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Anhelo verte

Todo pasa, tanto lo bueno o lo malo que vivimos, pasa; lo único que permanece para siempre es la palabra de Dios y quien hace su voluntad, Mateo 24:35 y 1 Juan 2:17. Así que, cuando Dios en su infinita misericordia nos permita pasar esta pandemia según su voluntad, desearemos ver cara a cara a cada una de las personas que amamos,  y que por la emergencia sanitaria no pudimos verlas a los ojos y decirles lo que sentimos por ellas, expresando un abrazo cálido y entrañable. 

¡Bellas! , si así es con las personas, no puedo imaginar cómo será el momento cuando veamos a Jesús cara a cara; frecuentemente he pensado en ese momento, incluso antes de la pandemia, y guao, sí que surgen preguntas rodeadas de expectativas, pero algo de lo que estoy segura, es que cuando suceda ese momento, será épico e inimaginable. 

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22:20 

El que da testimonio de estas cosas es el Señor Jesús, aquí el habla de sí mismo, y responde por la verdad y la realidad al decir que testifica de ellas, el Señor garantiza esta verdad.

También, podemos ver que el Señor Jesús asegura venir rápido, lo que significa que estos eventos se aproximan, aunque su consumación puede extenderse a edades muy lejanas o hasta la eternidad; pero de que viene, ¡Viene! , Juan expresa con un amén, una palabra de solemne afirmación o asentimiento, a lo que el Salvador había dicho en venir pronto;  esta expresión muestra su fuerte deseo en que sea así, porque el anhelaba su aparición. “Ven Señor Jesús”, es decir,  como aquí se pretende: “Ven de la manera y para los objetos mencionados en este libro”, un lenguaje que expresa un sentimiento de piedad más extenso, y puede denotarse como un deseo de que el Señor venga de cualquier manera.

El Señor Jesús vendría entre muchas cosas, vendría para recibirnos a su presencia y a reunir a su pueblo redimido en su reino eterno, como también establecer su reino en la tierra. Juan en el exilio en el que se encontraba, deseaba que el Señor Jesús viniera y llevarlo con él, y con este deseo cierra adecuadamente este maravilloso libro. 

Este hermoso libro revela parte del mundo celestial, y la bendición de su pueblo redimido en el estado final, por eso, cuando pensamos en las penas, las aflicciones de este mundo y sus preocupaciones; algunas veces es tanto que decimos “Señor Jesús, ven ya” ¡Cierto!, que se acabe todo esto y gozar de nuestro cuerpo inmortal con él en la eternidad, donde siempre su gloria podremos contemplar y esta vez, con la obra que comenzó en nosotros terminada, como dice la palabra en 2 Corintios 4:17-18, miremos lo que no se ve e independientemente de la situación que estemos viviendo, el final de la historia: una eternidad con él, y más allá de eso, es ver a Jesucristo cara a cara, ¡Por fin!. Así que, ¡cobremos ánimo!

Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
2 Corintios 5:8

Así como Juan y Pablo en su momento deseaban ver a Jesús con tanto anhelo, con un deseo ferviente, ese mismo sentir debe morar en nosotras,  porque JESUCRISTO, es el salvador que nos ha redimido, todo las cosas subsiste en él,  es por él y para él que este mundo y nosotros fuimos creados.  

¡Amada mía! , ver a Jesús debe ser nuestro mayor anhelo y seguir sus pasos nuestra prioridad.



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Acerca del autor

Shirly Paulin 

Shirly vive en Aguachica Cesar Colombia, tiene 29 años y trabaja con el ministerio de Ama a Dios grandemente en Portugués, ama la música, escribe canciones y le encanta cantar. 








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