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Lo contrario a vulnerable



“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”. San Juan 4:10

Jesús y la mujer samaritana comienzan un diálogo con un ofrecimiento bastante peculiar, hay muchas barreras que Jesús está rompiendo para entrar al secreto del corazón de esta mujer. Las primeras fueron estereotipos culturales de género y de raza y ahora se avecinan las barreras de la propia incredulidad de ella. Esta mujer no está del todo convencida de este hombre, quizás sea un charlatán y en situaciones incómodas la mejor arma para deshacerse de hombres charlatanes (o vendedores fastidiosos) es el cuestionamiento acerca de quiénes son y lo que hacen.

“La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tu mayor que nuestro padre Jacob que nos dio este pozo del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?”. San Juan 4:11-12

Lo contrario a vulnerable es invulnerable, y aquí tienes ese tono impenetrable en la respuesta de la samaritana, ella cierra las posibilidades a Cristo de entrar en terreno personal pues cuanto más superficial y alejada de lo interior esté la conversación, mejor para ella.

Ahora: la mayoría del tiempo y con la mayoría de las personas somos cajas herméticamente cerradas cuando percibimos un acercamiento inusual, y es saludable mantener barreras de protección, el problema surge cuando esas barreras se comienzan a levantar tan altas que terminan por convertirse en nuestra propia cárcel y no nos dejan mostrar lo que realmente somos.

Esta es nuestra realidad, por naturaleza estamos más interesadas en mantener una buena imagen, defender una buena reputación tratando de mantener todo el pecado lo más a fondo de nuestro corazón. Tapar el pecado es la reacción inmediata de Adán y Eva al percibirse desnudos y vulnerables, y a partir de allí la naturaleza de toda la raza humana es que no importa cómo ni con qué, la urgencia es tapar como sea eso que no deseamos ver de nosotros mismos.  
   
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.  Génesis 3:7

 La invulnerabilidad nos hace ser reacios con Dios y las demás personas, hace que la rebeldía tenga cada vez una capa más y más gruesa, hace que estemos en posición defensiva y exigente de lo que consideramos que son nuestros derechos y de lo que creemos que merecemos. 

 “Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”.   San Mateo 23:28

No podemos mantener una conducta invulnerable mientras decimos ser lo que somos, eso es imposible porque ambas ideas chocan la una con la otra y nunca podrán existir términos reconciliables entre ellas. O eres una mujer impenetrable y dura o eres una mujer dócil y vulnerable.
Lamentablemente hoy se estila que la mujer sea dura y revolucionaria contra el sistema, pues consideran la única manera de hacer valer sus derechos, y aunque esta visión roza en la mente de muchas cristianas, entre los verdaderos creyentes no estilamos este tipo de conductas. Nosotras no hemos aprendido así a Cristo, él se hizo vulnerable hasta la muerte y nos dio ejemplo de mansedumbre.

Es un esfuerzo perdido mantenernos impenetrables delante del Dios que todo lo conoce.
Así que la conducta de esta mujer nos hace reflexionar sobre la nuestra: Cuando sabes que Dios te está hablando a ti y solamente a ti ¿cedes, o te mantienes al margen? ¿bajas la guardia o subes la defensa?

Cede y baja la guardia, hazte vulnerable.



ACERCA DEL AUTOR


Angélica Jiménez
Hija de Pastores misioneros de nacionalidad Colombiana, ha servido desde los 9 años junto a sus padres en los países de Bolivia y Argentina. Diagnosticada alrededor del año 2009 con Síndrome de Eisenmenger ha propuesto en su corazón servir a Dios hasta el día en que él se lo permita. Sus experiencias en la obra misionera continúan labrando el sueño de brindar herramientas bíblicas para las jóvenes de hoy.





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