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Denuncia contra la corrupción



“Tú que te dices casa de Jacob. ¿Se ha acortado el Espíritu de Jehová? ¿Son estas sus obras? ¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente?” Miqueas 2:7

Recientemente me encontré con una clasificación estadística del 2018 sobre los países más corruptos en América latina*, es lamentable que la mayoría de los países en que vivimos tengan altos índices de corrupción debido a la incapacidad de los gobiernos en identificar y satisfacer las necesidades de la población. Existe una marcada falta de compromiso para encarar con osadía la lucha contra este mal.  Pero nuestro contexto crítico  del siglo XXI no dista mucho de la realidad de Miqueas en el año 750 a.C aproximadamente.

El discurso profético de Miqueas oriundo del pueblo de Moreset en Judá (Reino del sur) se extendió durante los reinados de Jotam (750 – 735) quien aunque hizo lo recto ante los ojos de Jehová, no quitó de Judá los lugares de sacrificio y adoración a los ídolos (2 Crónicas 27:1-9).  Acaz (735 – 715) un rey perverso ante los ojos de Jehová, pasó a sus hijos por fuego, y levantó imágenes fundidas de idolatría (2 Crónicas 28:1-27). Y Ezequías (726 – 697) quien a diferencia de Jotam y Acaz, se hizo cargo de la condición de su gente y reestableció el culto en el templo de Jehová pidiendo a los levitas santificar y sacar del santuario la inmundicia (2 Crónicas 29:1-36).  

De manera Miqueas también miró la corrupción de cerca e inspirado por la palabra de Jehová denuncia el pecado de Samaria y Jerusalén (Capitales del reino del Norte y Sur)

“¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y cuáles son los lugares altos de Judá? ¿No es Jerusalén?”. Miqueas 1:5

Las tres ideas principales en el mensaje del profeta las puedes identificar en tu biblia con el imperativo “¡Oíd!”:

1-      Acusaciones contra la idolatría y advertencias de juicio
2-      Denuncia contra los dirigentes y profecías mesiánicas
3-      Exposición de las demandas de la verdadera religión y restauración.

El primer capítulo de este libro comienza con una descripción acerca de Dios saliendo de su lugar y apareciendo delante de Israel, ante el poder de su presencia hay fuego y terremotos. El Señor se presenta para condenar la rebelión de su pueblo. Gat, Zafir, Laquis, Adulán, Maresa entre otras, son ciudades que Miqueas señala como culpables de desobediencia.

“Haré, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos”. Miqueas 1:6

Pero no solo ellas, sino también los dirigentes del pueblo, estos gobernantes son directamente responsables de la corrupción nacional, además de la idolatría, eran personas sin misericordia en el trato con los pobres, se apoderaban de sus tierras y echaban de sus casas a las mujeres y los niños, estos actos vandálicos eran legitimados por falsos profetas que disimulaban sus prácticas.

“¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!”. Miqueas 2:1

  Las autoridades religiosas y civiles habían perdido todo temor de Dios, su manera de gobernar revelaba su deshonestidad, y por ende ellos no estaban dispuestos a rendir cuentas de su liderazgo ante Dios y mucho menos ante los ciudadanos.

Sin Dios ni ley

Es interesante notar que los vértices de la corrupción no han cambiado en siglos, por un lado, la corrupción moral del ciudadano se acentúa en su placer de tomar por sí mismo las riendas de su propia existencia rebelándose en contra del consejo de Dios, y por otro lado, la corrupción política prolifera debido a la falta de respeto  y compromiso con las leyes que rigen cada nación, las leyes están, pero no se cumplen.

La corrupción que aquejaba en los tiempos de Miqueas y la corrupción que aqueja nuestros días no proviene de la falta de leyes ni de la misericordia divina (de hecho, fue Dios quien en su misericordia instauró la ley para evitar el desenfreno del pueblo),  sino que proviene de la falta de respeto y compromiso hacia Dios y las leyes.

Las lamentables reformas de legislación

Las leyes de una nación expresan su moralidad. En tiempo de Miqueas, la ley otorgada por Dios era inmodificable, estaba orientada a la santificación del pueblo y  como medio para preservar la presencia de Dios entre ellos. Lamentablemente en nuestro tiempo estamos presenciando una revolución moral donde se están presentando nuevos proyectos de ley inmorales y faltas de ética, que atentan en contra de la preservación de la especie humana. Todo esto incrementa en medidas desproporcionales la corrupción de nuestra América latina.  

Pero hay esperanza: Al final de cada sección, Miqueas trae un mensaje esperanzador para el pueblo, es así que en la primera sección veremos que a pesar del soborno de los ricos, y la inmoralidad de cada habitante Dios está dispuesto a intervenir como el buen pastor, juntando todas sus ovejas y abriendo un camino para ellas en el que él irá adelante dirigiendo su rebaño.    

Dios sigue siendo soberano sobre nuestra América, el mensaje de Miqueas nos alienta a nosotras para ir en contra de la corrupción y ser ejemplos de justicia y  misericordia. Te invito para que tomes el tiempo de reflexionar sobre la condición sociopolítica actual y orar, especialmente por aquellas naciones en emergencia.  

“Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación”. 2 Crónicas 36:15





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ACERCA DEL AUTOR



Angélica Jiménez

Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.


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Estamos estudiando el libro de Miqueas "Ser justas, amar la misericordia y caminar humildemente" 
¡Revisa el plan de lectura!

Semana 1

 

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Versículo para memorizar


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