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¡Muy Dichosas!




Cada vez que leo estos pasajes que hablan acerca de las Bienaventuranzas siento como que me están tomando el pelo. Sentirme muy dichosa cuando suceden cosas que se salen por completo de mi confort parece ser una mala broma; pero definitivamente cada palabra que sale de la boca de Jesús tiene razón de ser.

Esta semana agregamos otra cualidad que debemos imitar en nuestro carácter; Mansedumbre. Pero, ¿de qué se trata esto realmente?

"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad."
Mateo 5:5

Bienaventurados los humildes, Bienaventurados los que se humillan a sí mismos para de servir a otros, Bienaventurados los que menguan su yo para que sea exaltado Cristo, Bienaventurados los que ponen la otra mejilla, Bienaventurados los que sacrifican lo que más aman en obediencia, Bienaventurados los que son obedientes, Bienaventurados… y podemos seguir profundizando y agregando a la lista. Déjame decirte que todas estas acciones, y las que Dios traiga a tu corazón en esta semana; son parte de la humildad reflejada que debe haber en nuestra vida.

No bastando con escuchar acerca de esta bendición, Jesús nos lleva un paso más allá y nos reta a ser como él. ¡Rayos, no he terminado de digerir esto y tengo que parecerme a Jesús!

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas…"
Mateo 11:29

¿Qué significa esto para nosotras hoy? ¿Como puedo parecerme más a Jesús? Piensa en pequeñas cosas que puedes ir cambiando.

Quizás para ti hoy sea poner la otra mejilla en tu familia...Jesús fue maltratado, humillado y burlado por su familia.

Quizás para ti hoy sea perdonar… Jesús aún en la cruz, agonizando; perdona e intercede por ellos y por nosotros.

Quizás para ti hoy sea poner a otros delante tuyo y servirles...Jesús lavó los pies de sus discípulos en humildad y servicio.

Entre más abajo estemos en la pirámide, entre más sufrimiento pasemos por la vida; más brillará el fruto de la humildad, de la mansedumbre en nuestras vidas. (Gal. 5:22-24)

Jesús era un maestro de la palabra, sabía como enseñar a las multitudes y que palabras usar. Jesús sabía que los judíos desde niños memorizaban las escrituras, así que ¡adivina! Jesús usa la palabra que ellos conocen para hacerlos entender de qué se trata. Y así mismo hace con nosotras, nos habla con lo que conocemos para que entendamos realmente lo que nos está pidiendo cambiar en nuestra vida.

"Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz."
Salmos 37:11 

Y si aún no se te ocurre nada en lo que puedas trabajar para cambiar, Dios nos da un excelente punto de partida: (Tito 3:-5)

-Obedecer a los gobernantes y autoridades el país; me parece curioso que Dios nos traiga a memoria estos versículos para este tiempo cuando muchos de los países en América Latina en que vivimos están en guerra.

-Obedecer en TODO.

-Estar dispuestos a hacer el bien.

-No hablar mal de nadie, ni discutir. Dios nos habla nuevamente de controlar nuestra lengua; que sin lugar a dudas es un gran reto de humildad. (Santiago 3:1-12)

-Ser amables.

-Ser humildes, mostrar mansedumbre.

¡Vaya lista!

A lo largo de su vida, Jesús reflejó humildad en cada acción, en cada palabra, en cada pensamiento, en cada enseñanza. A causa de esto, Jesús recibió su promesa y hoy está sentado a la diestra del Padre reflejando toda su gloria.

"....Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre…"
Filipenses 2:5-11

Hoy nosotras somos llamadas a reflejar que tenemos un carácter más parecido al de  nuestro Salvador, esto es lo que se espera del pueblo de Dios.

"Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."
Colosenses 3:12-13

Son decisiones de día a día, tu puedes elegir a qué quieres parecerte, sería genial que tus decisiones vayan de la mano con lo que
Dios espera de ti.

¡Piénsalo un poco y decide!



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ACERCA DEL AUTOR



Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG







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