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A un paso de la victoria



En ésta primer semana de estudio, al leer cada día acerca de Josué y el pueblo de Israel al borde de la conquista de la tierra prometida, me transportaba tiempo atrás a los campamentos juveniles de mi congregación cuando dentro de las actividades grupales competíamos en la búsqueda del tesoro”Este juego trataba de ir en busca de un premiosiguiendo pistas, lineamientos e instrucciones que de seguirlos al pie de la letra nos llevarían a encontrarlo. 

Para Josué y el pueblo de Israel, la promesa que Dios les había hecho estaba por cumplirse y aunque esa tierra ya les pertenecíaera necesario que la conquistasen. Una noticia como ésta podría causar un poco de temor o incertidumbre sin embargo solo necesitaban estar atentos a la voz de Dios quien les daría las instrucciones para conseguirlo.

Podría parecer  que Dios quería hacerles difícil alcanzar la promesa sin embargo tenía un plan perfecto como lo tiene para nosotras. Dios quería que el pueblo aprendiera a obedecer mientras confiaban en Él.

El libro de Josué empieza con las instrucciones, lineamientos y mandatos que Dios daba al pueblo para seguir y conquistar la tierra prometida. Su ley los guío en su diario vivir y sus órdenes específicas les dieron la victoria en las batallas.

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien."
Josué 1:8

Nos cuestionamos acerca de lo que debemos hacer para que las cosas marchen bien mo poder alcanzar las promesas de Dios para nuestras vidas. Quisiéramos conocer alguna fórmula secreta  y lo que vemos son murallas que impiden llegar hacia ellas. La respuesta es clara en este versículo.  Al igual que se lo dijo a Josué, Dios desea que permanezcamos fieles viviendo en su mandatos todos los días y que se refleje en nuestra manera de hablar y nuestras  acciones. 

Dios les dio el triunfo a los israelitas cuando obedecían  y no cuando seguían tras sus propios intereses, cuando confiaban en Él y no en sus capacidades

El plan de Dios incluía personas que jamás imaginaron que podían ayudarles como en el caso de Rahab, pero siempre con un propósito especial. Así que en cualquier momento puede llegarnos una ayuda inesperada.

No es fácil reclamar todo lo que Dios ya nos diolas circunstancias que enfrentamos nos muestran todo lo contrario, el temor y la duda se apoderan fácilmente de nuestras emociones pero Dios desea recordarnos esas promesas y la manera como las cumplió. Josué y Caleb fueron los únicos en creer que podían reclamar esa tierra.




Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.
Josué 3:5

Otra de las instrucciones específicas antes de entrar a la tierra prometida fue el de santificarse.  Esto para que entendieran la importancia de acercarse a Dios con un corazón puro. De igual manera debe serlo para nosotras, al acercarnos a Dios debemos resolver el problema del pecado ya que. Dios nos separó para dedicarnos a él. 

Aunque hapasado muchos años ya desde aquellos campamentos de vacaciones, al pasar por ese lugar, no puedo evitar contarle a mis hijas sobre muchas de esas hazañas, sobre los triunfos y aprendizajes, como cuando los hijos de los Israelitas escucharon de parte de sus padres años después lo que Dios había hecho por ellos.

Ver las piedras que Dios ordenó colocar como algo significativo para que fuese un recuerdo constante  del momento que pasaron en seco el Jordán.  Siempre es bueno que haya algo que nos recuerde a menudo ese poder salvador de Dios, detenernos especialmente en medio de nuestras emociones en momentos de dificultad para concentrarnos en Dios sin olvidar lo que hizo por su pueblo y hoy lo hará otra vez.

Un corazón agradecido por lo que Dios ha hecho demuestra con acciones que aún en medio de la adversidad que nuestra confianza permanece. Levantar un altar de gratitud en nuestro corazón que cuente sus maravillas y se aparte de la queja y autocompasión.






Como barro en sus preciosas manos
Grethel Elías Ruiz

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