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¿Dónde está mi confianza?

 

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”

Salmos 27:1

 Este es un Salmo que toca lo más profundo y frágil de mi corazón. Donde mi vida pendía de un hilo, esta palabra estuvo conmigo para acompañarme y traer paz. Si puedo ser honesta, tengo varias semanas tratando de evitar leerlo, de estudiarlo y de escribir sobre él. A pesar de entender el peso de las palabras del salmista, me cuesta digerirla, me cuesta aceptar mi vulnerabilidad. Y siempre que leo estos versículos llego al mismo lugar…

¿Es Dios mi verdadera luz? ¿Es Dios mi salvación? ¿Es Dios la fortaleza de mi vida?

Quizás hoy sean buenas preguntas que tú también puedas hacerte para reflexionar...

Cuando recuerdo esos momentos de tremenda oscuridad; y aunque a veces me aflijo con solo pensarlo; puedo ver a Dios actuar, siendo mi fortaleza, tomándome de la mano para lograr atravesarlos. Sólo gracias a su fidelidad y amor en cada prueba es que he podido salir en una pieza. Día a día me repito estas palabras, recordandome a mi misma mi luz, mi salvación, mi fortaleza para afrontar los días malos.

¿Puedes verlo tú también en tu vida? ¿Puedes verlo en esos momentos duros para ti? ¿Ha podido ser el Señor tu sostén?

Si algo he aprendido es que ésto se trata de una fuerte y verdadera convicción, de una elección a tomar día a día. En cada decisión que debo tomar, en lo que me enfada, en lo que me alegra, en lo que me entristece; si Dios es mi luz, mi salvación, mi escudo, mi roca...nada, NADA podrá robar mi paz y tranquilidad.

 Así que ¿si sientes un ejército a tu alrededor?, ¿si te sientes atacada por algo enorme? Dios está ahí defendiendote, ¡solo confia!

“Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.”

Salmos 27:3 

Pero ¡Si!, ¡que difícil es solo confiar! En múltiples ocasiones me he encontrado entre “la espada y la pared”, me he encontrado librando la pelea y confesando de nuevo estas palabras, volviéndolas vivas, volviéndolas rhema en mi vida.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Hebreos 4:12

Aunque el temor a veces toca a mi puerta, la palabra de Dios me rompe para volverme a formar, para volverme hacia él;

porque bien que lo dice: su palabra penetra hasta el alma. Aunque el temor toque mi país, la vida cuanto la conocía, mi rutina, mis hobbies; todo eso caerá ante mi fortaleza en Dios. Él se encargará de todo lo que está fuera de mi control.

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

2 Corintios 12:9 

Cuando caigo Dios me recuerda que su gracia es suficiente. Me recuerda que si confío en Él siempre, voy a ganar la batalla. Me recuerda nuevamente que ése ejército caerá a mis pies.

 ¿Puedes, en todo lo que te sucede; demostrar que en Dios está tu confianza?

 Sabes, entender la confianza ha sido un reto para mí. Cuando observo a mi niño mientras viajamos en el auto; sentado en su sillita, cómodamente complacido, en paz, completamente tranquilo porque sabe que sus papás conducen, porque sabe que ese es su sitio seguro; me ha dado una de las lecciones más grandes de mi vida.  Observarlo me a enseñado que de eso se trata la confianza, sentarme en el auto y dejar que sea Dios quien conduzca. Que sea él quien me lleve a los sitios seguros. Descansar en Él.

 A lo largo de La Biblia podemos encontrar diferentes recompensas por poner nuestra confianza en él.

 Y es que la confianza, en mi vida, sin lugar a dudas; es parte de mi fortaleza.

 Parte de esas recompensas, es la vida en abundancia; con todo lo  eso signifique. ¿Estás dispuesta a vivirla tú también?

 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Juan 10:10

 


Acerca del autor 



Laura Alfaro  
Tiene 28 años, es Costarricense. Sirve a los jóvenes en una agencia misionera junto a su esposo, cree firmemente en el discipulado basado en el modelo de Jesús y establecer relaciones fuertes. Le apasiona servir a las mujeres dentro de ADG




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