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Guía mis pasos




¿Te has encontrado alguna vez en un lugar nuevo para ti? Sabes a dónde quieres ir pero no sabes cómo llegar. Si tienes carro sólo basta con activar el GPS de este (o el de tu celular) para que te guíe y te permita llegar a tiempo y con bien al lugar donde vas. Conforme vas en el camino te indicará por donde doblar y qué camino tomar, pero si no pones atención a la indicación puedes tomar una decisión que tal vez te aleje del destino al que deseas llegar. Por eso es importante seguir las indicaciones que te da. Esta app nos ayuda a llegar fácilmente a dónde queremos ir y evita que tomemos rutas erróneas.

            La Palabra de Dios al igual que un GPS nos indica qué camino debemos seguir para llegar un día a un destino glorioso con nuestro Salvador. Esta nos mantiene en el camino correcto si así se lo permitimos.

            En Salmos 19:12-13 nos señala lo siguiente:
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.  Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión”.

            Cuando leemos, estudiamos y meditamos en la Palabra de Dios, ésta abre nuestros ojos para que podamos ver la situación de nuestro corazón y nos muestra la manera en cómo Dios quiere que seamos. Nos  libra porque Su verdad nos hace libres de ideas erróneas que aprendimos de nuestros padres o que con el paso del tiempo se sembraron en nuestro corazón.
Cuando somos jóvenes con un espíritu enseñable, es más fácil reconocer nuestros errores y no abrigar en nuestro corazón soberbia, porque hemos entendido que necesitamos ser moldeadas por Dios cada día.

            Sólo la Palabra nos ayuda a ser íntegras en nuestra escuela, trabajo o cualquier lugar donde Dios nos permite estar.  Ella nos mantiene a salvo de  ideas erróneas que quieren desviarnos del propósito que Dios tiene para nuestra vida. Aunque vayamos en contra de la corriente nos ayuda a mantenernos firmes teniendo un corazón puro que sólo anhela honrar a Dios.

            Cuando nos sumergimos en la Palabra, esta va limpiando nuestro corazón para poder ser obedientes. También nos ayuda a permanecer en su camino y amar a nuestro prójimo como a nosotras mismas, porque es el amor de Dios depositado en nosotras quien nos hace amarlo a Él, amarnos a nosotras mismas y amar a los demás.

            Sin embargo, la Biblia es muy clara en sus indicaciones y debemos seguirlas como nos lo señala. Para ello necesitamos estar atentas y perseverar en ser hacedoras de ella, y no sólo oidoras olvidadizas. Seamos diligentes cada día en levantarnos y pasar tiempo con Dios. Decidámonos en crear una disciplina de ello. Pidamos constantemente la ayuda del Espíritu de Dios que mora en nosotras para que ponga en nosotras tanto el querer como el hacer.

Chicas: ¡Perseveremos! ¡No nos detengamos! Dios está con nosotras y
es quien guía nuestros pasos.

            Porque si grabamos la Palabra de Dios en nuestro corazón y la guardamos, esta nos ayudará a no pecar contra Dios y podremos llegar al destino que tanto deseamos: el de poder ver cara a cara a nuestro Salvador.

            Por último, en Salmos 1:1-3 nos dice lo siguiente:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,  Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;  Y todo lo que hace, prosperará”.

            Somos bendecidas o afortunadas por no seguir el ejemplo ni el consejo de personas que no tienen temor de Dios.  Somos bendecidas por decidir encontrar en la palabra de Dios nuestra delicia y meditar en ella de día y de noche permitiéndole al Espíritu Santo trabajar en nuestro corazón.   En cualquier lugar donde estemos marcaremos la diferencia, la gracia de Dios será sobre nosotras, llevaremos buen fruto y en todo lo que hagamos seremos prosperadas. Pero lo mejor de todo, es que la palabra de Dios nos mantendrá en el camino correcto para alcanzar la meta, como dijo el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7).

            Decidámonos en este día a caminar con Dios por medio del Espíritu Santo y de Su palabra la cual nos mantendrá siempre en el camino correcto.


Siguiendo sus pisadas
Rachel Franyutti 


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Estamos estudiando la serie Acércate - aprendiendo a estudiar la palabra de Dios 




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