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Miel






Miel, a cuentas no nos gusta la miel, es tan multifacética que la podemos usar para hacer una mascarilla para el cabello, exfoliar nuestra piel, cuando estamos enfermas e incluso para postres, su variedad de usos es extensa y sin duda es deliciosa.

Hay estudios que demuestran que los fabricante de la miel, osea las abejas, determinan la vida, poniendo como tesis que cuando se extingan las abejas el mundo dejará de existir. Y ellas son un insecto protegido, hay quienes las cuidan y las ayudan a reproducirse con el fin de que no se extingan porque aparte de ser tan importantes para la humanidad, la miel no se ha podido igual en su creación de manera artificial.

La Palabra de Dios es comparada con la miel, en salmos 19 David dice que más dulce que la miel es la Palabra de Dios y pensando sobre la comparación que hace David comencé a pensar en ella y creo que está comparación va mucho más allá.

Las propiedades de la miel son infinitas al igual que sus usos cómo te contaba más arriba y es así también la Palabra.

La miel promueve la recuperación del sueño, si se consume antes de dormir hace que tengamos un sueño mucho más reparador ya que ayuda a la regulación de las hormonas que están encargadas de esto. La Palabra de Dios también nos ayudan a dormir mejor, aún más cuando la leemos antes de dormir:

 “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.” Salmos 4:8 

Y como hijas de Dios podemos descansar así porque sabemos que Aquel que nos cuida no se duerme (salmos 121:3).

La miel combate el envejecimiento prematuro y la palabra de Dios también te hace rejuvenecer y es que a menudo llegamos a Él cargadas y con pecado y estando en Su presencia, leyendo Su Palabra y estando en oración podemos sentir como va quitando una a una seas cargas y pecados, nosotros nos sentimos las livianas y eso se refleja en nuestro rostro que comienza a verse diferente, los demás pueden notarlo y nosotras lo sentimos, porque es Él quien nos ha hecho rejuvenecer, quien nos ha perdonado y escuchado, ha respondido nuestro clamor y ahora hay paz en nuestro interior y caminamos confiadas como si nos hubiésemos aplicado la mejor mascarilla anti-edad

“Colma mi vida de cosas buenas; ¡mi juventud se renueva como la del águila!” (Salmos 103:5 NTV).

La miel es cicatrizante y antibacteriana, cuando usas miel en una herida se abierta o hematoma se puede notar como se desinflama, cómo ayuda a la cicatrización para que no se infecte, la Palabra de Dios es así, porque cuando estamos heridas y vamos a Él a través de la lectura bíblica y la oración entonces somos sanadas, aún más por Su propia herida fuimos nosotras curadas ( Isaías 53:5).
Él nos sano, de una manera increíble dónde nunca más vimos indicios de aquella enfermedad, esas heridas no dejaron cicatriz y cada vez que volvemos hacia Él, heridas, Él nos vuelve a sanar no solo del pecado también cuando solos heridas por otros, cuando nos traicionan y nos humillan, cuando nos menosprecian, en Él volvemos a encontrar valor, porque Él mejor que nadie sabe el valor que como mujeres tenemos porque es Él nuestro creador.

Podríamos seguir enumerando como es que la miel se parece de innumerables maneras a la Palabra de Dios, pero lo más importante es que la usemos, que cada día vayamos a la Biblia y leamos, meditemos y dejemos que sus beneficios comiencen a hacer efecto en nosotras a través del Espíritu Santo de Dios, que no solo la dejemos ahí y esperando que surja la magia, eso no ocurrirá. Al igual que usamos la miel, la comemos o ponemos sobre nuestra piel, también la Palabra de Dios debemos usarla, leerla y comer cada día lo que Dios tenga preparado en ella para
nosotras, para mantenernos en un buen estado espiritual, para saber qué es lo que Dios está
pidiendo de nosotras y como debemos actuar.



ACERCA DEL AUTOR


Andrea Donoso
Chilena radicada en Puebla, México. Feliz de servir al Señor y a las mujeres de su alrededor. Estudió teología básica en Palabra de Vida Argentina, actualmente continúa sus estudios a distancia en la universidad bautista de Lousiana, Puedes leer más de sus escritos en "Mujer a paso firme"



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