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¿Cuánta luz tienes?




¿Sabes cómo eran las lámparas en tiempos de Jesús? Eran tan pequeñas que caben en la palma de tu mano, tenía una pequeña mecha; donde se encendía y un espacio para un poco de aceite. Posiblemente eran las mismas que en los tiempos del Salmista. Así que, realmente ¿cuánto podían iluminar?

"Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino."
Salmos 119:105

Ya puedes entender mejor este versículo, estas lámparas sólo iluminaba cada paso que daban, era como caminar en la penumbra; donde hay un poco de luz pero también hay más oscuridad.

Actualmente el mundo está así, hay personas que caminan en la oscuridad, hay personas que caminan en la penumbra y habemos otras que caminamos en la luz de la palabra. Pienso que las personas están como si estás lámparas aún existieran, van caminando con el poco de luz que tienen en su mano. Escuchan la palabra pero siguen bajo oscuridad.

...y ¿qué podemos hacer nosotras para ayudar?

…¡Compartir la verdad!

"...y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."
Juan 8:32

Cuando seguimos la palabra de Dios; la verdad, está sin lugar a dudas nos traza un camino por el cual podemos ir; o si somos más como Jesús mientras vamos por la vida, vamos preguntando al Padre por cada paso que damos. Y honestamente amiga, ¡es un poco frustrante! A veces damos un paso adelante y otros tres atrás. Pero en definitiva, la verdad nos reta y nos motiva a caminar en rectitud. La verdad misma nos reta a compartirla con aquellos que aún están en la oscuridad.

"Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre."
Salmos 86:11

"Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz."
Proverbios 3:17

"Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
Juan 8:12

Si volvemos a la Samaritana, ¿recuerdas la final de esta historia lo que sucede?

"Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él."
Juan 4:28-30

Después de conocer a Jesús y la verdad esta mujer, la que se aislaba, la que evitaba el contacto con las personas. Esta mujer corre al pueblo, sin importar lo que digan de ella, sin importarle que hasta ese momento había sido marginada; corre para compartir esa verdad con otros, motivada a caminar en la verdad. Ella desea que todas las personas puedan experimentar a Jesús así como ella lo hizo.

Una de las claves que podemos ver en ella es: Mente abierta, recuerda que ella era Samaritana y creían que sólo en el monte se podía adorar a Dios; cambiar su esquema de enseñanzas era muy difícil. Ojos abiertos, ella inmediatamente reconoce a Jesús como el Cristo. Corazón abierto, a pesar del dolor que pudo sentir al ser confrontada ella permite que Dios actúe, dejándola libre de las ataduras del pecado.

Quizás hoy tienes que abandonar enseñanzas arraigadas en tu mente que no te dejan avanzar. Quizás hoy tienes que reconocer a Jesús mientras estás en lo cotidiano de tu vida. Quizás hoy tienes que ser confrontada para ser libre.

¿Qué necesitas para caminar en rectitud? Tienes la palabra, tienes el Espíritu Santo. Haz una oración pidiendo al Padre que te muestre lo que debes hacer para que todos tus pasos sean hacia adelante.

La mesa está servida, amada amiga; decide comer de ella.



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ACERCA DEL AUTOR


Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG










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recuerda que estamos estudiando la serie: Samaritana - vulnerables ante Cristo 





puedes revisar aquí la semana 3  - Él nos descubre





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