos hundidas en el pecado, imploramos a Dios que nos perdone. Yo misma, inclusive, me he encontrado prometiéndole que no lo volveré a hacer, y tan pronto siento que la tormenta ha pasado, se me olvida todo y vuelvo a caer. Amiga, Dios se cansará de “nuestro juego”, así como se cansó de los Israelitas.  Él está continuamente observándonos, recordándonos que su juicio está cerca, sin embargo es un Dios de compasión que retrasa su castigo porque quiere salvarnos (Oseas 7:1). Pero debemos de mostrar un arrepentimiento genuino, alejarnos del mundo y evitar caer en sus trampas; debo pedir sabiduría a Dios para no caer en la destrucción. Entonces te pregunto, ¿Queremos comportarnos como las personas del mundo sin temor a las consecuencias del pecado? Amamos más nuestros pecados; pecados que tenemos ocultos, los consentimos en lugar de sacarlos de nuestro corazón y de nuestra vida. Con nuestra actitud invalidamos a Jesús y su sacrificio, es como si le dijéramos en su cara: “¡Ey Jesús! ¿Sabe qué? Su muerte no valía tanto.” 

Te quiero compartir mi re-aprendizaje a medida que estudiaba estos capítulos. Son principios que conocemos, pero que rápidamente olvidamos o les ponemos un check de aprendido. Oro para que a ti te ayuden y puedas encontrar aplicaciones rápidas a tu vida.
  • RECONOCERLO como Dios verdadero y darle su lugar en mi corazón, es la única manera de tener una vida verdadera, en abundancia y sin preocupaciones. Esto significa hacer continuamente una introspección para detectar si estoy levantando falsos dioses en mi vida, y reconocer que ellos roban el primer lugar que le corresponde a Dios.
  • ✔ OBEDECERLO es más importante que hacer muchísimos sacrificios sin sentido. La mayoría del tiempo pensamos que debo hacer y continuar haciendo cosas para Dios y la Iglesia, y se nos olvida cuidar de nuestro ser o nuestro corazón.
  • ✔ ACEPTAR LA CORRECCIÓN. Así como Dios habla a Israel a través de Oseas, advirtiendo acerca del castigo, así mismo Dios nos habla a nosotras, y muchas veces somos llevadas al desierto, no porque sea un castigo de Dios, sino porque debemos aceptar y aprender la lección. 
Y es así amada amiga, cuando reconozcamos que no podemos estar sin Dios, así como lo hizo el pueblo (Oseas 6:1-3), empezaremos a disfrutar de sus bendiciones, “...vendrá como el sol día a día, será como las primeras lluvias…”. Empezaremos a ver que su misericordia es nueva todos los días, que podemos dejar las preocupaciones y ansiedad en Él, porque Él cuida de nosotras (1 Pedro 5:7).  Empezaremos a disfrutar de su recompensa, y experimentaremos la compasión de Dios. Aquí es cuando puedo ser una chica que marca la diferencia, que anhela ser amiga de Dios en primer lugar y que al final santifica su corazón para presentarse delante del Señor.

Además, déjame compartirte la última cosa que aprendí y quizás la más fuerte: debo abandonar las corrientes de este mundo, debo abandonar las amistades con el mundo, sin dejar de mostrar amor y compasión a todas las personas.

Es una decisión de día a día… ¿Y tú qué harás?




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ACERCA DEL AUTOR

Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG





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Estamos estudiando la serie "Amor Fiel (Oseas)" 
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Semana 3 





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Versículo a Memorizar



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