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Hablar o callar




Hace unos días leí una frase que decía: “dile a las personas lo hermoso que ves en ellas. No para que te amen, sino para que se amen”. ¿Crees que es importante escuchar que alguien te recuerde lo bella que eres, que alguien te diga, eres valiente, inteligente, “tu puedes hacerlo”, etc.?
A mí me anima mucho escucharlo y decirlo también. Pero aun para hablar de lo hermoso que vemos en los demás, tenemos que ser muy sabias y que nuestras palabras sean realmente sinceras de lo contrario se convertirían en mentiras hipócritas.
¡Querida! La verdad es que no siempre hablamos palabras alentadoras a los demás, muchas veces utilizamos nuestra lengua para ridiculizar, subestimar o difamar a otra persona.

Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Mateo 12:36-37

La palabra que más llamó mi atención en los pasajes leídos fue la palabra “ociosa” así que me puse a investigar un poco y esto fue lo que encontré respecto a su significado: proviene del griego argós, la cual significa algo inservible, completamente inútil. Bastante fuerte su significado ¿no les parece? “inservible, completamente inútil” ¡uf! así son todas las palabras que no agradan a Dios: son malas, llenas de vanagloria, y completamente inservibles para el que lo dice y también para quien lo oye.

¿Qué te parece si recordamos las palabras que hablamos durante esta semana? Muchas veces somos portadoras de palabras ociosas hacia los demás, puede que los nervios o la emoción del momento en lugar de sanar, dañen a alguien como un golpe de espada, o tal vez para no quedar mal con alguien exageramos o minimizamos nuestras palabras, así que: ¡Debemos elegir con cuidado lo que vamos a hablar!

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Efesios 4:29

En este estudio, vamos aprendiendo la importancia de tomar conciencia de que nuestras palabras edifican o destruyen, desaniman o inspiran, curan o dañan, por eso nuevamente: ¡debemos elegirlas con cuidado!

Debemos reconocer que como mujeres para nosotras callar muchas veces es difícil pero también podemos lograr más quedándonos calladas. Así que, creo llego el momento de tomar la decisión de no ser persuadidas a decir algo que no conviene.
Palabras “sin ton ni son”, las charlas sin sentido sin motivo, ocasión o causa (RAE), o fuera de orden y medida en la que una se mete cuando no tenemos nada importante que aportar, ¡queridas! sigamos el consejo de Salomón en cuánto a que hay un tiempo para todo, inclusive un “tiempo de callar” (Eclesiastés 3:7). Y si es preciso hablar, hablemos con amor. En ciertas ocasiones esto puede ser difícil, pero gracias al amor de Dios recibido hemos sido capacitadas para amar, aun a quien es difícil de amar, ¿algo difícil? Sí, pero recordemos que el Espíritu del Dios de amor que mora en nosotras nos permite amar a nuestros semejantes y hablarles con amor, quizá debamos confrontar a alguien, o tal vez nos toque exhortar o reprender algún pecado, hagámoslo, pero no nos olvidemos de dar también amor.

Para finalizar, no olvidemos que nuestras palabras transmiten lo que estamos sembrando en el jardín de nuestro corazón seamos cuidadosas con ello. La palabra de Dios dice que todos los pecados de la lengua serán juzgados y castigados, para los incrédulos el veredicto será la condenación eterna, para los creyentes, aun esos pecados Cristo los pago en la cruz. Esto no nos da permiso a no cuidar nuestro hablar, al contrario, aquel sacrificio de amor debe ser el motivo más grande para que sea que hablemos o que callemos reflejemos la belleza de Cristo en nosotras. Querida amiga si aún no has tomado la decisión de confiar en Jesús como salvador, ¡hoy es el día!



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ACERCA DEL AUTOR

Sandra Karina Condori

Tiene 28 años, de nacionalidad boliviana, soltera. Convencida que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Sirve al Señor en el Ministerio de niños de su Iglesia local y a mujeres y jovencitas a través de ADG.


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